Veníamos intercambiando mensajes casi todos los días. Aunque parezca mentira, nos costaba encontrar el momento exacto para encarar una charla que tuviese como eje los días que pasan y los proyectos que se vienen. Nauel no para. Después de clases virtuales, videollamadas y conexiones variopintas, decidimos que la mejor opción era una llamada telefónica, a la vieja usanza. Se gana en movimiento, se ahorra en interpretaciones gestuales, se independiza de la mirada del otro. Todo está en la voz y en el peso de las palabras.

Pasé por varios momentos, pero en líneas generales la llevo bien”, arranca diciendo Nauel, para responder a la pregunta de época: “¿Cómo la llevás?”.  

Recién ahora me está cayendo la ficha de que hace ya un tiempo largo que no piso un escenario y que es muy probable que pase otro tiempo considerable para que pueda volver a hacerlo, al principio no me pasaba. No tomé conciencia de lo que pasaba inmediatamente, así que te podría decir que estoy empezando a amigarme con esa realidad. Creo que no hay que ser dramático y hacer lo que podamos hacer desde casa”, dice y logra poner a la tranquilidad un par de escalones arriba que la impaciencia y la incertidumbre.

El pasado 17 de abril, el primer sucesor de Dejar de perseguir (2019) fue lanzado desde todas las plataformas de difusión musical vía streaming del país. La aparición de Bien estaba proyectada para finales de marzo, pero el devenir de los acontecimientos mundiales obligaron a Nauel a dilatar los tiempos amparado en la esperanza de un aislamiento más fugaz. “Cuando nos dimos cuenta de que esto iba para largo decidimos no seguir esperando. Con la decisión tomada empezamos a analizar la conveniencia porque el tema es muy optimista y el entorno pintaba cada vez más complicado. Pero justo salió el presi a decir que estamos haciendo las cosas bien, así que nos largamos nomas”, cuenta el riotercerense.

O.C: ¿Y cómo fue el recibimiento? ¿Qué notas del otro lado?

N: El tema viene bien (risas). Ha cosechado muy buenas repercusiones y se está moviendo bastante, sobre todo porque hasta ahora no está formando parte de ninguna playlist, que suelen servir para impulsar algunas canciones y llegar a una mayor difusión.  Capaz que esté bueno eso, que el tema la peleé un poco. A veces llegas a entrar, eso te ayuda mucho en el crecimiento de la difusión y pensás que automáticamente eso va a pasar con cada una de las canciones que vayan apareciendo y no es así. Hay que saber mantener el espacio, hay que trabajar y no hay que endulzarse.

O.C: Hablemos de Bien. Da la sensación de que había un natural “paso siguiente” a Dejar de perseguir y que fue dado con este primer single.

N: No siempre se trata de pasos naturales porque uno siempre puede ir para cualquier lado, sí me parece que es un paso lógico. Ya en Dejar de perseguir yo esperara que algunos tracks sean un poco más pisteros en relación a lo que venía siendo mi repertorio, pero la fuimos aguantando. Creo que Bernardo Ferrón me ayudó mucho en pensar estratégicamente ese disco y darle un concepto que finalmente fue el que tuvo, pero ya había algunas cosas que rumbeaban para este perfil con el que encaramos Bien. Hay canciones muy puntales que tienen una impronta muy identificable. Dime si no tiene un tempo que sutilmente puede sugerirte un reggaetón, yo estaba pensando en esa musicalidad, me estaba involucrando en la escucha con esos ritmos y sabía que eso se estaba metiendo en mis formas de componer. Puede que sea una nueva etapa en mi trayectoria, y puede ser que quien escucha identifique un cambio, pero yo no lo viví así porque para mí todo forma parte de un proceso.

O.C: Cuando lo ves en perspectiva todo parece estar más claro, sobre todo si pensás en los conciertos y analizas cuestiones que van más allá de lo estrictamente musical, como la expresividad del cuerpo por ejemplo.

N: Ni hablar, también desde la decisión de ir abandonando los instrumentos en el escenario. Yo venía de bancar mis temas con la guitarra, empecé a tocar algunas canciones desde las teclas y después abandoné todo para dedicarme sólo a cantar. Ahí ya me pude parar desde otro lado, en un plan mucho más suelto desde el cuerpo. La puesta en vivo siempre fue un desafío. Desde Dejar de perseguir esos cambios se fueron notando, el baterista (Lautaro) incorporó el octapad, Edu (nuestro sonidista) empezó a trabajar el sonido general de la banda desde otra sintonía, el vivo siempre fue dando señales muy claras. De todas formas, y más allá de todo lo que se pueda identificar en materia de «cambios», en Bien sigue habiendo un estribillo y un formato que sigue estando muy anclado en la canción. En todos los temas que fueron apareciendo eso sigue muy presente, hay algunos en plan boliche pero la esencia de la canción es siempre la que manda.

O.C: Hablaste de Bernardo, el productor del disco. Me gustaría preguntarte qué aporte de él identificas en el sonido que le vas imprimiendo a las canciones.

N: Yo creo que con el Berni nos encontramos y logramos armar un equipo. Eso es algo que a personalmente me fascina cuando recorro la historia de la música en general, la forma en que las obras encuentran su identidad gracias al trabajo de varias personas tirando para el mismo lado. Hay muchas canciones que fueron saliendo desde mi casa, pero hay otras muchas  que son fruto de un proceso creativo que no puede darse si uno de los dos no está. Bien es una de ellas. La letra y la melodía están hechas arriba de un beat que inventó Bernando exclusivamente pensando en mí. Un día me mandó un mensaje diciendo: “Mirá, esto es para que lo labures vos”. Es decir, hay una data armónica que es de él y sobre la cual yo me puse a trabajar. Es clave su presencia en toda esta etapa porque además, me ayudó mucho a crecer como cantante.

O.C: ¿En qué sentido te ayudó a crecer como cantante?

N: El planteo de la grabación, desde el vamos, fue distinto. En Dejar de perseguir hacía tres tomas del tema completo y de eso recortábamos las partes que más nos cerraban para darle la forma definitiva al tema. Esa forma, que es la más tradicional, se modificó en esta vuelta en la que nos pusimos mucho más finos en la búsqueda de la actuación que acompaña a la interpretación. Eso se hizo frase por frase. Grabamos de a versos, fragmentos muy cortitos, buscando al mejor forma de decir, de pronunciar, de transmitir lo que estábamos queriendo expresar. En todo eso, Berni me hizo encontrar un montón de cosas que a lo mejor yo sólo no hubiese podido alcanzar. Gracias a eso, yo siento haber crecido mucho desde lo expresivo y fue un proceso que se cocinó todo en el trabajo adentro del estudio.

O.C: Cuando hablas de crecimiento expresivo, entiendo también que debe haber mucho de lo que podes ir descubriendo como escucha que te influye de alguna manera. ¿Identificas algo que te haya marcado en el último tiempo en ese sentido?

N: Estoy muy copado con Bad Bunny, que es un gran referente en ese sentido. Me parece que su voz y su timbre son muy imponentes, de hecho me parecen sus características más sobresalientes. Neo Pistea también me hace flashear, sobre todo por la forma en que juega con “los ruiditos” característicos de cada consonante. Me parece algo fantástico, que además se conjuga con una gran interpretación desde lo actoral. Rosalía también me parece que se destaca mucho desde la interpretación. Rescato muchas cosas, pero para eso tengo que estar atento. El Duki, por ejemplo, al principio no me cerraba pero cuando lo empecé a escuchar un poco mejor me di cuenta que el tipo es muy expresivo y lograr poner ese acento en la expresividad me parece algo realmente muy bueno.

O.C: Hablas de nuevas canciones, así en plural. ¿Qué tenés en las gateras en materia de producción?

N: Hay cuatro canciones que ya están listas y hace tres días grabé otra que está bastante cerradita y ya en manos de Bernardo, se la mandé ayer. Por todo eso, en estos días vengo flasheando con sumar un par de canciones y sacar un disco a fin de año. De todos modos el plan sigue siendo que salgan muchos singles  que, con disco o sin disco, este año serán cinco o seis.  La idea también es poder ver cómo se acomoda el tema económico para poder grabar un par de videoclips. Tenemos un concepto y ya sabemos que las canciones están, veremos qué es lo que se puede armar. Yo creo que puede haber un disco, pero no me voy a aferrar a eso como horizonte. Si sale, sale. Y si no, tamo´ más que bien.

Foto: Facebook oficial de Nauel