El ex cantante y uno de los compositores de Mi Amigo Invencible nos cuenta sobre su nuevo proyecto Foco y su nuevo EP «(A)acuático».

Luego del éxito Dutsiland (2019), el flamante disco de Mi Amigo Invencible, uno de sus compositores, Mariano Castro decidió dar rienda suelta a su proyecto solista.

En su nuevo trabajo, Castro nos muestra un conjunto de canciones que venían dando vueltas hasta la aparición de Matias Bevacqua, productor del disco quien las transformó en un Ep llamado (A)acuático. A lo largo de las 4 canciones que componen el nuevo se puede apreciar el uso de guitarras acústicas y la simpleza de las canciones. Algo novedoso si se tiene en cuenta lo que venía haciendo anteriormente.

Otra Canción: Contanos un poco como nace Foco y porque el nombre…
Mariano Castro: Foco nace junto con mis primeras canciones solistas. Cuando dejé de tocar en Mi Amigo Invencible quería tomar un descanso, pero había también una necesidad de seguir produciendo y me di cuenta que estas canciones eran bastante personales. Tenía que elegir un nombre para este proyecto y no quería que sea mi nombre. Elegí el sobrenombre mío de la infancia que es Foco. El apodo lo puso mi familia por el corte de pelo y la forma de mi cabeza. También me gustó porque lo pude relacionar mucho con lo que me estaba pasando. Cuando dejé de tocar en Mi Amigo Invencible sentía que tenía la energía dispersa por muchos lados. También sentía que ninguno de esos frentes me estaba haciendo bien.

O.C: ¿De dónde surge el nombre acuático?
M.C: (A)cuático tiene varias referencias. La primera, es un disco mayormente hecho en primavera y verano. Cuando estuve componiendo el disco me tome unas pequeñas vacaciones y me fui a Chile. En mi estadía en Chile venía barajando muchos nombres para este disco y me acordé que una amiga que confundía el término Cuático (lo que lo mendocinos llamamos manso o copado) con Acuático. Me acordé también de la sensación de que el disco era veraniego. Tenía bastantes definiciones el nombre, pero lo que más me gustaba era ese juego de lo cuático que es algo chileno.

O.C: Es imposible no preguntarte sobre tu paso por Mi Amigo Invencible. Te fuiste me atrevería a decir en uno de los  momentos más alto de la banda. ¿Fue una decisión personal y meramente de búsqueda solista o hubo algo más?
M.C:
Fue un poco lo que te contaba antes, un reset que necesitaba y también los chicos de la banda. Dutsiland fue una experiencia bastante fuerte y la banda era otra. Ya no era lo mismo que en un principio. Se sintió en el ámbito que había una etapa cumplida tanto por parte de los chicos como mía. Si, también siento que fue en el mejor momento, pero también siento que fue el mejor momento para dejar algo de lado. Mi función en Mi Amigo Invencible era como formar parte de un engranaje y estaba la sensación que el engranaje no estaba bien ajustado. Las cosas empezaron a desviarse un poco y a tomar una forma de la que no me sentía parte.

O.C: ¿Y ahí se profundizó la busqueda solista?
M.C: La búsqueda meramente solista había empezado en un camarín de Niceto después de haber cantado unas canciones. Alguien me propuso producir mis propias canciones y ahí quedo un poco latiendo la idea. Pero después de la ida de Mi Amigo Invencible lo  único que quería era descansar.

O.C: ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de este nuevo trabajo? Personalmente creo que la riqueza está en la simpleza tanto de las melodías como de las letras a diferencia de lo que venias haciendo en MI amigo Invencible.
M.C: Tiene que ver con todo, esta un poco la reflexión y eso que decís…
El hecho de estar viviendo mucho tiempo en Buenos Aires hizo que me sienta un poco fuera de mí. Sentía que estas canciones estaban hechas para hablarme a mí mismo, hablar de ciertas cosas que me gustaban y a las que quería volver. Me refiero a sensaciones familiares de algo mucho más natural. Esta conexión con lo más sencillo mío, con lo simple y también en lo musical. Me gusta jugar a ponerme  imágenes para componer y todas tenían que ver con algo casero y simple. Eso también se tenía que traducir en la música.

O.C: Me gustaría saber en qué momento nacieron las canciones de (A)cuático. Se nota que rescatas lo bello de lo simple pero a la misma vez suena un poco melancólico o por lo menos reflexivo. De algún modo me da la sensación de un Mariano con una necesidad de desnudarse de mostrarse tal como es y rescatando lo simple.
M.C: Algunas canciones las tenía, otras nacieron de tocar con Matías. Pero siempre las pensaba con un formato chico. La música que más me gusta es la intimista. Si bien soy un melómano y escucho de todo, en ese momento estaba escuchando cosas que se le notaba muy la madera, se les veía los hilos y eso me conmovía. A eso apunté y me siento bastante cómodo con lo que paso.

O.C: Por otro lado me pregunto cuanto tiene que ver esas canciones con la decisión de haberte ido de Mi Amigo Invencible.
M.C:
Fue una reacción, son las primeras reacciones después de Mi Amigo Invencible. También tiene que ver con mi incomodidad de los años vividos en una ciudad. Me declaro ciudadano de casas bajas y estuve extrañando mucho esa sensación. Creo que eso derivó en Mi Amigo Invencible, en mi malestar y en un montón de cosas que encontraron un canal de expresión por medio de Foco

O.C: El disco está producido por Matías Bevaqua, según tengo entendido él fue quien te ayudo a darle el toque final. ¿Cuál fue su aporte?
M.C:
El aporte de Matías fue fundamental, de hecho las  canciones no estaban pensadas para grabar. Le pase los bocetos de las canciones que tenía para ver qué onda y Matías les empezó a dar forma de canción.
La pasamos muy bien, hacía mucho que no disfrutaba tanto esa sensación porque también pasaba que era todo muy expeditivo. Así como la planeamos las ejecutábamos y se limaban. Pero esa cuestión de pulir no era de agregarle más cosas, sino darle un espacio para que rindan cada vez más. En eso Matías fue clave.

O.C: Del disco participan Florencia y  Male Vera. ¿Cómo surgió la idea de invitarlas?
M.C: La idea de invitarlas a Flor y Male fue por un gusto musical. A mí me gustan las bandas que tienen un unísono entre una voz masculina y femenina. Me gustan las canciones femeninas en el rock que le dan como esa sensación de terciopelo y que llevan la canción a otro lugar.  Sentí que conmigo no estaba alcanzando eso. Male y Flor tienen un registro vocal hermoso y era como la frutilla del postre, era como el vestido que necesitaba la canción.

O.C: Creo que el momento que estamos viviendo tanto como país y en el mundo nos está invitando un poco a reflexionar sobre el lugar que ocupamos cada uno y también en pensar que en algunas cosas es necesario un cambio urgente. ¿Cuál es el rol para vos que ocupa la música?
M.C: Si es un momento complicado. Siento que hay ciertas cosas en el mundo de la música o en general que se han sobredimensionado y quizás las cosas que realmente importan no tienen la dimensión tan eficiente que tendrían que tener. Mi esperanza media naif es que las cosas se acomoden y tengan la trascendencia que tienen que tener, que el lugar que cada uno ocupamos sea el adecuado