El próximo martes Fito Páez actuará en la edición número 60 del Festival Nacional del Folklore. Aunque suene extraño a esta altura de la cultura popular de nuestro país, la presencia del rosarino en Cosquín no pasó desapercibida desde el momento mismo en que se conoció que su número sería uno de los centrales sobre ese histórico escenario.

A pesar de que sus canciones fueron interpretadas en innumerables ocasiones por algunos de los artistas más importantes del género en la Argentina, existen hombres y mujeres a quienes la presencia de Páez les “hace ruido”, o al menos le «sorprende».

Sólo la existencia de una canción como Yo vengo a ofrecer mi corazón debería bastar para que Fito sea un artista con la altura suficiente como para ser convocado de cajón para actuar en la Próspero Molina. El aire de chacarera que también inmortalizó Mercedes Sosa, logró incluso llevar ese color local más allá de las fronteras argentinas (Milton Nascimento, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Pablo Milanés) y latinoamericanas (Ana Belén).

Casi como un embajador de la música de raíz de nuestro país, Fito presentó al mundo hispanoparlante musicalidades folklóricas a través de canciones como D.L.G., Detrás del muro de los lamentos, Zamba del cielo, o la propia Parte del aire.

Ni hablar de los universos tangueros que se repiten en todo el repertorio de los rosarinos que desembarcaron en Buenos Aires a comienzos de los ochenta (Jorge Fandermole, Adrián Abonizzio, Rubén Goldín, Lalo de los Santos) y que se metieron de lleno en el corazón del cancionero popular de nuestro país. Tal vez Fito Páez haya representado la evolución lógica más compleja y masivamente exitosa entre esa camada de compositores surgidos en la orilla del Paraná.  

Pero en la caprichosa división cartográfica de la industria musical argentina, el folklore es un género que aglutina ritmos de raíz rural y el tango, un aparte relacionado con la canción urbana. Mundos separados que, a pesar de los cruces, influencias y abordajes conjuntos, siempre fueron comprendidos como universos diferenciados. Con el rock, y sus submundos, sucede lo mismo.

Más allá de ese conjunto de negaciones poco comprensibles, si hay un encuentro que pone en valor la relación entre Fito Páez y la música anclada en el universo folklórico, esa es el que une al autor de Y dale alegría a mi corazón con la entrerriana Liliana Herrero. Con una amistad que se remonta a más de tres décadas atrás, Liliana y Fito trabajaron a la par desde el comienzo mismo de la discografía de la que tal vez sea una de las intérpretes más originales de la historia contemporánea de nuestro país. Páez fue el productor artístico de su primer disco (Liliana Herrero, 1987) y el homenajeado en su último trabajo (Canción sobre canción, 2019). En el medio, un conjunto de memorables encuentros que quedaron plasmados en trabajos de ambos artistas y en un destacadísimo track de Cantora, el último disco de Mercedes Sosa (2009) en el que interpretan Zamba del cielo junto a la intérprete tucumana.

Más allá de todo lo dicho, la polémica alrededor de la figura de Fito Páez no está exenta de cierto “costumbrismo” que se instala en la Próspero Molina año tras año.  Entre las discusiones más encendidas todavía aparecen en la memoria, aquella cuestionada actuación de Mercedes Sosa junto a  Charly García en 1997, la presencia de Divididos en 2008, la propuesta intimista de  Lisandro Aristimuño y Raly Barrionuevo en 2018  y la presencia de Eruca Sativa junto a La Bruja Salguero en la última edición de 2019, en la que también participó toda la camada de la trova rosarina, sin Fito.  

Si bien todavía se desconoce el repertorio que Páez elegirá para su actuación durante la cuarta luna de este martes 28 de enero, se descuenta que el rosarino repasará una buena parte de su cancionero más ligado a los ritmos de raíz folclórica, aprovechará para homenajear a sus referentes musicales y compañeros de camino y no se descarta que incursione en alguna que otra versión inédita del universo musical más arraigado a la tradición del escenario Atahualpa Yupanqui.  

Foto de portada: Gentileza AllPress Producciones