Que Córdoba (la provincia) se ha convertido en un semillero de artistas con proyección nacional y latinoamericana ya no es una novedad para nadie. Un rápido repaso por algunos de los artistas que dan forma a la nueva escena de la música joven servirá para dar cuenta de una renovación estética que tiene en territorio mediterráneo un faro que alumbra mucho más allá que lo que lo hace la estructura que emerge desde el Parque Sarmiento de su capital.

Nauel es un producto que crece en ese ambiente. Que se referencia en una generación de artistas que sofistican las formas de comprender y ejecutar música pop, y que trabajan en esa dirección sin los prejuicios que históricamente supieron servir de barreras para la proyección estética de la música de nuestro país. Nauel escribe sus propias recetas e inventa su gran sopa, tomando los ingredientes que tiene a mano. Con algunos creció, otros los fue asimilando a lo largo de su formación académica y otro tanto fue descubriendo en la búsqueda de su propio estilo. Dejar de perseguir (2019), su último disco, parece ser el paso más acertado en ese sentido.

El sucesor de Relajando Jaulas (2016) es poseedor de un sonido de época con el que se abraza a un universo sonoro en el que la canción pop marca el camino para el coqueteo con los ritmos urbanos y la experimentación con vuelos propios de un artista en proceso de deconstrucción.

Ya en Ta que quema, el tema que abre el disco, Nauel saca chapa de hitmaker de la mano del rapero cordobés Deivbeat. Ese perfil se agudiza a lo largo del disco y encuentran su punto más alto con Anoche y Dime si no, dos de sus canciones más reproducidas en Spotify. La segunda, compuesta a dúo con Bernardo Ferrón, el guitarrista de Telescopios que vuelve a incursionar con creces en su rol de productor artístico.

Dejar de perseguir, la canción que le da nombre a la placa, es otra de las grandes muestras de un disco que no escatima en el oficio del decir, sin caer en los lugares comunes de la comodidad declamativa. En ese terreno, quizás, en la canción Qué nos cuenta se toqué un punto más alto del trabajo. Nada que ver la de buscar donde no hay emoción/ hasta mirarnos preguntando “donde mierda voy”/ somos tan solos, eso tiene que decirte algo canta el riotercerense sobre el final de un disco que se perfila como una de las grandes novedades musicales de este 2019.