Cuando El Kuelgue terminó de editar Fierrín Lado A, su trabajo del año 2018, la idea original era incorporar esas cinco canciones al repertorio de la banda y salir a defenderlas como parte de un cancionero que lentamente se fue haciendo tan popular como las piezas ya clásicas de Kartún, Martínez, Mojoli, Morone, Braillie y Vidal.

El gesto era lógico, la primera parte de ese disco que se completará en el 2019 contenía elementos a esta altura tradicionales del sexteto, caracterizado por el uso desfachatado de elementos estéticos que ocupan un abanico tan amplio como el que va del reggae y el trap a la canción pop y el punk neoyorquino. Aquel horizonte proyectaba un Lado B incipiente. Pero mientras se aceleraban las presentaciones, se desaceleraba el laburo en los estudios.

Hubo bastantes composiciones nuevas que fueron apareciendo por lo que nos demoramos un poco en el estudio y el armado de las nuevas canciones y calculo que en mayo nos estaremos metiendo en a definir y grabar” dice Santi Martinez al ser consultado por Otra Canción en la previa de la visita a Córdoba, que se anticipa vertiginosa con dos sold out alcanzados en tiempo record.

Va a ser Fierrín Lado B. Vamos a completar esa historia que nos habíamos propuesto terminar originalmente” asegura Santi al ser consultado al respecto.  “Probablemente haya cambiado la idea original en cuanto a la estética y los colores que estuvimos trabajando para esta etapa. Es muy importante poder ir refrescando nuestro propio oído, nuestra propia estética y nuestra propia música. Está bueno que eso también le guste a la gente” afirma.

Algunas de las nuevas canciones que se podrán escuchar durante el viernes y el sábado en Studio Theater servirán para anticipar un poco esa nueva etapa, que si bien no modifica el rumbo, lo consolida en nuevas direcciones. “Nos estamos concentrando en cosas que, por ahí, no hicimos tanto. Siempre nos apoyamos en la versión de la orquesta con teclados, vientos y elementos clásicos del rock, entonces nos pareció que estaba bueno repartir un poco mejor las cartas y no hacer sonar todo al mismo tiempo. Puede que estemos un poco más minimalistas y buscando nuevos horizontes estéticos a partir de, por ejemplo, jugar un poco más con la tecnología. ¿Por qué no?