Uno de los músicos más finos del pop chileno llega por primera vez a Córdoba. Alex Anwandter arriba a nuestro país para presentarse en el festival Lollapaloolzaa, mientras que el sabádo 30 lo hará en Córdoba (en Studio Teather) a las 20.

La visita del chilena se da en el marco de la presentación de su último disco «Latinoamericana». Trabajo que los críticos lo describen como el más poético y político que realizó hasta ahora.

A lo largo de las 9 canciones que componen el trabajo se puede apreciar una lírica audaz donde se hacen presentes la irreverencia, la modernidad y la delicadeza destinadas a romper muros y abrir la mente de aquellos que lo escuchen. Si bien Alex ya había abordado temáticas sociales antes, estamos ante un disco que tiene un mensaje acorde a estás épocas con fuerte presencia de identidad de la identidad de genero, la identidad de los pueblos originarios. Todo esto dentro dentro de un sonido que circula entre funk y pop lo que para muchos los retrotraerá un poco a los años 90.

Otra Canción: ¿Porque decidiste llamar tu último disco «Latinoamericana»?
Alex Anwandter:
Es un juego de palabras extraído del concepto «Americana» que usan en EEUU. El término engloba algo así como «todas las cosas gringas», sean estéticas o de espíritu. Y quise hacer una especie de equivalente latino. Esto además del juego más obvio de poner el término en femenino para describirme mi experiencia.  

O.C: A diferencia de los discos anteriores, este es menos directo. Si bien algunas canciones hablan de «lo social» como venías haciendo en los anteriores este lo hace de un modo más solapado. ¿Fue una decisión adrede tratar de hacerlo más poética?
A.A:
Sí, totalmente. Aunque me ha dado un poco de risa que han salido titulares en prensa diciendo «el disco más político de Alex Anwandter». Y ahí ya no entiendo! Es parcialmente un mea culpa, en la medida que mis dos discos anteriores -efectivamente más directos-, de la misma forma que muchas otras estrategias que se intentaron, no sirvieron realmente para prevenir el auge del neofascismo que está viviendo el continente. El disco entonces es una especie de repliegue poético a buscar en la historia compartida de nuestros países nuevas estrategias para combatir estas fuerzas.  

O.C: El año pasado pude estar en Chile, andar por disquerías y lugares en los que escuché cosas muy diversas como Kinetica, Bronko Yotte, Gianluca, Manuel García, Evlyn Cornejo y podría seguir.
A.A:  En Chile no ha habido industria musical de verdad desde los años 60’s. En los 90’s las multinacionales sí contrataron artistas de nuevo e invirtieron en ellos (de ahí salió La Ley, por ejemplo). Pero luego de la crisis de finales de los 90’s todo murió de nuevo y básicamente tuvimos que refundar la manera de hacer música en el país, completamente ajenos a industria, en una especie de desamparo total. Lo positivo de eso fue que salió una generación entera que hizo música muy original que no respondía a estándares de industria (estoy pensando en mis colegas Gepe y Javiera Mena, por ejemplo) y ese trabajo, cuando se profesionalizó, tuvo muy buena acogida fuera del país. Lo que está pasando ahora es que esos mismos artistas que se profesionalizaron muchas veces tienen que irse a vivir afuera de Chile porque el tamaño del mercado es muy pequeño. Y eso, sumado a que aún no hay inversión de multinacionales en Chile, está creando un nuevo vacío. Está aún muy difícil para los jóvenes, en resumen.  

O.C: El disco tiene dos canciones en portugués. ¿Cuál es tu conexión con el portugués y con su música?
A.A: 
Básicamente es la música de mi infancia. Mi papá es brasilero y es esa la música que crecí escuchando, no la chilena (que tuve que descubrir más grande, por mi cuenta). Al mismo tiempo, la inclusión de esas canciones es un gesto del disco para no excluir a ese pedazo tan grande del continente que es Brasil. A pesar de la barrera idiomática (inexistente en mi caso), la historia compartida entre Brasil y el resto de Sudamérica es extremadamente parecida.  

O.C: Hay una canción que me llamó mucho la atención es “Locura”. Hablas un poco de los hiperconectados que estamos y de las exigencias del mundo de hoy. ¿Cómo surgió la canción?
A.A:
«Locura» se trata de estar «del otro lado» del discurso que está siendo muy validado hoy en día: un discurso ultra-conservador, anti-inmigrante, racista, religioso. Es la sensación de haber superado todo eso hace décadas, pero estar viviendo en una especie de dimensión desconocida donde, no sólo es válido pensar así, sino que estamos eligiendo líderes bufones y ridículos que llegan al poder a través de diseminar el odio. Es una sensación muy rara e impotente. 

O.C: El estribillo juega un poco con los pronombres, dice “Me siento tan loca y creo que estoy un poco loco”. En ella exploras la figura de «la loca», de la locura algo que creo siempre tuvieron una visibilidad en tus canciones. ¿Quiénes son las locas? ¿Te sentís parte de ese mundo?
A.A: 
Si me preguntan si me siento parte de ese mundo diría obvio que sí, pero, honestamente, se me hace un concepto medio obsoleto y sigue siendo ofensivo si lo dice alguien heterosexual. Cuando periodistas heterosexuales me lo preguntan, me produce un poco de escepticismo la pregunta  -en la medida que perpetúa desde la hegemonía la «otredad» de ser maricón-. Si me lo pregunta alguien lgbtq, ya me parece que se trata más bien de explorar una identidad. 

O.C: La canción el muro dice: “Veinte siglos durmiendo / no han servido de nada / con las reglas que inventan / con la iglesia en la cama”-, no sin antes proponer una refundación total de la sociedad: “Si botamos el muro / lo botamos entero / y empezamos de cero / y lo hacemos bien”. ¿Cómo se puede hacer para borrar esa barrera psicológica que todavía existe en nosotros y no siempre las vemos? Más aún cuando están metidas las instituciones como la iglesia.
A.A:
Yo creo que algo esencial de este disco, «Latinoamericana» es que no incluye recetas ni soluciones. Un poco como lo que comentaba antes: las recetas que pensé que funcionaban no han servido tanto. El disco es, por un lado, más de autocrítica y, por otro, de explorar nuestra historia como fuente de aprendizaje. 

O.C: Hay una canción en tu disco anterios, «Sera de ti», que me gusta mucho. Creo que son de esas canciones que hoy la escuchó y creo que habla de la Argentina actual. ¿Desde que la escribiste hasta hoy cambio algo en Chile?
A.A:  
Las canciones que escribo tienden a usar lo de «lo personal es lo político» como punto de partida. Y esa es una canción que habla de la gente que «se queda atrás» cuando los otros avanzan a partir de la historia de un amigo muy cercano que quedó atrapado en un lugar difícil por la falta de oportunidades, dinero, educación, etc. Lamentablemente mi amigo está peor hoy que antes. No sé si eso habla de Chile entero, pero tampoco pretendería hacer eso.  

O.C: Todas las canciones de las que hablamos como así también tantas otras, como «Cordillera», tienen un mensaje social, una reflexión pero con un factor interesante que es el el pop. Una música que algunas generaciones la veían como música frívola. ¿Crees se logró romper con esa idea?
A.A:
Es el tipo de narrativa a la que nunca me suscribí, por lo que no piensa que sea necesario «romperla». Puedes operar como si no existiera esa idea y es suficiente. Ahora, fácilmente podría haber grabado una canción como «Cordillera» con guitarra y voz en plan Atahualpa Yupanqui y hubiera coincidido con una narrativa que sí me interesa cuestionar: lo «auténtico» y profundo no viene necesariamente de un hombre heterosexual con una guitarra. Puede venir de algo súper femenino, súper gay con la estética de Abba.