El próximo sábado 16 de febrero, el cancionista cordobés Lucas Heredia será protagonista de una nueva edición del ciclo “Hacia el País de la Canción” en el que compartiá el escenario del Centro Cultural Córdoba con su par Lucio Mantel, desde hace varios años, uno de los referentes de la escena porteña de la nueva canción.

Recién llegado de una nueva gira por Europa, Mantel se encuentra actualmente recorriendo las provincias argentinas celebrando sus diez años como solista. En su presentación recorrerá, entre otras canciones, varios temas que estuvieron mucho tiempo fuera de su repertorio, desde una mirada actual. “Estoy despidiendo un repertorio y terminando un disco nuevo que tiene otras canciones, algunas de las cuales voy a estar tocando en Córdoba. Es un momento muy particular porque, a la vez que terminamos de darle una vuelta al cómo presentar los temas nuevos, estoy revisando las canciones de Confin que fueron “lo nuevo” durante todo este tiempo”, dice Lucio a Otra Canción al dar inicio a una conversación marcada por los desafíos y, también, por la reinvención.

-¿Qué balance haces de Confin teniendo en cuenta de que se trata de un disco que salió hace ya cuatro años y pasaron muchas cosas en el medio?
-Esa respuesta la tengo que dividir en dos porque por un lado está todo lo que significó el disco para mí y para la gente que escucha mis canciones desde siempre. Yo siento que fue un disco que tuvo un impacto muchísimo mayor en la gente, comparándolo con trabajos anteriores. Eso, yo lo noto en la forma en que la gente se fue involucrando con esas canciones, más allá de las ventas y de todos esos aspectos más duros del mercado musical. Por otra parte, Confín me abrió las puertas del mundo. Yo siempre había tocado mucho por las provincias argentinas pero fue con este disco con el que empecé a viajar por otros países. Justamente ahora, después despedir Confín en Buenos Aires, estaré partiendo a una gira europea que durará varios meses. En las canciones mías que ruedan por el mundo, este disco fue fundamental.

-¿Encontrás razones para explicar la forma en que tus canciones llegan a esos lugares en que el idioma en que vos cantas parece algo tan lejano?
-Para mí es curioso que siempre se destaque eso porque yo siempre busco un equilibrio entre lo que es la relación letra y música. Yo siempre fui músico y eso es a lo que más tiempo le dediqué en mi vida. Estudié música durante mucho más tiempo que el que alguna vez pude imaginar que iba a estudiar. La parte poética es más nueva y me siento menos maduro en ese plano, por eso busco compensarlo con el desarrollo musical.

-Entonces hay algo espiritual que se traslada a las canciones.
-Lo que pasa es que no es algo identificable tan fácilmente. Yo, en cada disco, empiezo de cero. Y me animaría a decir que en cada canción también. Yo siento que si tengo un total dominio sobre lo que estoy haciendo hay algo de eso que nos atrae, que es hacer música, que directamente desaparece. Hay un misterio en torno a la composición, a la creación, que está siempre latente como algo a descubrir, a aprehender.  Me parece que cada disco que hice viene después de un reseteo y se manifiesta desde el grado cero.

-¿Y las canciones del nuevo disco?
-Siempre es muy difícil hablar de un disco propio. Yo siempre entendí mis propios discos a partir de la escucha con la gente, es decir que comprendía mi propia obra meses después de que los discos hayan salido a la venta. Desde la zona oscura en la que estoy en relación a mi nuevo material, creo que es un disco muy especial porque fue elaborado de una manera muy distinta a los anteriores. Se grabó la mitad el año pasado y la otra mitad ahora y se trabajó en un orden distinto. Por lo general, uno elige una determinada cantidad de temas y los ordena para poder grabarlos pensando en un concepto que es el que va a unificar el material y lo que nosotros hicimos acá fue dejar un puñado de canciones prácticamente terminadas el año pasado y este año empezamos a grabar otra tanda de temas. Por otra parte, el año pasado estuve en el estudio siendo producido por Axel Krygier y esta segunda parte la trabajé con Manu Schaller, que es con quien hicimos Confín. Por eso te digo que es un disco complejo y ahora estamos en la parte en que tenemos que unir todo.

-¿Cómo ves el movimiento de la canción que se presentó como una gran renovación estética allá por la segunda parte de los 2000 y por cuyos caminos se desarrollaron trayectorias como la tuya, la de Lisandro Aristimuño, Gabo Ferro, Pablo Dacal y otros tantos más?
-Mirá, cuando (el periodista) Martín Graziano editó su libro “Cancionistas del Río de la Plata”, él solía advertir que lo que estaba haciendo era tomar una foto de un momento específico y que, seguramente, si esa misma foto se hubiese tomado un mes más tarde, el libro sería otro. A mi me gusta pensarlo así porque en verdad lo que sucedía en aquellos años estaba lejos de ser algo monótono u homogéneo. Pero en verdad yo creo que esa foto hizo que para la prensa nosotros quedemos siempre puestos uno al lado del otro cuando, en realidad, nuestra propuesta siempre fue bastante ecléctica. Muy distinta incluso. Casi todos nos conocimos habiendo compuesto ya nuestro primer disco. A la vez, me parece que cada uno fue tomando su propio camino y también fueron apareciendo un montonazo de músicos nuevos con los que yo siento mucha afinidad. Me parece que ese movimiento que busca delimitar una escena tiene mucho más que ver con una necesidad de clasificar que tenemos todos pero que siempre va a ser inexacta e imprecisa.

-¿Tenés plazos para el disco nuevo?
En los próximos meses lanzaremos el primer single, que no es precisamente el “más comercial” pero sí uno de los más significativos. Me voy a Europa hasta junio y, cuando vuelva, se lanzará el disco y estaremos presentándolo primero en Buenos Aires y después por todo el país.   

*Foto de portada: Facebook Oficial Lucio Mantel