Las interseciones entre el trap, el rap, la música urbana y los colores latinos son la banda sonora de este tiempo y esto no es novedad. Para los amantes de estos sonidos, so muy buenos tiempos, porque los pibes que hasta hace poco hacían zapadas freestyleras en una plaza hoy comienzan a ganar escenarios. Además porque llegan exponentes de otros países a mostrar sus creaciones. Este sábado 15 de septiembre el crédito local, Slim Dee, comparte el escenario de Club Paraguay con Bejo, el rapero español que está haciendo explotar Youtube.

Bejo está girando por Argentina. “Es la segunda vez que vengo, estuve aquí el año pasado”, dice el canario con voz seria pero cansada. Está vez la gira es más larga e incluye por suerte a la ciudad de Córdoba entre sus paradas.

El nombre de nacimiento del artista es Borja Jiménez y nació en Tenerife hace 24 años. Comenzó a experimentar y a hacer sus letras a los 12 años, bajando algunas bases de internet y grabando sobre ellas.

Bejo es muy talentoso pero además tiene un particular encanto y un costado performer que puede observarse en las producciones audiovisuales que acompañan su obra. Gracias a eso hoy domina todo y ese dominio le da sello propio a su forma de rapear en la cual juega con las palabras cuan saltimbanqui o malabarista.

Tiene una particularidad Bejo -o Bejito-, no le escapa a las influencias coterráneas de otros tiempos a diferencia de otros raperos o traperos españoles. El rap híper pensante y lleno de data de Nach -quien alguna vez rapeo versos de García Lorca-, o la obra de la Mala Rodríguez han hecho mella en el jóven. “Me paso el día haciendo rollos artísticos / por eso no sueno como el típico”, dispara Bejo en “Tupperware”, la más reciente canción que el artista ha subido a Spotify. 

Su uso de redes sociales lo ha puesto en la mira de medios grandes españoles -a comienzos del año pasado El País sacó un perfil sobre Bejo-, en un país con una escena trapera bien caliente. 

“Una onomatopeya dice más que mil palabras”, ametralla Bejo y demuestra que realmente es el puto amo de la casa.