El Sábado 14 de abril  a las 22 en Cocina de Cultura la cantautora Georgina Hassan presentará su cuarto trabajo discográfico “Madreselva” grabado en el año 2017 junto a  Diego Penelas en piano, guitarra, coros y arreglos; Rafael Delgado en violonchelo, Guido Martínez en contrabajo, y Juampi Francisconi en percusión.

A lo lago de “Madreselva” conviven cinco canciones de la creación de Georgina y cinco poemas de María Eloísa Zamudio, Emilia Bertolé, Susana Thenon, Diana Bellessi y María Julia Magistratti musicalizadas especialmente para la edición del material.

Otra Canción: ¿Por qué “Madreselva”?
Georgina Hassan: Elegí la palabra porque quería conservar su doble significado, lo femenino, la madre, la selva, pero también deseaba que apareciera el color, la forma y el aroma de esa enredadera que crece agreste y busca la luz. No se puede domesticar a una madreselva, esa es la imagen que me llegó buscando un nombre para este disco. La poesía tampoco se domestica, y lo femenino, tanto tiempo domesticado, encuentra también su manera de crecer desde la diversidad.

O.C: ¿En qué momento personal y profesional surgió el disco?
G.H: “Madreselva” nació del deseo de plasmar lo que nos sucedió con Diego Penelas cuando ensayábamos algunas de estas canciones. Había algo fresco, lúdico y despojado en esas primeras versiones. Entonces empezamos a pensar en cómo grabar un disco que mantuviera esa esencia. La mayor parte del disco fue grabado en formación de trío, con Diego Penelas en piano o guitarra, Rafael Delgado en violonchelo de 4 y 5 cuerdas, y yo tocando el cuatro venezolano, la guitarra y la bandurria. Casi todo el disco fue grabado en vivo, en el estudio pero tocando juntos. Nació en un momento personal y profesional de búsqueda, y también con algunas pequeñas certezas.

O.C: Hay varios poemas musicalizados por vos. ¿Cómo los elegiste?
G.H: Son poemas que pertenecen a diferentes mujeres argentinas. Ellas son María Eloísa Zamudio, Emilia Bertolé, Susana Thenon, Diana Bellessi y María Julia Magistratti. Conocí la obra de ellas a través de Gabriela Borrelli Azara, locutora, periodista y escritora, con quien hace años hicimos un concierto poético musical tomando la obra de diferentes poetas argentinas.
Elegí los poemas que me atravesaron, pero no solo eso, también elegí los que sentía que podían ser canción, aquellos donde la música no entorpeciera la palabra. Esa fue mi búsqueda.
La idea fue también traer las voces de esas mujeres, algunas de hace casi dos siglos, como en el caso de Zamudio, a este tiempo. Hay además una canción, un sexto texto, que nació a partir de diversos poemas de Eduardo Estevez, escritos en idioma gallego, y que se convirtió en un canto de lavanderas.

O.C: En este disco volviste a hacer una campaña de financiamiento colectivo. Creo que es un claro ejemplo de que hay gente que todavía apuesta al disco físico y que este no está tan en decadencia como se cree, ¿vos que pensas?
G.H: Creo que cuando alguien elige ser parte del financiamiento colectivo no lo hace solo por el disco físico. Es algo mucho más poderoso, es una construcción colectiva y eso es lo más valioso y necesario. Para mí ha sido no solo la posibilidad económica de poder hacer el disco que quería, y no el que hubiera podido hacer, sino también tener la certeza de que del otro lado, en quien me escucha, hay un apoyo y una confianza en mi búsqueda musical. Los formatos pueden cambiar, pero las ideas, la música, el arte que no va con las modas, encontrará siempre su manera de crecer, de llegar a quien lo busca.

O.C: Al igual que en Tornasol, me parece que venís buscando una forma de componer ligada a la poesía, a diferencia de los dos primeros discos, en los que si bien la mayoría son temas de otros autores, hay un par tuyos… ¿Como fue ese cambio en la manera de componer?
G.H: Desde mi segundo disco, Como respirar, la mayoría de las canciones grabadas han sido compuestas por mí, aunque siempre aparecen algunas composiciones de otros autores. Pero sí siento que hay un hilo conductor entre Tornasol y Madreselva. Creo que el cambio tiene que ver con las propias necesidades, con mi búsqueda artistica que se acerca cada vez más a la poesía.

O.C: El disco habla un poco de lo femenino, de hecho en casi todas las canciones está muy presente lo femenino de forma subliminal podríamos decir… ¿Fue una decisión que sea así? ¿qué significa para Georgina lo femenino?
G.H: No, curiosamente no fue una decisión sino una consecuencia, algo que descubrí cuando ya había decidido qué canciones grabaría. No quisiera tener que definir lo femenino, creo que hemos sufrido muchísimo por las definiciones y los preconceptos. Sí puedo decir que lo femenino es la diversidad, y vuelvo a pensar en la madreselva, en lo salvaje, lo húmedo, lo no domesticado, lo creativo.

O.C La estructura de la canción Corteza, grabada con los inti illimani, está escrita en décimas, la misma forma que tenía Violeta Parra. ¿Cómo se te dio de componer en décimas? ¿Cómo surgió la idea de invitarlos?
G.H: Es una estructura que me encanta y que he utilizado ya en otras composiciones, como en la canción Décimas que está grabada en mi disco Como respirar. La décima está presente en casi todo el folklore de América y quizás por eso siento que la tengo internalizada.
Cuando pensé en grabar Corteza me apareció en la cabeza el sonido de los Inti como una corazonada. Enseguida los llamé y tuve la alegría de que aceptaran mi invitación. Asi fue como viajé a Chile a grabarla junto a ellos. Fue una experiencia maravillosa.

O.C: Uno de los poemas que integran el disco dice “Aquí estamos tejiendo antiguos sueños…”. Por momentos me imagino una Georgina Hassan entre las nuevas voces que vienen tejiendo los viejos sueños de las poetas, cantore/as que estuvieron antes. ¿Vos como te pensás?
G.H:
Eso es lo que siento, siempre vuelvo a la imagen de la tejedora. Ese poema de Emilia Bertolé trae una trama, una voz que yo necesito retomar, volver a los antiguos sueños. Pienso también en cuáles serían los de Emilia, que vivió a mediados del siglo pasado. Siento que quienes escribimos o cantamos seguimos ese entramado. Es un legado, pero al mismo tiempo está vivo, en movimiento. Las nuevas voces siguen hilando.

O.C: Entre los invitados también está De boca en boca ¿Cómo surge la idea de invitarlas?
G.H: Chega do río es un canto de lavanderas, cuando la escribí imaginé voces de mujeres y tambores, y enseguida pensé en las De boca en boca, a quienes sigo y admiro desde siempre.

O.C: A lo largo de los discos veo que siempre tratas de no caer en los temas comunes, como una búsqueda de no hablar siempre de lo mismo.
G.H: No creo que haya una receta, todos tendemos a repetirnos y por eso es necesario “desfatigarse”, alimentar la mirada, el pensamiento, nutrirse y no buscar fórmulas.

O.C: ¿Algo que nos puedas adelantar de los que veremos en Cocina de culturas?
G.H: El sábado compartiremos la música con Pablo Fraguela, en piano y acordeón, y Rafael Delgado en violonchelo. Además estará Vivi Pozzebón como invitada en percusión y canto.
Será un encuentro único, como toda experiencia musical en vivo. Para mí siempre resulta nuevo subir a un escenario.