Si algo hemos dicho hasta el hartazgo desde este espacio es que una de las virtudes de las nuevas generaciones de músicos es mirar al pasado con una perspectiva desprejuiciada y descontracturada. Sin nostalgia pero con curiosidad, respeto y una convicción de que las cosas están ahí para ser tomadas y jugar con ellas. Las canciones también. Días antes de dar a conocer su nuevo disco, el cuarteto lanzó antológicas versiones de dos clásicos perdidos entre el cancionero del rock argentino. 

Dicen que hace años que Rodrigo Molina toca una canción. En ensayos, fogones y momentos aislados aparecían acordes, melodías y un tarareo que todo el grupo reconocía con naturalidad. Un día la reconocieron en una película, la primera de la historia del en nuestro país, “Rock hasta que se ponga el sol”.

La canción “Vamos negro” apareció por primera vez en el disco “El Acusticazo” editado en 1972 tras un mítico encuentro de cancionistas del naciente movimiento roquero autóctono en el Teatro Atlantic de la Ciudad de Buenos Aires. Para interpretarla, Litto Nebbia invitó a Domingo Cura, quizás el bombisto más importante de la historia de nuestro país. La invitación se repitió para el Festival B.A.Rock de ese año desde donde se extrajeron los registros para la película que dirigió Anibal Uset. Esa canción que había traído varias polémicas por el acercamiento de Nebbia a la música de raíz folclórica en los tempranos setenta fue una de las que Telescopios eligió traer a su sonido actual. Para eso invitaron a Guli (Agustin Bucich) y la celebrable mixtura entre dos generaciones separadas por casi cincuenta años de canciones terminó por regalar una pieza exquisita, una pieza sin tiempo.

“El karma de vivir al sur” es una de las diez canciones que Charly García eligió para que formasen parte de “Parte de la religión”, su disco del año 1987 que marcó el comienzo de la segunda etapa de la carrera solista luego de la tríada inicial de “Yendo de la cama al living”, “Clics modernos” y “Piano Bar”.

Después del intento fallido del disco a dúo con Spinetta y el primer disco a dúo con Pedro Aznar, García volvió a trabajar con Joe Blaney, el tipo que había revolucionado el estilo de Charly a partir de su trabajo en el segundo disco solista del ex Serú Girán. El nivel alcanzado por “Parte de la religión” es quizás el más puro y contundente de toda la carrera de García como solista, que se afincaba en una de las mejores bandas que se le recuerden: esa que él había bautizado como “Las ligas”.

No había mejor invitado para rememorar ese sonido del García ochentoso que el mendocino Luca Bocci, los Telescopios lo entendieron rápidamente y lo invitaron para compartir grabación en una gloriosa versión que sirve a modo de último canapé antes del banquete que Rodrigo Molina, Bernardo Ferrón, Nicolás Moroni y Cucho Ortiz tienen preparado para la presentación de su tercer material discográfico.

*La foto de portada es de Joaquin Ferrón