Benigno Lunar gira con las canciones de “Viendo cómo el fuego se alimenta”, su esperado cuarto disco.

Hay un refugio para la canción que siempre brota entre los fangos varios de la realidad cotidiana. Mientras afuera una fría oscuridad parece congelar la sensibilidad del mundo, la esperanza se cuece en los rincones encendidos. Esos en los que el fuego sigue siendo el protagonista que da vida. Elimina malezas, contagia entusiasmo e ilumina. Los villamarienses de Benigno Lunar acaban de editar un disco en donde ese cruce de sensaciones se aborda a partir de canciones contundentes. A lo largo de las once piezas que recorren este cuarto material en estudio,  Nicolás Rizzo, Guillermo Ochoa, Robertino Metral y Emanuel Bastos ponen en juego todo un abanico de colores, temperaturas y sensaciones al servicio de una experiencia artística que maceraron durante casi cinco años.  “Somos concientes de que este disco nos llevó un poco más de tiempo que los anteriores que fueron más cercanos y parejos entre ellos. Tuvo que ver con una búsqueda entre nosotros como banda” dice Rizzo en diálogo con Otra Canción. “Somos cuatro. Cada uno tiene y tenemos una idea de cómo debería ser una canción de Benigno Lunar y ponernos de acuerdo en eso ésta vez nos llevó éste tiempo. Particularmente me parece sanísimo, era el tiempo que necesitábamos y nos dio la posibilidad de hacer otras cosas que también amamos” señala conforme con el resultado del trabajo que se plasma en “Viendo cómo el fuego se alimenta”, aparecido a comienzos de este 2017.

O.C: El disco parece embanderarse en la canción urbana de estos tiempos. Incluso tomando elementos y yeites que a esta altura podrían ser considerados clásicos dentro del género. ¿Te sentís parte de esa generación de compositores responsable de reimpulsar esas formas de componer y presentar la canción?
N.R: Teníamos ganas de jugar con yeites clásicos y lo hicimos en casi todo el disco, se nota mucho en algunas canciones y en otras menos. De igual manera también hay canciones que se salen de eso y también nos fascinan canciones un poco más difíciles de bailar y cantar. Nos gusta cómo funciona ese contraste. En cuánto a la responsabilidad, intento esquivar todo tipo de responsabilidades, desde mi más temprana edad.

O.C: Además de una guitarra siempre protagonista, hay una serie de arreglos de cuerdas que logran una sonoridad muy fina en materia desde los arreglos de las canciones. ¿Las ideas nacieron con esos colores o fueron tomando forma en el proceso del disco?
N.R: Fueron ideas que aparecieron luego de juntarnos a hablar con Rodrigo Lanfri y Rodrigo Bacchini que nos ayudaron la producción del disco. Lanfri nos tiró ideas de arreglos para algunas canciones que luego también se ajustaron con las colaboraciones que tuvimos de Renata Bonamici que se encargó de los arreglos de cuerdas y Cecilia Jimenez que entendió todo lo que queríamos de su violín y lo mejoró. Igual pasó con la Negra Marta que metió trombones, con Natalio Gonzalez con los coros, Andrés hacía con las guitarras. Los arreglos fueron tomando forma en el proceso.

O.C: Hay una especie de juego de opuestos a lo largo de las canciones sobre el cual me gustaría preguntarte. Pero hay uno central: El fuego como concepto parece contraponerse con una serie de imágenes heladas (la tapa, el oso que inverna, el blues del comienzo que parece salido de la última peli de Tarantino, la montaña, la tormenta, la lluvia).
N.R: Nos gustaba mucho la idea romántica de juntarse alrededor del fuego a escuchar historias mientras de fondo el crepitar de la leña tiñe todo con su música. En el disco intentamos jugar con eso, la historia de un hombre que llora, el verano, un invierno crudo, historias posibles de ser escuchadas alrededor de una fogata que arde.

O.C: ¿Cómo es producir un disco de a tres (que en realidad son seis porque ustedes son cuatro)?
N.R: Fue un proceso muy lindo, lo disfrutamos y aprendimos un montón. La visión de otro que lee desde afuera lo que creemos está pasando adentro es buenísima, también es muy enriquecedor el diálogo que se genera alrededor de las canciones. Tensionante muchas veces, sí, pero también imprescindible para replantearse ideas flojas. Me parece que siempre viene bien alguien ocupando ese lugar. Tuvimos la suerte de trabajar con Rodrigo Lanfri y Rodrigo Bacchini que la rompieron en ese rol.

O.C: El disco ya lo presentaron hace un par de semanas en Belle Epoque. Entiendo que van a estar con Los Reyes del Falsete en Babylon. ¿Cómo siguen?
N.R: Lo seguimos presentando el jueves con Los Reyes del Falsete en Casa Babylon, temprano, eso está buenísimo. Después tenemos pensado tocar en Villa María, volver a Córdoba a tocarlo con violines, trombones y todos los arreglos del disco en un teatrito. Después saldremos de gira por varias provincias.