“Sinfin” tema x tema.

En una conversación distendida con Otra Canción, Lucas Heredia nos desnudó las canciones de su último disco. Un encuentro profundo con el alma del artista y las existencias que lo determinan. 

01- “Este tiempo”
El disco empieza con “Este tiempo”. Es como decir que para poder hacer sonar el alma necesito poner las cosas en un lugar, necesito poder generar estas condiciones. Es como que en esta omnipresencia de un tiempo mundial, de esta globalización en donde todo está conectado cada vez podés existir menos. Tenés que hacer un laburazo para escindirte de todo lo que existe afuera. ¿Cuándo empiezo yo en medio de todo esto?
Pido al mundo
me suelte las manos
quiero ver una vez esa estrella
y la piel con su paz
en la fe de existir”
“La piel con su paz”. Está ahí. Dejame que me diga cosas y dejame creer en eso que me está diciendo antes de lo que te dicen que está siendo. Es como la interpelación de la experiencia. Algo que algunos pueden verlo pero no es lo que le está pasando a muchísima gente que anda y lo que está viendo, lo hace a través de una pantalla. Mucho más grande ahora, porque hoy la pantalla la llevan en el bolsillo.

02- “Raíz”
Le habla al disco anterior, directamente.
“Cuando ya no esté más
porque me perdí bajo un falso sol
vida de mis verdades
quiero recuerdes cuando empezó”
Tiene que haber un lugar en el que haga pie. Tiene que haber un lugar ahí.
“Y si suena en mi voz
una sombra fértil de vacuidad
quiero sobrevivir, abrazar mi niño y su claridad
sueño de cada inicio
destello inmune del corazón
Hay un destello que está todo el tiempo en el cuerpo. Que te está dejando pruebas. Parece que no porque hasta la colonización de los sentidos es el gran momento de esta etapa de la humanidad. Tengo que volver a esa raíz, a ese pibe, a ese árbol a ver si tiene algo que decir. Y claro que tiene algo que decir si no pudo decir casi nada.
03 – “Descalzo”
Es una canción que surgió una vez que fui a ver a mi hermana a Brasil Yo había ido de muy chico pero esta vez fue distinto. Fui al mar, me saqué las zapatillas y puse ahí las patas. Ahí te das cuenta cuánto pesas. Acá pisas el suelo y está duro, pero ahí te hundís. El mundo me atrae y vino una de esas aguas que te alcanza a tocar las patas. En ese momento me dio como un escalofrío y se me abrió la cabeza. Este mar que está acá ha visto siglos de historia. Es el mismo y me está tocando. Si yo pudiera hacer sonar algo de eso en una canción. Si yo pudiera conectarme con un poquito de eso también puedo hacer un puente con eso ancestral. Con eso que viene diciendo de larga historia. Entonces me dije “este es el peso del mundo”.
“Solo así puedo ver
desde la profundidad
mi peso en el mundo
el alma del agua
descalza”
Como que el agua tiene algo que te está hablando y esa conciencia te está diciendo que está acá desde hace mucho tiempo y que desde el borde una piedra puede contarte. No sólo las eras geológicas sino cuántas vidas, cuantos vientos, cuántos sonidos han pasado por ahí. ¿Eso dónde está acá? A veces yo me sorprendo porque está todo tapado con pavimento. Es una locura que para ver un poco de tierra tengas que caminar un montón de cuadras hasta una plaza. Que en muchos casos también tiene pavimento abajo.

04 – “Atrapa sueño”
En este tema hay un punto de inflexión que se evidencia. El disco “Puentes invisibles” con Julián Venegas fue como un susurro. Fue muy loco. Me encontré con un guaso que tiene mi edad, con el que vengo caminando de la mano hace muchísimo tiempo y no lo conozco. Eso es algo que se está tejiendo. ¿Quién lo está tejiendo? ¿En qué lugar se está produciendo ese tejido? Eso es algo que a mí también me sacudió.
“Atrapa sabia, atrapa luz
en cada esquina sin saber
en qué inconsciente territorio
habrá una grieta
un diamante compartido
el nombre de la expansión”
Algo se está tejiendo todo el tiempo ¿entedés? Se está armando. No está terminado acá.

05 – “Murmullo de la ciudad”
Es la expresión que dice que quiero arrancarme de esta sonoridad que me está comiendo el alma. Para poder decir tengo que poder apagar eso de alguna forma. Es otra versión de una canción que yo había escrito que se llama “Un sueño inmenso” que era una canción de cuna al inconsciente, a nuestro seguir aconteciendo como conjunto. Pero esto es “no quiero ser parte de ese conjunto y que habitamos desde el lugar de olvidarnos a que vinimos acá”. La ciudad es una picadora de carne. El murmullo de la ciudad es eso que no nos deja escucharnos. Es un “dejá de temblar, déjame tranquilo”.

06 – “Así sin más”
Es un tema a la muerte del flaco. Algo que cuesta entender. Cuando pasan estas cosas vos tomas conciencia. Y lo terminas de entender cuando el vago o está porque la normalidad de eso también lo determina la presencia de la persona. Cuando no está vos te das cuenta que nunca estuvo en realidad con su cuerpo. Estuvo de otra forma. Todo el tiempo. Y siempre dijo. Igual que Cerati. Yo lo el otro día lo escuchaba. ¡Este flaco sabía todo!
“Con cada hoja el día entero respiró
son cuentas
preparando fuerzas de empezar
de ir sintiendo
el universo latiendo
siguiendo
creciendo”
Spinetta es una especie de Papa de esta religión. Vos podés escuchar muchas canciones, pero de repente empezas a prestar atención el tipo te está diciendo “pibe, sí. Eso que a vos te pasa, es”. Eso es la existencia. Lo demás, es un verso. Es un verso con el que no hay que embaucarse. Hay que saber usarlo. La música es parte de ese verso también. La magia es tomar cualquier parte de ese verso y llenarla de eso que la llenó. El guaso es un profeta. Me di cuenta de que era un profeta. En el medio de la grabación del disco ví la película “La gran belleza” de Paolo Sorrentino. El protagonista en un momento ya no sabe qué escribir. Se pierde en un momento hasta que se acuerda cuándo fue el último momento en el que su humanidad se conmovió y se da cuenta de que se quedó en ese tiempo. Eso me pasó a mí con ese pibe que estaba cantando abajo del árbol.

07 -“Estrella de fe”
Es una canción de amor. Arranca diciendo “los días de sol empiezan en vos”. Los días empiezan en este mojón. Esto es resultado de todo esto. El que está hablando de ese amor es ese pibe abajo del árbol. Soy yo. Soy quien quiero ser. Y yo no lo he soltado nunca a eso. Hay gente que pierde la fe y lo deja ir. Que piensa que se acabó, que no existe, que es una mentira. Pero es y existe y está. Y lo siento en el cuerpo. Yo siento que me pasa, te lo cuento y se me ponen duras las manos sintiendo que soy esto y que al sentirlo casi que pensé que me estaba volviendo loco. Pero pasó. Está acá, tiene un nombre y está habitando esta parte del mundo.

08 -“Hijos de la flor”
Otras de las cosas que me quebró el pecho. Fandermole. Es un guaso impresionante. Un tipo común y corriente, distinto al flaco que es una cosa mucho más alejada de mí en el sentido en que yo nunca voy a poder vivir lo que él vivió. Lo digo en el sentido del contexto que a uno le toca vivir. Yo la viví mucho más peluda, laburando desde pibe en un barrio donde la realidad se impone como el viento en la pampa. Pero en Fander me encontré un viejo que desde ese lugar dice “me han regalado un diamante y no sé qué hacer con tanta luz. Abro mi mano un instante y brilla hasta el cielo limpiando el azul. Es sobre todas las cosas mi piedra preciosa invisible en su faz y en el envés transparente su forma latente se vuelve real”. Es un tipo que va con la canoa en el medio del río, vive en una casa de familia, vos vas y está todo ordenado, obsesivo compulsivo…que dice eso. Haberlo conocido, haber cantado en su disco y haber estado ahí viendo la profundidad de ese profeta que, también, es Fandermole me hizo hacer esa canción. Es una canción del litoral, la única que hice, que se me ocurrió mientras viajaba de Chaco a Corrientes. En medio de esto también apareció una persona muy importante para mí que se llama Gustavo Bustillo. Un poeta inmenso que escribió una poesía que abre la canción como una “morosa bendición”. Ellos son dos hijos de la flor. La flor para mí es un elemento arquetípico de la poesía.
“De la tierra al sol
trae una verdad
vida de su voz
ave, árbol, flor”
Los poetas cruzan. Van todo el tiempo para ese lado. Se meten en esas dimensiones con las palabras. Pero para decírtelo tienen que escribirlo y sólo los poetas que son hijos de la flor lo hacen. Son artesanos de la libertad.

09 – “Nuestras casas”
Es una canción a mi hermana. Es una canción a la conciencia. Mi hermana vive en Brasil y cuando fui a visitarla me di cuenta de que no la conocía. Tiene dos años menos que yo, vivimos juntos, pero no la conocía. Cuando fui a verla y la vi siendo verbo de sus necesidades, de sus sueños y de ese amor que la hizo correr a un lugar en el que no sabía el idioma, no tenía laburo ni tenía un peso, entendí que ella también estaba conectada por eso. ¿Cómo hago para curar todo ese pasado, ese tiempo, todo esto que no vi? Bueno, en 15 minutos me salió esta canción. Es una especie de otra casa de la que hubiese sido a partir de lo que hemos sido. A partir de esta canción, de este reencuentro, hay otras casas. Y fue como un conjuro mágico. Fuimos y volvimos con el tiempo con ella y ocupó el espacio que hacía falta ocupar.

10 – “Razón de mañana”
Es esta manera de estar en los días. También es una canción de amor. Hay gente que por alguna razón pudo habitar estas cosas antes y se salvó de la cabeza, yo es como que lo estoy descubriendo.

11 – “Pan de cielo”
Es una canción a aquellos que sin saber que lo están haciendo están permitiendo que existan los puentes hacia otros lugares. Son obreros de generar los espacios para que estas cosas sucedan. Tiene que ver por ejemplo con esto que estamos haciendo nosotros. ¿Qué estamos haciendo sentados acá hablando? ¿Por qué estamos hablando de esto? ¿Qué vamos a hacer con esto? Estamos haciendo que exista. Estamos sembrando. Que no tenga lugar o que no sea tan grande como ese edificio de ahí enfrente no quiere decir que no sea.
“Pan de cielo en vos
en las manos que construyen
pulsos de viento sin fin
para que viajen las almas
en flor”
Pareciera que la los obreros que hacen que existan estas cosas son gente que se alimenta de pan de cielo. Que no lo sabe porque su cuerpo es el de un obrero curtido y no son conscientes de la alquimia, aunque la hagan. Pero el alma que habita en ese verbo, lo que los motoriza, lo que los forma es el pan de cielo. Son otras monedas de cambio.

12 -“Todos tus nombres”
Es una canción que tiene que ver con una contemporaneidad. Es la reacción humana de lo que yo sentí cuando apareció una facción de la humanidad que quiere tirar todo a la mierda. Y no lo puedo creer y me duele. Cuando veo lo que pasa en el país y en el mundo no lo puedo creer. Yo no quiero sentir que una vida vale menos que un módico precio financiero o una meritocracia de mierda. Y eso existe y está siendo. Nosotros somos jóvenes, nos habita la luz, nos habita la oscuridad pero uno va yendo masomenos hacia un lugar. Pero cuando empezó a pasar esto y vi el perfil de los tiempos que se venían me puse a pensar ¿A quién carajo le voy a cantar? De golpe me pareció que lo que parecía una realidad sobre la que no íbamos a retroceder se empezaba a borrar. Ahí fue cuando apareció otro tipo de soledad. Entonces, en esto de ir al fondo y empezar todo de vuelta me di cuenta de que la realidad está jugando en otro lugar. A mucha gente la quebró entonces vos decís ¿y ahora? Loco, mirá lo que está pasando. Nosotros salíamos de casas de compañeros y compañeras que estaba encerrados llorando. Esa canción habla sobre una manera de pensar que tenemos todos que nos hace ir para adelante, afianzarnos en lo que somos, que de golpe se quiebra es como que todo se pone en juego. Bueno, no. No se pone en juego. No solamente que no vamos a dejar de ser lo que somos sino que hay algo mucho más profundo que las urgencias partidarias y políticas. Somos otras cosas. Tenemos otra versión de la realidad y de la vida que tiene una manifestación precaria en un partido político, en un tiempo y en una vida. Y capaz que no lo vivamos de vuelta. “La soledad sabe de mí pero yo apenas puedo nombrarla”. No la puedo nombrar porque tengo un nudo en la garganta.

13 – “Días de aire”
Es una historia de derrota. Tiene que ver con una persona que abandonó esa fe. Que habiendo estado conectado con esa fe, captado por ella, incluso escribiendo cosas, se entregó. Como que en esta vida no va a poder estar en ese lugar. Ella dice eso, ella siente eso. Y actúa pensando que va a haber una próxima y que ahí lo va a volver a intentar, no es esta vida. Es una buena forma de terminar el disco porque yendo a lo profundo, caer en una historia de una persona a la que le pegó tato la vida como para decidir abandonar la fe, dice que va a ser después.

Escuchá “Sinfin” completo haciendo click en la imagen.

César Pucheta
Periodista. Desde el 2012 desarrolla su actividad profesional en Radio Nacional Córdoba y forma parte del staff de colaboradores de la Revista El Sur (Río Cuarto), el periódico El Observador y Radio Urbana (Monte Maíz, Córdoba) a la vez que realiza diversos trabajos periodísticos para otros medios. Co autor del libro "Bienvenidos al Show"

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