El músico chaqueño regresa a Córdoba para presentarse junto a Lucas Heredia.

Coqui Ortíz visitará nuestra ciudad en el marco del ciclo “Hacía el País de la Canción”, en el que Lucas Heredia se da el gusto de compartir escenario con artistas de todo el país. La presentación tendrá lugar el viernes 5 de agosto a las 22 en Cocina de Cultura y se sumará al camino desandado ya por Julián Venegas, Rodrigo Carazo y Seba Ibarra.
IMG_7177Coqui Ortíz es uno de lo referentes de la música litoraleña y actualmente esta presentando “La Palabra hecha a volar en el canto” (2014), el disco en el que recopila y pone música a las coplas de Aledo Meloni.  Señalado como uno de los principales exponentes del chamame, el chaqueño  ha venido recorriendo diversos países de Latinoamérica como Brasil, Cuba, Uruguay y Chile cruzando sus composiciones y compartiendo escenarios con grandes artistas de nuestra música folclórica como Liliana Herrero, Luis Salinas  y el mismo Aledo Meloni, entre otros.

Otra Canción- Para quienes todavía no tuvieron la posibilidad de escucharte. ¿Quién es Coqui Ortíz?
Coqui Ortíz: Chaqueño, compositor de canciones, tanto de letras como de músicas. No está bien decir chamemecero, cosa que suele ocurrir, ya que es un género muy poderoso y si bien toco algo del género, no me dedico plenamente

OC- ¿Cómo incursionaste en la música?
C.O: Por contagio. De adolescente tuve la suerte de participar en interminables ruedas de guitarreros y eso fue el motor para que quiera imitar a aquellos héroes de la noche. Así comencé, con los amigos de mi hermano mayor, mis amigos del barrio y así nomas de a poco también me fui metiendo en lo que se puede llamar oficio. Una noche me llevaron a acompañar a alguien y luego otro y así, de pronto ya anduve por los escenarios de mi ciudad

OC- Muchos te señalan como uno de los pocos artistas que, en la actualidad, logra trasmitir la identidad de Chaco. ¿Vos como lo sentís cuando te describen así?
C.O: Bueno, obviamente hay muchos maestros y compañeros del Chaco que a través de la canción hablan de este lugar. De ellos me nutrí y lo sigo haciendo, algunos se llevarán algo de mí también. En general hay bastante desconocimiento de lo que pasa en cada lugar. Nos pasa a nosotros con la música cuyana por ejemplo. Entonces de pronto por algunas circunstancias y un determinado circuito puedo aparecer como una referencia de este lugar, pero hay otros y hubo otros a quienes no se nombra o no se conoció. Cuando aparezco yo como referente ciento que hay una gran deuda con la difusión y la promoción del mapa más profundo de nuestro país

OC- Pasaron seis años desde “Pajarito” y “La palabra echa a volar en el canto”. Entre esos años estuviste haciendo algunos trabajos como gestor cultural. ¿Cómo fue esa incursión en gestor?
C.O: 
Es cierto que pasaron varios años, pero la edición de un nuevo material se debió por un lado a un par de inconvenientes que se presentaron en el camino. La partida de Horacio Castillo, en un accidente, gran guitarrista y amigo con quien veníamos trabajando en un disco, y también la falta de recursos económicos para hacerlo. Luego pude editar el disco “La palabra echa a volar en el canto” gracias a que en nuestra provincia contamos con una Ley de Mecenazgo en la cual yo tengo un proyecto, a través del cual en el transcurso de este año voy a editar otro disco. En todo este tiempo, desde el 2005 que nombras la edición de Parece Pajarito, continué con la labor de componer canciones y tengo material para otros cinco discos. La labor de gestor no fue una incursión, es el laburo que vengo haciendo desde el mismo día que me inicie con la guitarra en la adolescencia. Primero fue acompañando a mi hermano en la militancia barrial, con los vecinos, con los compañeros de colegio haciendo cosas por la comunidad. Luego, en los noventa con un grupo ya de carácter cultural recuperamos un viejo teatro de barrio durante un buen tiempo. En el 2000 armamos el grupo La Ronda, un colectivo de artistas con el cual llevamos adelante una intensa e importante actividad en nuestra ciudad. Todo esto valió para que en el 2007 me llamaran, junto a mis compañeros a coordinar el Centro Cultural Alternativo (CECUAL) dependiente del Instituto de Cultura de la Provincia y allá fuimos a trabajar y pudimos concretar algunas ideas y conceptos que al día de hoy se mantienen y se reproducen en el lugar, ya que es una referencia en la gestión cultural de la provincia y tal vez de algunos puntos del país. Eso lo siguen manteniendo mis amigos, compañeros de ruta, gente muy creativa, talentosa. Yo ahora sigo en otros proyectos de gestión, tanto a nivel provincial como nacional. O sea que el trabajo de gestor fue desde siempre, y tengo una linda experiencia tanto en lo independiente como dentro del Estado. Mi labor de gestor fue desde siempre exactamente proporcional a la de músico.

OC- Escuche una vez una entrevista  a Aledo Meloni en la que decía después que tomaste el coraje de tocar timbre en su casa y dejarle el disco, se hicieron muy amigos. Me imagino las muchísimas charlas que abras entablado con él. ¿Qué fue lo mas importante que te dejo? ¿Cómo decidiste que coplas iban a entrar en el disco?
C.O La anécdota del día que toque el timbre en lo de Aledo es de 1998 aproximadamente. Simplemente fue así, me presenté en su casa una tardecita y cuando salió le dije “¿Cómo le va maestro?, vengo a conocerlo”. Lleve una carpeta con mis letras, me invito a pasar y desde ese momento esas visitas fueron casi cada semana durante todos estos años. Por aquellos días yo le había puesto música a La niña, que grabé en el primer disco. Luego, a lo largo de los años, de a poco fui poniendo música a otras. Fui leyendo todo lo de Aledo y como algunas canciones la hice sobre coplas sueltas, fue un trabajo que llevó tiempo, ya que iba seleccionando coplas. Por ejemplo las de “Coplero”, que hablan del oficio de escribir coplas. De esas hay tal vez unas treinta en todos sus libros. Yo seleccioné unas cuantas que me quedaban bien para cantar y luego con Aledo hice una selección final.

OC- ¿Qué te dijo al escuchar el disco?
C.O: Ya en el 2007 lo invite a compartir un escenario, para que entre canción y canción don Aledo diga esas coplas que quedaron sueltas o cuente algunas anécdotas o diga alguna poesía en referencia a una canción. Cosas que fueron surgiendo de esas interminables charlas de amigos. Así lo hicimos una vez y eso trajo luego varias invitaciones, de modo que por un tiempo también pude compartir los caminos. Hicimos varias presentaciones juntos. Ese formato que llevamos al escenario fue el que luego se tradujo al disco. Un poeta profundo y sencillo. Siempre tuve la impresión de que viví cerca de la casa de una especie de Atahualpa, un abuelo sabio. Lo visité mucho y conversé interminables horas. Me dejó una estrella de guía. Hasta los últimos días tuvo esa cosa luminosa, la esperanza, la vitalidad, el motor creativo y todo siempre dentro de una sencillez, una humildad que hacia que lleve este oficio como cualquier vecino lleva el suyo.

OC- El disco cuenta con la participación del Negro Aguirre…
C.O: En el caso de las canciones con Aledo yo encaré la musicalización de una manera sencilla, no como en otros casos de músicas que compongo que tienen ya en la matriz otro desarrollo. En este caso el concepto fue como leer entonando. Entonces las canciones se presentan simples, en un formato que se repite bastante y tienen pocos acordes, bien despojadas. Sobre esa construcción con las palabras de Aledo y lo que yo te cuento de mi intervención aparece el universo del Negro Aguirre que le pone colores, amaneceres, bichos lugareños etc.. El Negro es capaz de imaginarse y plasmar en el desarrollo musical toda esa atmósfera. En el disco y por decisión del Negro quedaron cuatro canciones en las que yo toco guitarra. Hubo otras en las que en un principio yo iba a tocar pero en el desarrollo del juego se iba y se iba como un globo lanzado al viento y yo como un niño lo disfrute!! Esa es la bendición de la amistad y de haber coincidido en el tiempo con un músico de esa estatura. Todo ese trabajo también fue una gran escuela para mi

OC- A veces tengo la sensación de que hay músicas que no se conocen o se consume como puede ser la chacarera, zamba el tinku o el huayno. ¿Vos que pensàs de esto y porque crees que se da?
C.O: En primer lugar, yo ubicaría ese mapa por géneros y zonas, no provincias. En ese sentido, la música del litoral es cierto que a nivel histórico tardó un poco más en aparecer en el plano nacional. Sus exponentes históricos tienen un gran desarrollo instrumental y durante mucho tiempo estuvieron más limitados a un circuito de bailes. Hasta el día hoy cuando vamos a otras zonas y decís litoral, chamame lo asocian directamente a la fiesta, al baile. Cuando escuchas chamame con buenas letras y más cadencioso, no siempre está asociado al baile. En cambio, la chacarera por ejemplo es un género que goza de ese beneficio. Podes recorrer de punta a punta el país y todas las escuelitas de folclore si o si bailan chacareras, de vez en cuando un chamame, una cueca, y de la tonada que no se baila ni hablar. Incluso en nuestra provincia en los actos escolares es más común ver que los maestros hagan bailar una chacarera, un carnavalito. Ahora, en cuanto a los artistas en particular, siempre hubo artistas que para los medios de difusión son más “amables” a la hora de difundir, que tienen presencia en los grandes escenarios de festivales etc, y también siempre existió otro circuito. Esto creo que tiene que ver con las políticas públicas y los medios de comunicación. Si nos remontamos décadas atrás vemos que también fue posible llenar grandes escenarios con una sola guitarra, una práctica menos frecuente por ahora y por otro lado también hubo épocas de grandes orquestas de tango, jazz que desaparecieron. Entonces podemos concluir que tiene que ver con estéticas. Yo creo que los artistas hacen su trabajo y a partir de allí dependen de las rutas culturales y comerciales que se imponen en el país.

OC- ¿A nivel general como ves la música folclórica argentina y sus diferentes espacios?
C.O La música argentina demanda espacios. Hay una superproducción. Los artistas aquí nos movemos como en esas culturas que dicen que para quejarse en vez de hacer paro producen más. Hay mucha juventud produciendo todo el tiempo. Hay riesgo estético. No quiero decir que haya conclusiones, no quiero entrar en la discusión de si antes hubo grandes artistas y ahora no, lo que digo es que hay mucho y con un buen nivel. Incluso entre artistas que podemos llamar “consagrados”, ya con un camino recorrido, con mucha historia y con un gran desarrollo artístico hay mucha incertidumbre a la hora de mostrar lo que hacen. No saben cuánto cobrar, siempre van a riesgo, no se consolida un circuito de trabajo constante y en condiciones mínimas regulares. Y así como hay artistas también hay un gran número de pequeños espacios en el país que sirven para “despuntar el vicio” pero no son fuentes seguras de trabajo. Los pequeños productores “asociados” a los músicos consolidan un gran mapa que nos habla de un país que suena en todos los rincones por la fuerza del espíritu.

OC- ¿Qué nos podes adelantar del show en córdoba que compartirás con Lucas Heredia?
C.O: El público siempre se renueva. Sobre todo, en casos como el mío que siempre toque en espacios reducidos y en una ciudad como esta a la cual no voy hace un buen tiempo. ¡De modo que los últimos que me vieron creo que ni siquiera me van a conocer. Voy a tocar canciones de este último disco con Aledo , alguna canción de los primeros discos y también algo de lo que estoy por grabar porque a esas canciones hace un buen tiempo ya las llevo conmigo. Si dan los tiempos sería lindo compartir algo con Lucas a quien lo fui a escuchar dos veces que estuvo aquí en Resistencia y es un cantante de la primera A nacional, y me despierta una gran admiración o tal vez una tremenda envidia disfrazada!!