Lucio Mantel regresa a Córdoba para presentar “Confín” junto a su banda.

  El destacado cancionista de Buenos Aires regresa a nuestra ciudad después de su gira por México para mostrar su ultimo trabajo discográa29f6e80-13ba-477b-a92c-14f4572129f2fico “Confín”. En está oportunidad arribará el día Jueves 5 de Mayo a las 22:00hs en Cocina de Culturas acompañado por su banda, por primera vez en nuestra ciudad.

“Confín”, su cuarto trabajo discográfico, está compuesto por 11 canciones de alto contenido poético, en el que se cruzan estilos y referencias que linkean a Spinetta, Bjork o el Cuchi Leguizamón. Esas poesías que se mezclan con su voz frágil y arreglos orquestales donde participaron más de 20 músicos entre los que se encuentran Alejandro Teran, Fito Páez, Axel Krygier, Tomas Ferrero, Gillespi, por sólo nombrar a algunos.  “Confín” es una parte (otra parte) del recorrido ecléctico de Mantel, donde lo acústico y eléctrico, establecen un diálogo constante. Un disco donde cada canción explora melodías nuevas y lo más importante es la experimentación y no asentarse en una sola forma de componer.

En diálogo con Otra Canción, Lucio señala que el nombre del disco supone que “cada una de las canciones que lo compone es un nuevo confín en mi propio mapa compositivo, trae cosas que no se parecen en casi nada a las que encontré en los discos anteriores. Y a la vez esta sensación la tuve cuando grabé los otros: cada vez que hago un disco tengo la idea de que debo salir transformado. Si el disco en el que estoy trabajando no altera mi recorrido, creo no pasa lo que siento que tiene que pasar“.
 
OC: Ya con varios meses de haber salido Confín. ¿Cómo describirías el disco? ¿Cómo lo recibió el público?
Lucio Mantel: Ufff. Pasó de todo desde que salió este disco, me trajo mil alegrías. Crecí mucho con él, en todos los sentidos. Desde Miniatura (2011) no hacía un disco de canciones nuevas. Necesitaba que saliera un disco nuevo, y también sentí esa espera en la gente que viene a mis conciertos.
 
OC: Recuerdo haberte escuchado decir que “Nictografo” fue un disco trabajado en soledad, mientras que “Miniatura” fue un disco más colectivo. ¿Cómo fue el Confín?
LM: Creo que también tiene algo de colectivo, en este caso tuve un compañero que coprodujo conmigo, Manuel Schaller. Eso me ayudó a tener una perspectiva siempre que lo necesité, y tratándose de un disco con una paleta tímbrica tan grande, fue muy necesario contar con otras orejas. Obviamente, nunca dejé de comandar el barco. Pero conté con grandísimos compañeros sin los cuales este disco habría sido imposible, como Manu, los músicos de la banda (Nico Rainone, Marcelo Baraj, Lucio Balduini), Terán, y otros amigos.
 
OC: Tu disco anterior es totalmente de cuerdas, este último tiene un trabajo más orquestal de hecho sino me equivoco participan más de 20 músicos. ¿Cómo fue ese trabajo?
LM: Los conté, son 27 músicos!!! Fue un trabajo hermoso, pero casi interminable, hubo que hacer que todos esos engranajes funcionen. De los once temas, ocho tienen arreglos orquestales. Ale Terán arregló dos, Pepo Onetto (que también había trabajado conmigo en Miniatura) arregló un tema, y yo escribí los arreglos de los otros cinco. Aparte de la escritura de los arreglos hubo un trabajo de diseño tímbrico, hay metales, maderas, sitar, arpa, theremin, acordeón, charangos, etc, y todo terminó encajando bellamente.
OC: ¿Cómo los elegiste?
LM: Busqué participaciones que sean pertinentes a la canción en la que estuviéramos trabajando. En todos los casos son músicos que me encantan y de los que aprendo.
 
 
OC: En la actualidad la banda esta conformada por 4 ¿Cómo se hace para trasladar el espíritu sonoro del disco a la banda de 4?
LM: Fue un trabajo intensa, estuvimos 2 meses ensayando para encontrar la manera. Sabíamos que si buscáramos imitar tal cual el sonido del disco le estaríamos errando… preferimos encontrar un sonido nuevo. Después de muchas pruebas encontramos una sonoridad que no nos hace extrañar en nada lo que tiene el disco. Yo siento que nunca tuve una banda que suene así de compacta, y que encontramos muchos recursos siendo tan pocos.
 
OC: Me atrevería a decir que canción “Luz de día”  es más alegre y que de cierto modo celebra un poco la luz del día valga la redundancia. Además tenes un registro diferente a la hora de cantar. ¿Cómo surgió?
LM: La música surgió hace casi 10 años, la letra fue apareciendo muy de a poco. Un año antes de grabarla supe que iba a hablar de esa emoción cotidiana de la llegada de la luz a la mañana, para mí la luz es un elemento súper influyente en mi estado de ánimo. Tuvo una letra más larga, pero en un momento entendí que tenía que ser breve y repetirse. Me costó sacar todo lo otro, porque también me gustaba.
OC: Alejandro Terán ya es como un socio a la hora de armar las canciones. Trabajaste con él en “Miniatura”, “Unas horas” y ahora en “Confín”. ¿Qué le aporta a tu música?
LM: No suelo tener socios para hacer las canciones, mi trabajo compositivo es bastante solitario, y la mayoría de las veces escribo los arreglos orquestales también. Pero me gusta que algunas de ellas cuando están listas caigan en manos de Pepo o de Terán, con quienes me entiendo muy bien, y de quienes aprendo mucho. Tiene que ver con lo que decía hace un rato, de pasar de la soledad de la composición a escuchar qué tienen para aportarle los otros músicos. Y en este disco también compartí por primera vez la autoría de un tema, hicimos Raíz Salvaje con María González.
 
OC: Me llamaron especialmente la atención dos temas. “Péndulo” y “Morir de Ruido”. Parecen ser como una especie de reflexión para aquellos que no escuchan las canciones de los cancionistas y el lugar desde donde escribe….
 LM: Son dos canciones que hablan de “la canción”. Pero no desde la colectividad de “los cancionistas”, más bien las escribí desde mi. “Péndulo” sale desde el lugar del compositor. Hay algo ahí escrito desde la paradoja que se da al sentirme yo tan introspectivo y tener una profesión que implique subirme a un escenario, posar para fotos, dar reportajes, exponerme a que la gente opine livianamente sobre mí sin conocerme, etc… “quien se esconde de vos, quien te refleja”. Creo que todo tiene que ver con sentir la búsqueda de “la canción” como algo más importante que todo eso, y más noble que las personas… que yo en este caso. Para componer debo dejar de existir por un rato. Yo y el resto de la gente. Más tarde con suerte me encontraré dentro de esa composición y tal vez alguien pueda reflejarse ahí. “Morir de ruido” me resulta más compleja de explicar. Creo que propone que nos corramos de cierta idea que aparece con el exitismo, de buscar al “mejor”. Me gusta más la idea de que cada uno encuentre su canción, su propia verdad, si es que eso existe. Para mí en la música no existe el mejor, existe la letra o la música que me resuena.
 
OC: Hace poco estuviste en México ¿cómo fue el recibimiento?
LM: Fue una experiencia increíble, estuve 40 días, hice 9 conciertos ahí. Con una banda integrada por unos músicos mexicanos muy geniales, como primera gira no puedo pedir más. Conocí gente y músicos increíbles. Ya estoy trabajando para volver pronto y para seguir viajando.
 
OC: Algunos te comparan con Spinetta hasta dicen algunos medios que sos una especie de sucesor. ¿No te influye que te etiqueten?
LM: Son cosas que corren por cuenta de quienes lo dicen. No me puedo hacer cargo de una cosa así. Los tiempos son distintos, el contexto es muy distinto, y sobre todo, Spinetta a mi edad ya había hecho la revolución como 5 veces… una afirmación como esa, aparte de no tener goyete, es una mochila demasiado grande que no me interesa cargar. Me parece rara la idea de buscar sucesores, como si una obra que alguien desarrolló durante años fuera a dar en una persona. Todos somos sucesores en todo caso. De Spinetta, del Cuchi, de Troilo, de Bowie…

OC: También te señalan como uno de los referentes de la “nueva canción”, junto con Lisandro Aristimuño, Pablo Dacal, Ezequiel Borra, Rosal entre otros. ¿Te sentís así?
 LMNuevamente, creo que no me corresponde a mí hacer esas lecturas. Veo que este es un tiempo de altísima creatividad. Hay música nueva por todos lados. No sólo hay muy buena música, sino que también hay más variedad que nunca. Es el lado bueno de esta época de la comunicación.