Otra Canción pasó por el gran festival y te cuenta todo desde su peculiar perspectiva. También fue el debut de una cobertura en conjunto con los amigos de In Your Face.

Pasó el segundo festival creado por Perry Farrel por nuestro país y nos dejó varios puntos a destacar a lo largo de las dos intensas jornadas. A priori se sabe que tienen muy buen criterio a la hora de armar la grilla y pueden combinar artistas en ascenso (Alt-J, Chet Faker), aquellos que dieron el salto (St. Vincent, Kasabian) y consagrados con muy buena trayectoria (Robert Plant, Jack White y Pharrell Williams). Toda esta heterogeneidad convive, superponiéndose, entre los cuatro escenarios dispuestos en el enorme predio del Hipódromo de San Isidro (el quinto es el escenario del Kidzapalooza).

La disposición cambió con respecto a la edición 2014 y por momentos pareció no ser la mejor decisión. El escenario Alternativo y el Perry’s Stage estaban muy cerca lo que al momento de haber shows simultáneos se mezclaran los sonidos. Esto llevo por ejemplo a situaciones extrañas, como cuando la cantante de The Last Internationale (banda que reemplazó a NOFX) interpretó sola con su guitarra «Manifiesto» de Victor Jara, al lado se veía una lluvia de papelitos en pleno set de Dillon Francis. Ni hablar de como los bajos de DJ Snake enturbiaron la performance de Damian Marley.

St. Vincent. De lo mejor del Lollapalooza 2015.

St. Vincent. De lo mejor del Lollapalooza 2015.

El día sábado abrió con los cordobeses Hipnótica y Francisca y los Exploradores en paralelo. Tuvo grandes presentaciones del brasilero Ed Motta y de la reciente ganadora del Grammy, St. Vincent, que aunque se demoro su show, fue uno de los puntos más altos del festival. De esta manera la norteamericana corrobora un gran presente. Annie Clark a veces parece una espiritista en trance, cuyo cuerpo es ocupado por Cobain, su performance es hipnotizante. Puede ser dulce y sutil, y a veces tremendamente cruda y brutal.
Para Interpol el pleno sol y la distancia no favorecía para entrar en los climas que propone la banda, había que estar cerca para apreciar el juego de las guitarras y la voz grave de Paul Banks, que interactuaba en un perfecto español. Más allá del comienzo con «Say hello to the angels», quizás faltaron esos temas que le den cambio de ritmo al set. Por su parte, los otros británicos de la jornada, The Kooks si pusieron más dinámica e hicieron corear sus estribillos al público. Mientras Chet Faker se la bancaba solo arriba del escenario en gran parte de su set dando cuenta de porqué era uno de los artistas a prestarle atención y siendo una de la gratar revelaciones.
Un poco más difícil es describir lo que hizo Foster the People. El trío devenido en sexteto para el vivo lleva adelante un show de muy buena calidad pero que no traduce todo lo que hay en el escenario (tanto humano como técnico) en una llegada al público que a veces solo parecía esperar sus hits de radio. Alguna vez Noel Gallagher dijo que «el britpop se termino cuando Robbie Williams comenzó a escribir canciones como Oasis». Foster de People parece haber aprendido eso, a veces la banda remite a lo mejor del brit pop (aunque son de Los Angeles), otras veces caen en una ingenuidad alla Robbie Williams.

Lo de Robert Plant y los Sensational Space Shifters es impecable. A sus 67 años Robert sigue demostrado su vigencia. La banda es distinta a la que trajo en 2012 aunque mantiene la presencia de Juldeh Camara y su ritti, un violín de una sola cuerda y como siempre combina sus propias recreaciones de temas de Zeppelin en el repertorio. Al final nos insto a que veamos el show de Jack White en un mensaje premonitorio de lo que iba a suceder.
Jack es pura potencia y adrenalina. A 10 años del recital en el Luna Park sigue con la costumbre de tocar sin lista previa, por lo que va ajustando en el momento los detalles del show marcando los tiempos a sus músicos (incluso diciéndole a uno de los asistentes que agarre la pandereta y toque). Cuando hace una pausa cada tres o cuatro canciones White habla acelerado con ese acento sureño que adopto desde que vive en Nashville y que es difícil de seguir. En el set combina temas de sus discos solistas con temas de los White Stripes, por lo que van sonando intercalados «Dead leaves and the dirty ground», «John the revelator», «Hotel Yorba»,»We’re going to be friends», «Ball & Biscuit» y por supuesto el cierre con «Seven Nation Army». Incluso nos da el gusto de hacer temas de The Raconteurs, otro de sus proyectos paralelos. Pero lo mejor sin duda fue en el comienzo del bis donde se dio el momento histórico del festival. El cruce que no se había dado en Chile si lo tuvimos acá. Jack White arranco a tocar «The Lemon Song» y está vez Robert Plant si subió al escenario a cantarla. Nos podemos dar más que satisfechos.

The Last Internationale.

The Last Internationale.

La segunda jornada comenzó con la sutileza de Pedro Aznar, cuando todavía mucha gente siue preguntando ¿Pedro Aznar en el Lollapalooza? ¡Bienvenidos al 2015, señores!. Bienvenidos a un festival que opta por lo bello. Esta jornada tuvo los shows de otras dos bandas en ascenso. Alt-J mostró algunos matices interesantes aunque sin romper del todo con la monotonía. Bastille, una banda en la camada post-Coldplay, no sorprendió, pero cumplió, y hay que decir que muchos vieron con buena cara que el comienzo de la banda haya sido con el tema de Twin Peaks (la serie de culto de David Lynch). Ya mencionamos algo de The Last Internationale. La banda del guitarrista Edgey Pires y la bajista y cantante Delila Paz cuenta en la batería al ex Rage Against the Machine y Audioslave, Brad Wilk desde 2013. El propio Wilk iba a repetir su presencia junto a Billy Corgan horas más tarde.
Kasabian por su parte salió con la prepotencia inglesa descendiente de los Gallagher a llevarse todo por delante. El grupo de Leicester hizo saltar, bailar y poguear por igual a los presentes en una demostración de contundencia y desfachatez. Por algo son considerados una de las mejores bandas en vivo del momento. Acá si hay oficio de brit pop de estadios.
lollaYa de noche hizo su presentación Billy Corgan y sus The Smashing Pumpkins. Una de las bandas que tocó en los primeros Lollapalooza en los noventa subió al escenario sin ningún tipo de ornamentación ni colorido. Corgan no viene de sus mejores momentos, de hecho muchos de sus proyectos fracasaron. No tiene más que mostrar sus viejas canciones y eso hizo desde el principio desde la apertura con «Cherub Rock» y «Tonight, Tonight» hasta el cierre con «Today y Zero», pasando por otros clásicos como «1979» y «Bullet with butterfly wings» temas que cumplen 20 años con la aparición de The Mellon Collie and the Infinite Sadness.
Después vino el momento de repasar el extenso curriculum de Pharrell. El productor vino para hacernos vivir la experiencia de 15 años haciendo hits y los fue repasando a todos. Incluso al momento de presentar a sus bailarinas paso un mix que incluyo temas en los que fue parte en su etapa de The Neptunes junto a Chad Hugo. Pharrell pereció arrancar tímido pero se termino comiendo el escenario. Dijo que no podíamos vivir la experiencia completa si no veiamos a NERD y para eso hizo subir a T.I. (Shay Haley) a cantar. Luego hizo cantar a sus coristas «Hollaback Girl» tema que hicieron junto a Gwen Stefani y toco «Blurred Lines», el tema Robin Thicke que genero un juicio con la familia de Marvin Gaye. Cuando la intensidad estaba bien alto Williams decidió que era momento de llevarlo más arriba y arremetió con el bloque Daft Punk: «Get Lucky» se convirtió en una jam que podría haber seguido toda la noche y después vino «Lose yourself to dance». Si faltaba algo para que todos se fuesen felices era «Happy» y con eso termino su set. Son muy pocas las oportunidades que hay de ver a un artista que domina el Hip-Hop, R&B y soul con tal meastría tanto como productor y arriba del escenario.
Aquí un punto a favor para Skrillex sobre Calvin Harris, hablando de los djs, que cerraban cada noche. Hablando en términos futbolísticos Skrillex le pasó el trapo a un descolorido, común e insulzo Harris.

Fuera de la música, Lollapalooza es un gran parque de diversiones del rock y pop. Todas las comodidades que uno tiene adentro para descansar, no las tiene para volver a su casa después de cada jornada (agarrar el bondi 168 de Sasn Isidro a Capital era un perno). Si bien reparten agua gratis, si uno quería llenar su cantimplora se perdía, seguramente, de algo. Mucha GoPro, mucho palito para foto, mucho «me saco o me filmo mientras el que está en el escenario hace su hit».
Ya está anunciada la edición 2016, por parte de Perry Farrell, en la grilla del Lolla de Chicago (se realizará en agosto) anunciaron a McCartney y Metallica, entre otros. Aquí solo nos queda esperar.

*Las fotos de portada, St. Vincent y foto final pertenecen a Emiliano Peña Chiappero.