Año a año, se hace más difícil acotar la producción cordobesa a una selección medianamente justa que respete esos parámetros que los que saben llaman calidad, originalidad, trascendencia, varios etcétera. En Otra Canción, lo seguimos intentando y te presentamos, a modo de balance, los que para nosotros fueron los 20 discos más importante del año en Córdoba.

Chroma – Anima Terra 
Identidad y contundencia. Anima Terra encaró el 2014 con un disco que exacerba las dos patas fundamentales de su proyecto musical.  Un mensaje desde el centro de la tierra, pulsión de vida y la necesidad de invención constante. El rock entendido como forma de andar y enfrentar el camino. Gisela Zárate, Ignacio Moyano y Facundo Rodríguez en el trance de una base que parece explotar en cada melodía que matizan con claros guiños al funk, al hip-hop y a la pata negra del origen de los tiempos en clave de power trío. Todo se corona con una Mariana Piatti en lo que (probablemente) sea su mejor momento como intérprete. El momento en el que sus canciones estallan en su garganta encontrando el color que ilumina en medio del aparente cerrazón.

Estamos. Música a primer oído – Jenny Nager
El encuentro mágico. La vuelta al disco de Jenny Náger volvió a tener al riesgo como factor genético y a la búsqueda de la excelencia como expresión distintiva. La cordobesa convocó a un seleccionado de músicos (Germán Náger, Franco Dall`amore, Paola Bernal, Luci y Eli Rivarola, Félix Scotto, Tebi Giordano, Julieta Ghibaudo, Ornela Lanzilotto, Andrés Arias, Rocío Yacobone, Mariela Carrera y Agos Gentilli) para poner música e interpretar la obra poética de Arnaldo Antunes, otro fundamental de nuestros tiempos, allá en Brasil. Gastón Sironi trajo la obra a nuestro idioma y Jenny la convirtió en propia. Un disco de esos que acarician.

El sabor de la alegría – La Madre del Borrego
El disco de la consagración. La Madre del Borrego parece haber reunido, para su tercer disco, los mejores colores de la paleta construida a lo largo de su década de vida. Es un disco sólido, compacto, con la fuerza presagiada, con la frescura que siempre flota y con ese sabor prometido en la previa que dibuja sonrisas en medio del baile y el abrazo. Bajo la producción de Pepe Céspedes y Osky Righi, entre las doce canciones de “El sabor de la alegría” conviven viejos temas convertidos en clásicos a partir de las actuaciones en vivo y nuevas canciones en las que el alma, el barrio, el cuerpo y la ciudad se despliegan cual mapa que conduce al encuentro con la alegría que se saborea desde el nombre mismo del trabajo.

Amor continental – Toch
La vuelta de los Toch. “Amor continental” consolida el estilo que el trío había expresado en sus trabajos anteriores, esta vez con una destacado protagonismo de los ritmos andinos y rioplatenses, que siguen conviviendo con canciones de formas a esta altura universales como el rock, el reggae, algún toque que se asienta sobre una base de jazz y la siempre presente convocatoria al baile y la liberación del cuerpo.

Entrego mi cuerpo a la ciencia – Un día perfecto para el pez banana
Potencia y prepotencia condensada. El quinteto cordobés editó un EP en el que el perfil que habían presentado en su disco anterior (“Suba”) se presenta, esta vez, con mayor frenetismo y un halo un poco más cercano al rock de guitarras inquietas. Cuatro temas nuevos y una versión de “Ves”, de los Ent, que había sido estrenada en ocasión de uno de los tantos encuentros entre las bandas del sello Ringo Discos el año pasado y que desde su primera escucha se convirtió en un tema a medida de los peces banana. El disco fue producido por Mariano Esaín y presentado a través de un un video de casi 19 minutos que recorren el trabajo en su totalidad, a partir de una historia con vida propia que se abraza con esa musicalidad de concepto permanente que, a esta altura, se ha convertido en una marca registra de la banda.

Un vaso de agua – Candelaria Zamar
El mundo cabe en una canción. Y en un vaso de agua. Calendaria Zamar reúne en su disco debut la sutileza de su formación académica con la simpleza de las historia que cruzan su manera de componer. Pequeñas y universales, las canciones de “Un vaso de agua” abren el camino de una carrera que desde hace tiempo se merecía asomarse a través de un disco como el que nos encontramos a mediados de este año. Sentir, querer, tener la certeza de que se trata sólo de un comienzo es una de las mejores noticias del año.

Espíritu Animal Jóven – Nuna Malta
La identidad como elemento distintivo y como bandera estilística. El primer disco de Nuna Malta es uno de esos trabajos que, al ver la luz, sirvió para cerrar un primer ciclo que para toda banda representa el camino hacia la concreción de un primer álbum. Nuna Malta le escapa al facilísmo de la mayoría de las bandas de la escena del reggae del país y se constituye así como una de las propuestas más interesantes en el micromundo del género.  Arreglos finos, cambios de ritmo y cadencias que mezclan los sonidos reggae con otras músicas, inclusive llegando a coquetear con la canción de raíz folklórica del país. Una bocanada de aire, fresco, novedoso y espiritualmente joven.

Cosiquiando – Diego Marioni
Folclore para todos. En un año en el que la producción local de discos dedicados a la fusión folclórica fue claramente menor en comparación a los años anteriores, Diego Marioni terminó la travesía emprendida hace tres años en la que se propuso componer, compartir y contar la historia de la música popular argentina a los más chicos. No es un disco para niños, sino una historia contada en clave familiar. Marioni se mete con temas que son de interés público y los expone en clave explicativa para que las nuevas generaciones también tengan acceso a los ritmos y a las problemáticas tierra adentro del extenso territorio nacional.  “Cosiquiando” es un disco de 20 canciones intercaladas por 6 cuentos en la que participan gran cantidad de músicos y narradores invitados (60, para ser más específicos). También es un libro con ilustraciones de Pesk (Esteban Loeschbor) y textos de Mariano Medina y el propio Marioni que cuenta el viaje de Ana, la protagonista de todo este recorrido. Una trabajo enorme, una obra necesaria para esta historia que parece cerrar con un “continuara…”

Actriz – Apolo Beat
La vida es una pista de baile. Parafraseando a Shakespeare, esto ya ha sido dicho. Para su primer disco, ese pareciese ser el concepto en el que los Apolo Beat abrevaron para dinamizar un perfil en el que ya confluían algunas características que encuentran una mayor exposición en su primer larga duración. El disco, que estuvo producido por el ex Juana La Loca Julian Gomez, expone una mayor presencia de sintetizadores y ritmos que se ponen al servicio de las canciones y las voces, otra de los elementos explotados de manera particular en este disco.

Estado de golpe – El Mano
Conceptos claros, sonido concreto. El Mano es otra de las bandas que pudo plasmar, en este 2014, el trabajo que ya  habían ido mostrado a lo largo del camino en vivo por el circuito cordobés, puliendo su concepto, encontrando los matices y logrando un compacto sonido que asentado en la formación de power trío roquero se mixtura, por momentos, con algunos guiños a la música popular del Río de la Plata. Las 10 canciones que dan forma a “Estado de Golpe” logran una solidez con un fuerte acento en el sonido y la poética que abreva sobre lo más profundo de la producción roquera de nuestro país.

Otropedia – Enrico Barbizi
El disco de la síntesis. Enrico Barbizi encuentra el camino de nuevas canciones que se buscan alejarse de los arreglos grandilocuentes para encontrar en la simplicidad compositiva un nuevo camino para explotar las formas del decir. El resultado son once temas en las que el mensaje tiende a una profundización del sentido filosófico del rock como postura ante el mundo y la canción como bandera y apuesta permanente. Un seleccionado de músicos locales y un artista que vuelve a platear en la reinvención y el trabajo minucioso sobre sus movimientos, los caminos de la ruta expresiva que lo tiene, desde hace años, como uno de los actores centrales en el mundillo de la canción cordobesa.

Ese lugar imaginario – Hipnótica
Formas de cruzar la inmensidad. Esa parece ser la búsqueda, explícita en los Hipnótica desde uno de los cinco temas que forman parte del EP editado en este 2014 y que logran resumir lo que, en estos años, ha caracterizado a los Hipnótica como sello identitario. El juego vocal de Nahuel Barbero y Hernán Ortiz se asientan sobre bases que van variando en pos de las formas de la canción. De la balada a la pista de baile, en un viaje sin escalas del que también participan Hernán Jacinto, Gonzalo Aloras, Damián Ronconi, Fran Saglietti, Alexis Duarte y Juan Ingaramo, todo conspira para uno de los espacios musicales más interesantes del año.

Indiscreto – Cronistas Club
Una de las buenas sorpresas del 2014. Un trío de jóvenes que se hacen cargo de su momento histórico en la existencia y lo plasman desde la puesta en escena de canciones que expresan desde la interpelación directa y el sarcasmo como herramienta puesta a disposición del decir. Santiago Celli, Erick Fotgman y Franco Stanglino se despachan para hablar de su ecosistema universitario, la marginalidad expuesta en las calles cordobesas, la religión y el fútbol, entre otros universos que se exploran desde el desenfado y la sinceridad.

Villa nueva – Rayos Laser
La influencia explícita. Luego de un gran disco debut con el que lograron trascender las fronteras provinciales (e incluso, nacionales) el trío de Villa María se escapó de cualquier tipo de lógica, editando un disco en el que exploran los sonidos que los impulsaron al mundo de la música, sin despacho ni metáfora alguna. Compuesto, producido e interpretado por Rayos Laser, la búsqueda de la originalidad y el respeto por las ganas y la apuesta sobre la obra, rastrea y encuentra conceptos sobre el pasado.Las sonoridades dan vuelta en torno a Toto, Los Abuelos de la nada, Europe o Virus, y, así, vuelven a poner el acento sobre una de las corrientes de la canción actual que, acertadamente, va recogiendo lo mejor de una de las décadas musicalmente más ricas del siglo pasado.

Pésame – Pésame
La reivindicación del rock. Esteban Kábalin, Cuerda Tarnavasio,  Daniel Tita y Coco Yannello son cuatro personajes trascendentales en la historia contemporánea del rock cordobés. Del rock entendido desde lo explícito. Del rock como actitud, como filosofía, como estética, como sonido y como postura ante el mundo. Juntos, le dieron nacimiento a Pésame. tuvieron un debut soñado en la fiesta GlamNation del Cosquín Rock y se metieron en el estudio para regitrar cinco canciones que buscar redimir al hombre contra todos los males de este mundo con la estridencia explosiva del rock, entendido desde sus formas clásicas, sin por eso dejar de mirar al horizonte y sonar auténticos y originales.

Verbo – Telescopios 
Otra vuelta al mundo de la canción local. A comienzos de año, el cuarteto cordobés inauguró un año plagado de buenas noticias para la banda. Tal como lo habían hecho cuando irrumpieron en la escena, Bernardo Ferrón, Nicolas Moroni, Rodrigo Molina y Cucho Ortiz lograron imponer su estilo al formato tradicional de la concepción de canción pop actual. Programaciones minusiosas y un marcado sesgo de pertenencia territorial desembocan en una forma de canción que conjuga influencias logrando un clima íntimo y profundo en el que el verbo canción logra encarnizarse sin rodeos ni pretensiones grandilocuentes.

11 22 33 – Que Bien Que Te Queda
El último del año. Aparecido sobre finales del 2014, el esperado disco del trío gira y profundiza algunas de sus facetas más características a las que le agrega un sonido más contundentemente pop de lo que estábamos acostumbrados a escuchar en sus trabajos anteriores. Canciones de guitarras al frente e historias cargadas de empatías potenciales. Un juego sobre la numerología y las vibraciones positivas que, pese a todo lo que la banda ha cargado sobre sus espaldas en los últimos años, dan forma a un disco concreto que cierra una etapa para abrir otra no menos importante, la de un 2015 de grandes perspectivas.

El medio del mar – Santiago Guerrero
El disco que pocos esperaban y del que muchos hablan. Santiago Guerrero (uno de los alma mater de Tomates Asesinos) irrumpe en la escena de la canción contemporánea con un trabajo en el que los caminos se van entrelazando en una increíble urdimbre de escuchas y apropiaciones que se van moviendo entre atmósferas electrónicas y folkloricas, que logran climas de buen confort. Guerrero decide encontrar su propia voz a partir de composiciones surgidas de su propia cabeza y un puñado de ideas paridas a la par del poeta Ricardo Cabral. Una de las sorpresas más gratas del 2014.

Cuatro cuerdos – Inty Huayra
Una declaración de principios. Un cuarteto de jujeños asentados en Córdoba desde hace ya más de una década que decide plasmar en las diez canciones de su último disco las formas que han defendido desde sus composiciones y bancado con el cuerpo a lo largo de todos los trayectos recorridos como banda. Para eso, las composiciones propias aparecen como una necesidad expresiva y como una novedad en la discografía de banda (es el primero de sus cuatro discos que tienen esa característica). Una especie de gran peña con invitados y amigos del calibre de Raly Barrionuevo, Piti Fernandez (Las pastillas del abuelo), Guillermo Daverio (Mamá Chabela), Bruno Arias; Agustín Azubel (Nonpalidece) y Martino Gesualdi (Cuatro Varas, Dancing Mood y Nonpalidece) en el que las historias se hacen identificables a primera escucha y dibujan un paisaje sonoro tierra adentro, con los pies asentados sobre la tierra.

Cartografías – Viaje a un minúsculo planeta
Un paso adelante. A poco más de un año de su debut discográfico, el trío parece esclarecer su concepto originario de un modo más concreto con 8 nuevas canciones repletas de colores, paisajes y climas. Una banda de sonido espacial para nuestra cotidianidad terrenal. “Cartografias” es un viaje sensorial, pero además es una invitación a observar de cerca el crecimiento del trío.