A las 9 mil personas que fueron al Orfeo la noche del domingo 9 de noviembre les quedará un más que grato recuerdo de lo que fue la primera (porque no soñar con un regreso) presentación de los Arctic Monkeys en tierras cordobesas. Menos de un día después de presentarse por tercera vez en Buenos Aires, la banda comandada por Alex Turner llegó y dio clase de rock en sus diferentes variantes, desde canciones que invitan al pogo o al mosh, hasta baladas en un estandard de pop-rock ingles. Llegaron para presentar su quinto disco “AM” de 2013 que se llevo gran parte de las 21 canciones, más una fina selección de temas de sus ocho años de de producción discográfica desde “Whatever people say I am, that’s what I’m not” de 2006.

El comienzo fue con tres temas de “AM”: Do I Wanna Know?, Snap Out of It y Arabella donde Turner  (podría ser una combinación de Jeams Dean y Brian Ferry) deja la guitarra y despliega con más libertad sus movimientos por el escenario. Después de arrancar los primeros gritos de la mayoría de adolescentes y jóvenes entre el público vino una potente seguidilla que incluyó Brianstorm, Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair, Dancing Shoes y Teddy Picker para cerrar con la frase “La noche está en pañales”. La banda había dado ya varios golpes de gracia y todavía faltaba. Tocaron Crying Lightning una de las dos canciones de “Humbug”, tercer disco que produjo Josh Homme (también colaboró en el último) grabado en su estudio en pleno desierto, y luego Library Pictures. En este abanico de canciones quedan desplegadas todas las virtudes de una banda que puede demostrar madurez y desfachatez por igual, con rock pesado o bailable.

La banda entonces empezó a alternar, siguió otra de “AM” Knee Socks, luego My Propeller, All My Own Stunts y otro de los cortes recientes Why’d You Only Call Me When You’re High?. Los Arctic Monkeys también demostraron que pueden hacer hits y tocaron sus dos temas más reconocidos juntos: primero I Bet You Look Good on the Dancefloor y después Fluorescent Adolescent. La primer parte del recital cerro con No. 1 Party Anthem de “AM” y 505, el cierre de Favourite Worst Nightmare. La banda llega sin duda en un gran momento, mostrando una evolución que en su última visita quedo un poco opacada por el diluvio sobre la cancha de River en la previa a Foo Fighters del 2012.

El bis llegó con One for the Road, y el lento I Wanna Be Yours de “AM”. Después Turner se calzo la acústica, las luces apuntaron a dos bolas de boliche y el Orfeo pareció estrellarse para Mardy Bum de su primer disco. Parecía que nos ibamos a ir bailando un lento, pero quedaba el último golpe, sonó la potente R U Mine? aunque nosotros ya estabamos knock out hace rato.