Santiago Adano habla de “Canciones del desastre”, el nuevo disco de Julio y Agosto. 

Julio y AgostoHace apenas unos días, el septeto porteño Julio y Agosto lanzó a rodar por las redes sociales su tercer trabajo discográfico llamado “Canciones del desastre”. Un disco de siete canciones que aparece en un momento en que la banda ha comenzado a afianzarse con su propuesta musical dando vueltas alrededor del país, cosechando nuevos adeptos y reconociéndose en un público que tal vez nunca había podido verlos en vivo. “El proceso del disco fue bastante desparejo. Son canciones que tenemos hace un tiempo y que queríamos tener registradas antes de que se fuera Guido, nuestro anterior violinista. Algunas, de hecho, ni siquiera las tocamos como banda, eran canciones que teníamos más o menos armadas algunos de nosotros y quisimos ponerlas en el disco igual, cosa que fue rara porque, en general, los temas que vamos a grabar salen del repertorio que tocamos en vivo” dijo a Otracanción.com.ar charló con Santiago Adano, uno de los encargados de las voces y las cuerdas de la banda, que contó los pormenores de las formas y el resultado que derivaron en las canciones que se presentan, oficialmente, en La Trastienda (Bs As).

O.C: ¿Por qué “Canciones del desastre”?
S.A: Porque todas las canciones que íbamos preparando para grabar tienen esa temática: la canción de los Kinks habla de un tipo que pierde todo; Lee Harvey Oswald se llama así porque algo de la canción nos sugería la idea de un francotirador y terminamos armándola alrededor de la idea del asesinato de Kennedy; La del avión y La isla están en diálogo con El señor de las moscas, la primera habla del avión que se cae y la segunda del caos que poco a poco se come la isla; Las horas y Las cosas hablan de tragedias más cotidianas, más íntimas, pero también son desastres en la vida de esas personas.
Desde chicos venimos acostumbrándonos a la idea del fin del mundo, del desastre; nos gustaban los dinosauros y nos maravillaba ese final terrible, el metorito rompiendo todo, vivimos la paranoia del 2000, después la del el 2012, el discurso del final de todo circula hace bastante y aprendimos a disfrutarlo como parte de nuestro consumo cultural. De chicos nos gustó mucho El eternauta, por ejemplo, esa historia de aislamiento y peligro, de la inminencia de la catástrofe.

O.C: Parece que hay dos cortes en el disco que se marcan por dos pares de canciones. Uno de ellos son las de “El señor de las moscas” y otro es el que cierra el EP (“Las horas” y “Las cosas”). ¿Es así? ¿A qué se debe esa forma y elección?
S.A: La verdad es que esos bloques se fueron armando un poco solos. La del avión y La isla, al principio, no estaban emparentadas, nos fuimos dando cuenta de que podíamos conectarlas temáticamente y nos gustó como quedaba, y también nos divirtió el guiño con El señor de las moscas, así que un poco sin querer de repente nos dimos cuenta de que iban de la mano. Con Las Horas y Las cosas pasó algo parecido, el orden del disco no estaba definido hasta hace poco, y al final quedaron juntas. Es verdad que forman bloque, son las que hablan de esto que decía antes, las tragedias más privadas, las de una persona sola, el desastre en tu casa, en tu cuarto, pero fue un poco por casualidad.

O.C: ¿En qué momento como banda los encuentra este trabajo?
S.A: Llegamos a este disco un poco sin querer, porque veníamos de sacar “El ritmo de las cosas” hacía poco y entre la manija de la grabación y esto de que Guido se iba de la banda nos metimos a grabar de nuevo bastante rápido, y nos encontró con ganas de probar otras cosas. El sonido acústico nos encanta y no queremos dejarlo pero también estamos con ganas de explorar texturas más eléctricas, de meter algunos sintetizadores, probar criterios de mezcla distintos, esas cosas. De hecho nos dimos el gustito de meter unas texturas que armamos con el Ableton en Lee Harvey Oswald, es un detalle, pero para nosotros, que venimos de hacer discos totalmente acústicos, fue divertido probar y queremos seguir en esa. Vamos a armar algunos temas con guitarra eléctrica, probar cómo nos sienta una batería. Hacemos esto porque nos gusta, así que estamos así, probando cosas a ver cómo nos va y si sigue siendo igual de divertido.

O.C: Desde que han empezado a dar vueltas por el interior, se habla de ustedes como una especie de referencia en torno a una forma de hacer música y de encarar las canciones ¿Sienten eso? ¿Cómo se sienten con eso?
S.A: Lo que hacemos se viene haciendo hace bastante, el formato de banda acústica con elementos rockeros, folklóricos, con guiños a otros géneros, no es nuevo. Sí somos conscientes, y nos gusta, de que le ponemos un esfuerzo extra a la arreglística y tratamos de que eso esté presente, lo ponemos en un plano importante. También hay algo de la exploración acústica que siempre garpa, es lindo ver una banda de cerca, escuchar los timbres como son, tener dos violines haciendo laburo de cuerda tocando a dos metros de uno, escuchar el trombón sonando al lado. Me parece que son dos cosas que la gente suele valorar, tanto la que explora la música como lenguaje como la que solamente la disfruta como compañía.
La verdad es que no sentimos que seamos una referencia por nuestra forma de encarar la canción, pero es lindo leer esto que decís y te agradezco que nos lo hayas transmitido, ojalá sea como decís y haya alguien que de alguna manera se sienta motivado por nuestra forma de trabajar. Hoy le comento a los chicos, seguro que les va a gustar escucharlo.

O.C: Los conocemos de su rol de visitantes. ¿Cómo es Julio y Agosto jugando de local? ¿Cómo se viene la presentación oficial del disco?
S.A: Esto de tocar acústico nos generó una manera de relacionarnos con la gente muy fluida. Estás al lado, cuando hablás se escucha igual de fuerte que si habla alguien del público, podés interpelar a los que te están viendo, algunos hasta se animan a charlar con vos, la gente se ríe, nosotros también, es divertido y por suerte muy relajado. En escenarios grandes a veces estamos más nerviosos y se pierde un poco de esa cercanía, pero tratamos de mantener ese espíritu porque es la forma en la que estamos acostumbrados a movernos, y en general podemos. En el IFT, el Ateneo y en la última Trastienda pudimos conservar esa sintonía y fue un alivio. Ahora estamos muy nerviosos y contentos, es una jugada grande para una banda chica como nosotros y estamos agotados porque nos ocupamos de absolutamente todo, pero la verdad es que también es un placer. Tenemos muchos invitados, vamos a tocar algunos temas con un cuarteto de cuerdas amigo, venimos laburando mucho y con mucha expectativa.

“Canciones del desastre” ya se puede escuchar desde la página bandcamp oficial de la banda mientras se espera su edición física en CD. Por lo pronto, Santiago adelanta que decidieron “fabricar algunos casettes, un poco porque llegaban a fabricarlos en solamente una semana y otro poco porque es un formato que nos gusta. Así que en La Trastienda vamos a tener algunos casettes para ofrecer. Esperamos poder editarlo en CD rápido.”