Hace 10 años, Jorge Drexler editaba uno de sus discos trascendentales. Rebobinamos hacia ese año para recordar “Eco”, el disco que Jorge Drexler editaba cuando aún no se animaba a bailar.

drexlereco2Por estas horas, Jorge Drexler pasea con su guitarra en mano las canciones de “Bailar en la Cueva” por el mundo. Desde este 2014, parece mentira que hayan pasado ya 10 años del lanzamiento de “Eco”, el noveno albúm del uruguayo, y quizás el que lo consolidaría como uno de los más destacados artistas hispano parlantes de la actualidad. Es que con “Eco” Drexler logró solidificar eso que insinuaba con “Sea” de 2001, logrando un romance estable con toda Latinoamerica. Si bien en Uruguay ya era bien conocido -había compartido escenarios con Caetano Veloso y Joaquín Sabina, por ejemplo-, aquí en Argentina el gran público conoció a Jorge por una propaganda de caldos para sopa que tenia la canción “Me haces bien” de “Sea”. Con “Eco”, Drexler, demostraba que era más que un jingle para sopas.

Su forma de componer, de relatar historias mínimas en formato de canción compuesta por décimas e instrumentadas con cierto despojo, pero con certera precisión, llevaron este disco por un camino insospechado, que lo llevo a sonar en radios masivas por mucho tiempo. La mezcla de los graves candomberos, la guitarra tan presente y eficaz, más los arreglos digitales hicieron un colchón sobre el cual las letras tan pensadas de Drexler se amalgamaran a la perfección. Las melodias son hermosa y las letras, por suerte, no pierden dimensión.

Entre las 11 canciones de ese disco cuenta, se encuentran varias ineludibles del repertorio del cantautor uruguayo. “Deseo”, “Todo se transforma”, “Guitarra y vos”, “Polvo de estrellas” y “Se va, se va, se fue” son canciones que no pueden faltar en sus shows en vivo. Ese disco también tiene una canción que lamentablemente, por estos días, sigue teniendo una vigencia fuertisima como es “Milonga de un moro judío” donde Drexler asegura:

No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.”

Otra perla hermosa de ese disco es la canción “Don de fluir”. En ella Drexler relata el enamoramiento del cantautor por una bailarina ocasional de alguna fiesta de departamento. Relata cada momento con lujo de detalle, de esa hermosa e intrigante bailarina fluyendo con la música que disparan dos parlantes sobre el balcón que los aloja. Sentencia Drexler:

Soy aquel tipo callado
con aires de intelectual
que te mira de costado
sólo por disimular:
“Gracias, pero no, no bailo,
quizás la próxima vez,
tengo torpes las rodillas
y tú veloces los pies”

Parece que ha pasado mucho tiempo y eso es, según dicen, relativo. Si es cierto que la vida de Drexler ha cambiado en estos 10 años. Al año siguiente de editar “Eco” ganaría el Óscar por la canción “Al otro lado del río” de la película “Diarios de Motocicleta y se convertiría en un fundamental de la música en nuestro idioma. Nuestra vida ha cambiado con las canciones de Drexler. Y claro, otra cosa que ha cambiado es que hace 10 años Drexler decidía no bailar y este 2014 lo encuentra bailando en la cueva.