Hace exactos diez años, Flopa lanzaba su primer disco solista.


Flopa by Martin SantoroHacia comienzos de la primera década de este siglo,propios y extraños se encontraron redescubriendo la figura de Florencia Lestani. Flopa, aparecía en medio de una escena que sorprendía al público y a la crítica acompañada de Mariano Esain y Ariel Minimal, los tres, marcados como referencia del under porteño de los 90. Minimal ya había cabalgado por momentos de promesas, consagaración y proyección. A los casi diez años con Pez, se le sumaba la experiencia con la última formación estable de Los Fabulosos Cadillacs y, más atrás en el tiempo, la explosión fallida con Martes Menta. Por esa banda también había pasado Mariano Esain, quien era más conocido por aquellos años de su trabajo al frente de la bandas Menos que Cero y de una incipiente formación de Valle de Muñecas. El camino de Lestani también había sido intensamente under. Había formado parte del power trío femenino Mata Violeta y extendido esa tendencia en la agrupación Barro. Esos eran ellos antes de cruzarse (o, en realidad, esos eran ellos a medida que se iban cruzando). Flopa Manza y Minimal, comenzaron a presentarse en vivo despojados de todo lo que los acompañaba en sus proyectos primarios. Así, eligieron volver a las canciones, a la simpleza y la contundencia de las canciones. Apoyados en sus voces y en sus guitarras, el trío comenzó a ganar terreno recuperando un espacio sin demasiada expresión por aquellos últimos años del auge del rock barrial y los grandes estadios. Lentamente, eso que empezó siendo un proyecto alternativo, se convirtió en una especie de fenómeno de culto. El públio y la crítica abrazaron con entusiasmo aquellas canciones que quedaron registradas en el disco homónimo del trío que apareció en el año 2003. Editado de manera independiente, el trabajo contenía 12 canciones distribuidas de forma equitativa. Cuatro de Flopa, cuatro de Minimal y cuatro de Manza. Si bien la escucha puede identificar las tendencias estéticas que confluyen en el trabajo, los rasgos generales del trabajo refieren a un camino que se da una vuelta por la canción folk en diálogo continúo con el pop bien entendido. El disco también tomaba algunos elementos de gran parte del cancionero roquero histórico, revisitando las corrientes de la historia de una manera que, por lo menos hasta el momento, no solía verse muy a menudo. Esas cosas se volvieron, un par de años más tarde, algo frecuente. El trío se separó en el 2004, cada uno siguió con su camino hasta que hacia finales de la década comenzaron a ensayar un fugaz regreso que se fue diluyendo con el tiempo.

 
Flopa con guitarraFue en ese 2004, cuando Flopa lanzó su carrera como solista, “Dulce Fuerte Grave”. Alejada del trío (que se disolviendo a base de diferencias internas y proyectos personales), la cancionista decidió emprender su propia suerte, con sus propias canciones, algunas de las cuales habían sido parte fundamental de la vida del trío. En el primer disco solista de Flopa, la estética profundizó la línea de lo hecho por la artista en el disco grabado junto a Esaín y Mínimal, incluso retomando una de las grandes canciones que quedaron afuera de aquel trabajo, pese a ser una de las más celebradas en las actuaciones en vivo: “Vino bajo el sol”. La síntesis de estados que Lestani logró desde el título del trabajo logra plasmarse y cruzar transversalmente las 16 canciones que grabó acompañada por Rodrigo Guerra en guitarra eléctrica y Alejandro Oliva en percusión (ambos integrantes, por entonces, de la Pequeña Orquesta Reincidente).