El trío cordobés acaba de editar su primer disco que ya puede escucharse on line. 

Cronistas Club 1Desde que conocimos las primeras cuatro canciones que formaron parte de su EP editado en el 2013, muchos pusimos la mira sobre Santiago Celli, Erick Fotgman y Franco Stanglino. El trío nacido a mediados del año 2012 mostraba por entonces algunas características interesantes en su propuesta. Musicalmente más anclados en  el soul, el funky y el rhythm and blues, ese primer trabajo abría el abanico de corte generacional que se confirma y se enriquece en su flamante primer disco.

«Callate de una vez y dejame hablar» corta, en seco, el estribillo del tema que abre el disco. Y en ese momento uno sabe que todo lo que esperaba no se aleja de la propuesta que ira rastreando a lo largo de las siguientes nueve canciones de «Indiscreto», que se continúa con lo que ya podríamos nombrar como el primer hit de la banda, «Hippie Wanama». Ese tema, el elegido como primer corte, parece nuclear las características principales que cruzan el perfil de los Cronista Club. Es un tema con aire funky explosivo en el que predomina una mirada ácida sobre el entorno inmediato que, al parecer, le toca en suerte al trío y, diferencialmente, a su principal hacedor de canciones; Santiago Celli.

En esa línea de pensamiento crítico juvenil caminan casi todas las canciones del trabajo que se matizan musicalmente según el abordaje puntual. «Estampida» es un rock cargado de fresca rebeldía de matiz antisistémico. Una canción necesaria para comprender las referencias posteriores, en las que aparecerán las instituciones religiosas («Padre fue su institución la que lleno de sangre mensajes de amor» canta Celli en el tema «Padre»), la indiferencia individualista («Rodando están tras el mundo intoxicado de esta gran ciudad. Y si uno se nos va nadie nadie lo notará porque no hay concepto de comunidad» se escucha en «Rodando van») y las que también habrá lugar para abrir una puerta en la que la nostalgia se contrapone con la mirada habitual que emula héroes caídos. «Sin mártires ni penas todos deberíamos vivir» cantan los Cronistas Club en una hermosa canción llamada «Los que se fueron», con la que el disco encuentra su cierre.

En el disco también hay espacios de corte poético profundo («Reflejo» aparece como uno de los puntos más altos en ese sentido) y para el baile, casi, a secas. «Que tus pies no bailen más rápido que tu cabeza» se repite sobre una atmósfera electropop post-Tan Biónica en lo que se presenta como el tema más anclado en esa estación musical del disco. La aclaración es necesaria porque, en realidad, la propuesta pop de los Cronistas Club tiene otro perfil. Más rico y lógico de las formas que, evidentemente, pasan y se absorben a lo largo de su formación musical. Allí, los matices de la canción pueden cruzarse con ritmos de raíz negra pero fundamentalmente se asocian con sonidos y fraseos propios de la música del continente, sobre todo la pensada más al sur. Así se conforma el concepto pop de los Cronistas Club, ese que tiene los pies en el suelo que pisa. Muy emparetado, por cierto, al estilo que la cultura del rock argentino ha ido dando forma a lo largo de sus 50 años de historia.

El disco, que estuvo producido por Jorge Galizia, fue grabado y mezclado en los estudios Paraíso Music Pro de la Ciudad de Córdoba bajo la atenta mirada de Hernán Verdini. Las canciones ya se pueden escuchar en el espacio bandcamp de la banda, en tanto que los discos en formato físico se harán esperar una semana más para llegar a diferentes disquerías de la ciudad.

* Las fotos pertenecen a Agus Hemmerling.