Entre otros atractivos que van más allá del escenario, durante la edición 2014 del Festival se proyectarán cuatro documentales que abarcarán diferentes aspectos del rock en nuestro país.

Una parte importante para un movimiento que esta a punto de cumplir sus 50 años de vida, consiste en intentar rastrear aquellos momentos, tiempos y experiencias que lo señaron de alguna manera. Que fueron parte sustancial en algún momento de su historia y que, en cierta manera sirvieron para delinear este presente, el que también se explica a partir de la comprensión de aquellos hechos. Una parte importante de esas escrituras y lecturas sobre el pasado se reproduce a través de los trabajos documentales que periodistas, coleccionistas, historiadores, académicos y realizadores han venido trabajando a lo largo de todo este tiempo. La presente edición del Festival Cosquin Rock, ofrecerá en su menú de ofertas la posibilidad de adentrarse en cuatro historias que dan muestra de diversos momentos, de variados puntos de vista en donde la música es protagonista, excusa y justificación para la construcción de diferentes visiones y concepciones sobre la vida, el mundo y el modo de manejarse en él.

Imágenes de un mundo redondo (…y de ricota…)

Si hay un sub-fenómeno que siempre depara narraciones y discusiones muy ricas dentro del interminable mundo del Movimiento Rock Argentino, ese es el que se hace carne alrededor de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Cosquin Rock 2014 será testigo de lo que parece ser el trabajo documental más importante de la historia en torno a la banda, al menos en materia de archivos fílmicos y testimonial. Un repaso por los recorridos (los conocidos y los ocultos) de una de las bandas más convocantes de la historia de la música nacional. “El alucinante viaje de Patricio Rey y sus redonditos de Ricota” es más que un documental. Es un viaje al pasado, a los humos psicodélicos platenses a fines de los años ’60, a los cimientos de un proyecto de vida alternativo, comunitario, autogestionado. Es la llave que abre un cofre, el del origen de un mito que sobrevive hasta la actualidad y no tiene pensado descansar.” se auto-describe el trabajo desde su página oficial. Sus creadores, que jugando con el mito y el misterio se hacen nombrar con seudónimos, tendrán en el Festival Cosquin Rock el punto de partida para una gira que durante el mes de Marzo los tendrá girando por diversas ciudades de Córdoba y Santa Fe.

Ese fenómeno que, en parte, promete describirse desde “El alucinante…” tiene un heredero (casi) natural en quien fuera la voz, frontman y principal letrista de la banda de La Plata, Carlos “El Indio” Solari. Sus recitales, tan esporádicos como convocantes, místicos y taquilleros se convierten en escenarios de verdaderos ritos sociales en los que los más diversos actores sociales confluyen llamados por el misticismo del sexagenario cantante. “Piedra que late” es un documental en el Julio Leiva intentó plasmar parte de ese ritual, captando historias alrededor del concierto que Solari brindo en Tandil, el 3 de Diciembre del año 2011.

 

Ti(em)pos Duros.

El heavy metal es un género que tanto en la ARgentina como en el mundo surgió como expresión musical de una pata más grande de manifestación social que se relaciona con los momentos más duros del hombre inserto en sociedades que los explotan y lo reprimen, siempre impunes, siempre en complicidad con sistemas mayores y más complejos. El heavy metal es una música de resistencia, también en la Argentina. “La Hache”, de Nicanor Loreti, es un documental que gira en torno a la historia de Hermética, la banda más emblemática del género en nuestro país, surgidas de las cenizas de V8 (la banda pionera del metal en la Argentina que, como corresponde, había nacido al calor del hartazgo social sobre finales de la dictadura a comienzos de los ochenta) y que fue voz, expresión y válvula de escape durante los años marcados por el final de la corta primavera alfonsinista y el comienzo del neoliberalismo en nuestro país.

 

Nuevos trapos.

Durante los tiempos de su presentación oficial, CISMA, la película de Julian Lona, presentaba su universo de trabajo sobre el mundo en el que “Las nuevas herramientas tecnológicas digitales no sólo han modificado el umbral de acceso al conocimiento, sino también de lo estético, y es en la música donde justamente se manifiesta plenamente, ya que están modificando el concepto de producción, publicación y circulación”. Es la historia contada desde la revolución permanente. No hay que mirar demasiado hacia atrás para observar que los que CISMA intenta retratar es un universo en constante desarrollo, un horizonte anclado desde el presente, cargado de axiomas que buscan su forma, conceptos que se rediscuten todo el tiempo y experiencias que crecen día a día a lo largo del país. CISMA es la nota en el punto de partida, el primer párrafo documental de un momentos en que, por suerte, todo explota por los aires.