Uno puede definir con mayor facilidad la relación con una canción, aquella que representa un momento o parece hablarnos sobre un aspecto de nuestra vida. Ahora, cómo definir la relación que se tiene con toda una obra y más aún cuando se trata del conjunto de temas y discos que tuvieron a Luis Alberto Spinetta como protagonista y artífice principal. Teniendo en cuenta también que esa relación tal como nos inculcó su autor no puede ser nostálgica.

En mi caso después de tener un acercamiento bastante incompleto a los 40 años de trayectoria oficial tuve a la posibilidad de contar con un intensivo aprendizaje el 4 de diciembre de 2009 en el estadio José Amalfitani durante cincos horas y media en el recital donde Spinetta brindo un homenaje a la música.

Ahí dio cuenta de prácticamente todo. No solo las bandas que formó, los músicos que lo acompañaron o que admiraba y las eternas canciones. Sino también de su humildad, del trabajo cotidiano por la música, las causas que adoptara como propias y hasta de su relación conflictiva con la prensa. Era necesario más tiempo para poder tener toda la película, quizá si uno se acercara ahora a su vida y obra contando discos, inéditos en vivo, libros y entrevistas tendría que tener varios meses disponibles para abordarlo y comprender su magnitud. Esa panorámica de la que ya pasaron más de 4 años sigue vigente en mi memoria, no como un momento sino como muchos momentos en una sola noche que cada tanto me gusta repasar.

spinetta

Aquella obra todavía para mi es inabarcable. Pero hay canciones que pueden hablarme de elementos cotidianos y darles vida o que pueden darle iluminar momentos de la vida. Acaso Luis Alberto Spinetta no se dedicó a eso, a darnos una canción para cada instante de nuestra existencia.