Otra Canción te propone recordar 30 discos del año en que los argentinos recuperamos la democracia. Semana a semana, recordaremos las pequeñas historias de aquellos grandes discos editados hace exactos 30 años.

RAÚL CARNOTA / SUNA ROCHA

En 1983, dos de los músicos fundamentales para esta parte de la historia de la música popular argentina editaban su primer disco de la mano del madrinazgo de una de las voces más importantes del continente, Mercedes Sosa. Puntualmente, la historia señala que Mercedes los convocó para grabar dos temas de carnota en el disco  «Como un Pájaro Libre» («Salamanqueando Pa´mi» y «Grito Santiagueño»). Inmediatamente después del encuentro comenzó la proyección de habilitar los caminos para la edición lanzamiento de Raúl y Suna, que por aquellos años eran pareja.

El disco fue editado por Polydor, un sub-sello de Polygram. Que sea un disco presentado como un trabajo conjunto se debe, en parte, a la desconfianza de la discográfica en el emprendimiento como para arriesgar dos discos presentación, por eso, el debut de Carnota y Rocha es firmado en conjunto, pese a que el repertorio no sea estrictamente compartido. Más bien, son dos repertorios que conviven y se cruzan con excelencia.

Entre las 12 canciones que forman parte del LP se encuentran algunas de las composiciones más populares de Carnota y as interpretaciones más festejadas de Suna. Ese puñado de canciones que se iban a convertir en clásicos con el paso de los años. Allí están los ya nombrados «Grito Santiagueño» y «Salamanqueando pa´mi», pero también «Solo Luz»,  «El Seclanteño» y «La Sacha-pera».

En el disco, Suna y Carnota estuvieron acompañados por Eduardo Spinassi en el piano y Rodólfo Sánchez, que se hizo cargo de la ejecución de  bombos e instrumentos de percusión. A 30 años de su edición y convertido en una pieza imprescindible para la comprensión de la música popular argentina de las últimas décadas, el disco nunca fue reeditado en CD, por lo que quienes tienen la suerte de tenerlo en sus manos, sos dueños de una especie de incunable que todavía suena fresco, renovado y actual.

TODO A PULMÓN – ALEJANDRO LERNER

Lerner había llegado a la primera plana de la música argentina a partir de un celebrado disco debut editado junto a su banda (La Magia) en el año 1982. Ese trabajo venía a confirmar las expectativas que se posaban sobre él a partir de su trayectoria anterior que lo habían ubicado a la par de músicos como Raúl Porchetto, Nito Mestre, Gustavo Santaolalla, león Gieco y Miguel Cantilo, por nombrar algunos. El disco de 1982, despertó nuevas aspiraciones «en» el músico y «sobre» el músico: Lerner era un hombre que podía explotar hacia el masivo, sobre todo teniendo en cuenta la apertura que había comenzado el con ridículo decreto que prohibía difusión de obras en ingles y la vuelta a la democracia. Eso se concreto en «Todo a pulmón», el segundo disco del cantautor.

En el disco se iba a comenzar a incrementar un aspecto que con el paso de los años derivaría en el Lerner que conocemos en la actualidad. Un actor afianzado en la balada romántica y alejado ya de la rebeldía descremada que parecía pregonar desde sus primeros trabajos. Son contadas las canciones que con ese espíritu se conservan en «Todo a pulmón». Una de ellas es la que le da nombre al disco, otra de ellas es la que cierra el trabajo llamada «Canción de fama para no dormirse» que casi parece un presagio (poco feliz para muchos) del derrotero de Alejandro a lo largo de su historia.

En el disco también hay clásicos futuros, como la canción en que comparte escena con Ruben Rada («Conclusiones de mi vida») y «La isla de la buena memoria», un tema en sintonía casi idéntica a «Reina Madre» de Raúl Porchetto que versaba sobre las historias en primera persona en torno a la Guerra de Malvinas, una herida demasiado latente en la Argentina de aquellos años. Bueno, latente hasta la actualidad.