Después de un año de pandemia, y con la necesidad de retomar la inercia cancionista que supo tener Córdoba con encuentros como el de San Antonio, Alta Gracia, Tatanakuy, surge Sube Al Sol (sábado 13 y domingo 14 en La Minerita, Unquillo); un nuevo encuentro cancionista que rescatará el espíritu de esas juntadas emblemáticas pero con una impronta propia y desde una construcción colectiva acorde a los tiempos que corren.

Tal como sostienen cada uno de sus integrantes, se trata de un primer encuentro que busca perdurar año a año y en el que pasen diferentes músicos de Córdoba y otras latitudes. La cita comenzará el sábado 13 con la presencia de Ramiro González y Martín Nery, Jenny Nager, Ezequiel Borra, Lucas Heredia y Mari Polé. Mientras que el domingo 14 será el turno de Caro y Gabi Merlo, Rodrigo Carazo, Adrián Berra, Pame Rudy y Clara Presta. La cita es ambos días a partir de las 18 en La Minerita, Unquillo.

Otra Canción: Para muchos músicos la pandemia sirvió para repensarse, buscar nuevas formas de trabajo y terminar proyectos postergados ¿Cómo fue para vos?
Rodrigo Carazo:
Me sucede que estoy experimentando una vida que permanentemente está buscando expandirse en términos humanos. Para mí, los proyectos deseados son las prioridades laborales y energéticas y siempre busco naturalmente ese equilibrio entre el “trabajo” y mi nutrición, para eso hago dialogar ambas cosas y obviamente mis “necesidades” están sujetas a esos movimientos. Es decir que la pandemia más que cambiar mi rutina lo que me trajo fue esa “pausa” de lo externo, sentir que el mundo (humanos) se aquietaba y pude experimentar ese colectivo adentrándose en sus espacios y dejando que pasen los tiempos, me dio todo tipo de sensaciones: Sorpresa, tristeza, alegrías, extrañamientos, vacíos, revelaciones, miedos, y felicidad.

O.C: En los últimos años el movimiento cancionista empezó a consolidarse y ganar un terreno que por ahí en otro momento no tenían. En ese sentido, hay un grupo de jóvenes que empiezan a pensar en Rodrigo Carazo, Lucas Heredia o Ramiro González (más ligado por ahí con el folklore) como referentes de ese movimiento. ¿Cómo lo ves?
R.C: Me sorprende para bien haber hecho tantos amigos a través de la música y poder trabajar con libertad y entusiasmo en lo que creo. No se qué es ser referente, pero sí puedo decir que me da mucha paz y felicidad poder brindarme a otras personas músicas e intercambiar experiencias y sentires en Córdoba o cualquier parte del mundo.

O.C. Hay movimientos culturales que, de acuerdo a los momentos vividos, van tomando nuevos significados. ¿Crees se da eso también se da con el movimiento cancionista?
R.C: Creo que es natural que la gente hable de su tiempo, los movimientos son constantes y la mayoría de las veces anónimos. Creo que cada gesto de amor propio es importantísimo , siento que solo así se puede generar amor para otras personas. Me gusta pensar que “el movimiento” mas que se trate de  cancionistas se trate de nuestra gente cercana toda. Creo que es tiempo de identificarnos con lo simple y deseo que el sentido de pertenencia sea aprender a compartir y experimentar nuestra vida con sorpresa. No creo que la canción sea mas importante que mi cotidiano, al fin de cuenta si la música no es para expandirme humanamente no le veo mayor sentido.

O.C: Después de un año de parate de lo que fue el Encuentro de Cancionistas de Alta Gracia, me imagino que estas iniciativas toman otra transcendencia. ¿Cómo te preparas para ese reencuentro con colegas y público?
R.C:
Simplemente aportando mi corazón tal cual esté en ese momento, que de seguro, en ese contexto poético y natural será hermoso.

O.C: ¿Qué tan importante es el reencuentro y sobre todo que sea bajo una organización colectiva?
R.C:
Creo que lo importante es celebrar la música. Dejar que se manifieste el momento. Este encuentro nace inspirado en muchos otros encuentros y tendrá que ir tomando su autentica forma a medida que se experimente. Que sea colectivo garantiza que se transformará en cada edición y podrá ir creciendo nutrido de muchos colores diferentes.

O.C: Más allá de la forma de que está organizado de forma colectiva que ya lo hace diferente a otros que dejaron su huella. ¿Hay alguna impronta o huella que quieran dejar con este encuentro?
R.C:
Yo no tengo expectativas de dejar huella con este encuentro, creo que hay que habitarlo y experimentarlo para luego sentir los aprendizajes, partir con la idea de dejar huella creo que niega la esencia del descubrir y creo que eso es justamente lo que queremos hacer: Descubrir.

O.C: El hecho que haga de forma colectiva ayuda un poco también a la sostenibilidad, creo. Como que mirando el futuro y pensando en el caso en que alguno se vaya, el encuentro puede seguir sosteniéndose…
R.C
: Siempre es colectivo, de hecho la gente que va a oír es co-creadora de todos los conciertos. Que sea colectivo significa quizás nombrar lo real: que siempre es colectivo, y darle a ese sentido alas para que manifiesta su potencial.

O.C: Me interesa saber un poco cómo fue la organización, cómo surge esa construcción del colectivo….
R.C: Pensamos en una lista enorme de personas, priorizando en este caso que se encuentren cerca de Córdoba para poder garantizar su presencia en tiempos raros con todos los planes. Con Lucas Heredia veníamos charlando hace rato de retomar esa inercia de los veranos cancionisticos que nos tocó vivir en Alta Gracia o en otros encuentros como Serenadas, Confluencias, San Antonio, Tatanakuy, por nombrar algunos espacios de cohesión mágica. Luego «El pela Fundún» (Andrés Fundunklian) arengó para que se concrete finalmente en este especial lugar que es La Minerita, que también fue Oscar (El Minerito) quien siempre expresó su deseo de hacer allí un encuentro como este. La lista se pensó para una primera edición dejando obligadamente muchas personas compositoras  a la espera de otras ediciones, no podemos acaparar , por suerte, la cantidad de expresiones que hay y hubo que elegir lo mas democráticamente con el corazón y las ganas de convocar a estos seres que forman parte de la grilla inicial, diez cancionistas llenos de experiencias musicales profundas y con ganas de compartir.