El sexteto integrado por Drela Sanz , Polakita Wojnacki, Cele Pereyra, Gi Torcigliani, Sofía Dem y Vicky Barturen acaba de lanzar su segundo disco llamado Marea Negra, disponible desde hace un par de semanas en todas las plataformas digitales.   

Editado junto a Goza Records, el disco reúne diez canciones que ellas mismas definen como “potentes y vibrantes” y que sirven como muestra contundente de la maduración estética y artística experimentada por las cordobesas durante los últimos años.

Ancladas en un repertorio que vuelve a encontrar su anclaje en la realidad social cotidiana, las Tranki Punki potencias su perfil como referentes mediterráneas de tiempos convulsionados y pequeñas revoluciones estallando en cada esquina.

El tema que le da nombre al disco, de hecho, es una canción surgida a partir de la muerte de Maite Amaya, activista travesti y piquetera, cuya partida significó “un gran dolor” para todas las integrantes de la banda. Desde ese momento, Marea Negra se convirtió en el nombre del disco, pero también en bandera.  “De alguna u otra forma me parece que la ‘marea’, es esto en el sentido de la fuerza, de algo que va y que vuelve, y ‘negra’ porque a ella la llamaban la ‘paloma negra’ y un poco también remitiéndonos a los colores del anarquismo y a la lucha autogestiva«, relata la baterista de la banda, Sofía Dem.

Según Vicky Barturen, «en Marea Negra hay una unidad conceptual muy clara que tiene que ver con la dedicación en la producción artística y los arreglos. Como novedad, aparece la incorporación del octapad que aporta un sonido electrónico más industrial, mas trash y más oscuro”.

Más allá del homenaje a Maite y el puñado de canciones que se concentran en “la cuestión social” (Marea Negra, Fuego, Proclama, Ni un paso atrás, Paranoia social, ¿Cuánto falta?) Tranki Punki se sigue reconociendo como una bandafiestera”. Y en ese plano el disco también sostiene el swing cuartetero, las guitarras y la bata en contratiempo con el güiro, las cáscaras de las timbas, y el violín surfeando sobre esa base. Algo de eso ya se dejaba ver con el tema La noche nunca alcanza, el primer adelanto del disco aparecido durante el 2019. “Nos gusta visitar distintos estilos y de alguna forma sumarles nuestro sello”, asegura en ese sentido Vicky.

De hecho, de esa variedad rítmica y tímbrica surge el estilo gypsy punk, en el que el sexteto abreva. Básicamente, una formación de punk tradicional (guitarra, bajo, batería) que se combina con la presencia de acordeones, violines, timbaletas y güiros. Ahí es donde el color gitano también abre el camino para que la presencia del cuarteto se abra camino.

La presentación del 4 de abril está pensada “como la más grande de nuestro seis años como banda”, dicen las Tranki Punki. Para entonces, las volverá a recibir el Club Paraguay que tantas veces las vio estallar en tiempos en que la banda y el propio espacio cultural comenzaban a experimentar un crecimiento que el mes próximo se plasmará en un abrazo que buscará ser consagratorio.