Foto de Guido Adler

El viernes Indios, una de las bandas del momento, presentarán Besos en la espalda su tercer disco en Studio Theater.

Joaquín Vitola, cantante de la banda que ya se ha consolidado y confirmado que son más que una promesa para ser el presente de esta nueva y efervescente escena del rock argentino, visitó Córdoba un par de días antes para charlar con la prensa. Es por eso que aprovechamos para tomar unos mates y hacerle algunas preguntas.

Joaquín agradece los mates. Es alto y tiene unos anteojos con lentes rojizos y de marco rectangular. Se sienta y se dispone a charlar de una forma muy tranquila y parsimoniosa. Escucha con detalle cada una de las preguntas y no tiene drama en tomarse unos segundos antes de responder, como buscando seguridades. Esas mismas seguridades que demuestra cada vez que pisa un escenario y se lo come con sus bailes sensuales, frenéticos e hipnotizantes. Sin dudas es uno de los grandes frontmans de la escena actual.

Con Vitola charlamos de muchas cosas, del paso de Rosario a Capital, de la locura de la ciudad, del ruido constante y como este se mete en los discos indefectiblemente. Pero también hablamos de baile y de Besos en la Espalda, claro, su tercer disco.

Otra Canción: Es un disco muy bailable el nuevo. ¡Que bueno que podamos volver a bailar!
Joaquín Vitola:
Muchas veces me pregunto porqué el baile tiene tanta mala prensa o no puede ser profundo. No lo entiendo. Cuando uno baila se conecta con lo más profundo de su ser y es la cosa más tribal y ritualezca que tiene el ser humano. Creo que el baile es sagrado, es algo a lo que tenemos que prestarle atención porque sino es como que se apaga el cuerpo y quedamos muy ‘en el bocho’ y no se si está bueno eso.

O.C.: Bueno, quizás tenga que ver la irrupción de la dictadura en nuestra historia cultural.
J.V.:
Puede ser. Al mismo tiempo pienso que las dictaduras van contra cualquier posibilidad de evolución del ser. Lo que hace el sistema en general es ir duro y estructurarnos y quitarnos toda posibilidad de libertad. El bailes es libertad. A veces separamos tanto el cerebro del cuerpo que nos nos damos cuenta que es un órgano amigo de todo el resto. El sistema capitalista en el que estamos insertos, tiene esa doble fuerza, una búsqueda de la libertad contra un poder imperante que quiere con todas sus fuerzas quedarse, cuya herramienta es la parálisis. Quieren que nos quedemos quietos.

O.C.: Este disco remite mucho a su primer trabajo.
J.V.:
El disco tiene ciertos condimentos cercanos al primer disco porque se volvió nuevamente a un sonido más pop. Ojo, que considero que Indios es una banda de rock por la actitud que ponemos en juego en el escenario y por la posición de ‘pecho abierto’ que siempre está presente. En este nuevo disco le dimos mucha bola a lo rítmico. Entre nosotros decimos que el disco tiene un aura de ‘sensualidad rítmica’ y quizás eso tenga en contacto con el primer disco. Aparece en Besos en la espalda esto que charlábamos antes de lo bailable. Al mismo tiempo -y esto es un denominador común de todos nuestros disco-, el baile está cruzado por letras que intentan bajar una idea y ser críticas. Sentimos que bailando es la mejor manera de criticar porque uno está más libre, más abierto. Está bueno estar relajado de cuerpo para hablar de las cosas que no están bien o lo que se puede mejorar, creo que de esa manera el mensaje llega de una manera más autentica.

O.C.: ¿Se metió algo del paso de Rosario a Buenos Aires en los discos? ¿La ciudad los aprisionó de alguna forma?
J.V.:
Siempre fuimos libres, pero si es verdad que nos apresaron un poco las luces de la ciudad. Uno se ve encerrado en un edificio, como en pajarera. Uno se ve asfixiado y ese grito se ve en Asfalto (2017), que fue como una catarsis de la mudanza, porque el primer disco lo hicimos en Rosario y el segundo ya es en Buenos Aires. Eso implicaba ensayos en uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, donde pasaban 15 mil lineas de colectivos, con mucho piso de ruido y eso a uno le resuena. De alguna manera eso se coló en el disco. Puede ser que ese disco tenga algo de ‘prisión’ pero que pudimos llevarla a la expresión artística. No fue una prisión que nos inhibió sino que nos empujó a poder traducirla a arte, a canciones.