Duratierra vuelve a Córdoba para reencontrarse con su tribu, esa fiel legión de seguidores que han adoptado a la banda como propia y que han transformado a Córdoba, casi, como en una segunda casa. Vienen con nuevas canciones. Trinchera se llamará el disco que suceda al exitoso Cría (2017). Del nuevo disco, del momento del país y de feminismo hablamos con Micaela Vita, antes de su show, que será el viernes en el Centro Cultural Graciela Carena.

Otra Canción: Mica, vuelven a Córdoba a despedir Cría y con nuevas canciones…
Micaela Vita:
Si, un poco es a despedir Cría y darle la bienvenida a Trinchera, que es este nuevo cuarto disco que venimos gestando en partes. Va a ser diferente con respecto a los anteriores, porque lo hemos ido grabando por partecitas. Ahora está por salir, el primer lanzamiento que es una canción que en un principio se llamaba “Amigo” y que ahora denominamos “Amigue”. El cambio de nombre se debe a que sentimos importante no cerrar el género en este momento tan importante de redefiniciones de un montón de gente que está pudiendo darse la libertad de ser quien es. Es un tema que grabamos con La Falta y Resto en Uruguay. Sale en de mayo. Después de esto va a salir un primer EP con tres temas y luego otro con con otros tres temas. Es un disco que viene así, de a partecitas.

O.C.: ¿Qué significa venir a Córdoba?
M.V.:
Es muy importante siempre para Duratierra ir a Córdoba. Es maravilloso cada vez que vamos sentir el cariño de la gente que siempre está cerquita, a quienes consideramos nuestra tribu cordobesa. Es muy hermoso poder llevar las nuevas canciones allá y ver que pasa, como las reciben, porque Córdoba es un termómetro super importante para la banda. Así que estamos súper felices de volver.

O.C.: Trinchera es un nombre sugerente, ¿A qué se debe el nombre del disco?
M.V.:
Trinchera es bastante elocuente. Tiene que ver con este momento sociopolítico que estamos atravesando en toda la región y que tiene esto de estar en las calles todo el tiempo y encontrar una trinchera común con un montón de gente. Esas trincheras son, también, como pequeños círculos de amor y amistad. Son las familias, les amigues y los conciertos. Es nuestra forma de resistir y también de accionar. Va llegando el tiempo de dejar de ponernos en el lugar de resistencia y empezar a movernos desde otro lugar porque es un año muy definitorio y sentimos que es nuestra forma de atrincherarnos, fortaleciéndonos y encontrándonos en esta banda que tiene ya quince años. Desde este lugar es que nos permitimos generar estos vínculos, estos círculos, que son encuentros muy poderosos y de empoderamiento a través de la música. Es un disco que refleja todo este momento que estamos atravesando que es penoso y cómo todo momento critico aparecen un montón de situaciones que se iluminan mucho y que pueden pasar a un lugar de mayor visibilidad. Cosas como las que ocurren con el Movimiento Feminista y con todas las disidencias. Son momentos donde pueden aflorar estas otras partes que ante otras situaciones han estado más acalladas. La trinchera es también un lugar muy luminoso desde donde construir. Este disco va a tener mucho de amor, de amistad y pequeñas trincheras amorosas, poderosas. Va a tener mucho de la calle y de juntarnos a ejercer nuestros derechos.

O.C.: Parte de esos encuentros los han llevado a afianzarse no sólo con el público local sino también con muchos artistas de aquí…
M.V.:
El público y los amigos de Córdoba son una gran trinchera. Los amigos, toda la gente con la que además de cruzar amor también tenemos el privilegio de juntarnos a tocar, a cantar, a intercambiar canciones y letras, eso construye muchísimo. Da mucha fuerza. Hay algo en este unirnos a partir de la música que surgió con nuestro disco anterior que para la banda fue muy importante. Fue muy fuerte lo que pasó con esas canciones y la gente. Es un disco que al principio pensábamos que era un cocoliche y que nadie lo iba a entender, pero pasó a ser el disco de gran crecimiento para la banda. Además Cría, permitió toparnos con gente que se sintió y se sienten tocados por esas letras y melodías, se sienten reflejados por lo que se dice ahí. Eso es maravilloso, porque las canciones construyen puentes muy fuertes, aun sin conocernos con la mayoría de las personas que están viniendo a un concierto y siempre da esa sensación de que donde nos vamos moviendo terminan sucediendo encuentros súper potentes. La gente participa de una forma muy activa de la escucha y de lo que pasa en un concierto. Es gente que se encuentra y mira al mundo con la misma lupa, con la misma sensibilidad y los mismos deseos de construir otro tipo de humanidad. Es realmente fuerte y trasciende totalmente lo que sucede o no sucede con la música. Eso es parte, por supuesto, pero es lo que nos une a través de eso lo más emotivo y lo que hace que todo tenga sentido y que la cosa no quede solo en acordes o melodías o letras. El poder que tiene el arte en ese sentido es muy movilizador y nos empodera.

O.C.: Más allá de como termino la votación en Senadores, parece que no hay marcha atrás respecto de la discusión del aborto y que más temprano que tarde puede salir, ¿Cómo viviste ese proceso personalmente?
M.V.:
Yo estoy segura de que va a salir. El año pasado, si bien fue muy duro recibir el no del Congreso, el hecho de todo lo que pudimos generar, de tener un enemigo común tan grande, tanta gente unida para un mismo fin, fue de un fortalecimiento muy especial. Es algo que nos da mucha fuerza y nos encuentra todo el tiempo, que nos hermana en formas maravillosas y hace que estés caminando por cualquier calle y te cruces un pañuelo verde y sientas que ahí hay una compañera, una hermana de lucha y eso es realmente muy positivo. Ahora se vuelve a presentar el proyecto y vamos a estar en las calles dejando en claro que somos un movimiento muy fuerte en este momento y que no vamos a dejar de luchar por algo que nos corresponde y que es un derecho. Estamos luchando por la autonomía sobre nuestros cuerpos. Creo que cada día esto se expande más. Ahora hay que ver qué jugada política le sirve a cada quien y veremos de qué manera esto se va afianzando. Estamos ahí, apoyando la campaña desde siempre y por siempre. Esto seguro que no tiene vuelta atrás y en un momento va a ser ley.

O.C.: De la mano de esto vino una movida muy fuerte de las mujeres en el mundo de la música…
M.V.:
Yo creo que es maravilloso lo que está sucediendo y es algo que charlamos todo el tiempo con compañeras. Acá en Buenos Aires estamos organizadas las Músicas Unidas, que ahora pasaremos a llamarnos Musiques Unides, porque estamos en una deconstrucción de lo que implica ser sujetos de esta dominación patriarcal y que no somos sólo las mujeres las que sufrimos esto. Hay compañeras trans que están formando parte de la colectiva y estamos en una discusión constante desde un montón de aspectos. Lo maravilloso de esto es que veo pibas que forman parte de las movidas y las asambleas, y que están en contacto con colegas que están haciendo un montón de cosas increíbles. Hay mujeres y disidencias en general que están haciendo un montón de cosas maravillosas en todo el país.

O.C.: En ese sentido, será importante seguir pujando por la Ley de Cupo…
M.V.:
Por supuesto que es muy importante que haya una ley que ampare esto, que tiene que salir también y se tiene que mover para que esto suceda. Seguramente hay un montón de cosas para charlar sobre esa ley pero es muy importante que tengamos el respaldo legal para asegurarnos espacio y visibilidad para todos los lugares. Esto corresponde porque formamos parte de la cultura y es lo que estamos haciendo desde siempre. Ahora tenemos la suerte de que por el contexto nos hemos fortalecido y nos ha ayudado a darnos cuenta de que somos compañeras y no somos enemigas. Lo más fuerte que tenemos es estar juntas. Desde este punto es maravilloso y muy emotivo ver a las pibas jóvenes, que vienen con otro chip en la cabeza y ya están juntas desde el punto de partida. Estas pibas están todo el tiempo arengando. Se acompañan, se van a ver, comparten y se cruzan artísticamente, participan de muchos espacios de discusión. Por ejemplo, este fin de semana hay un encuentro en Santiago del Estero de Mujeres Músicas, y ese es un espacio muy importante para seguir en esta construcción, en esto de darnos cuenta de lo poderosas que somos y de darnos cuenta de las cosas grosas que estamos haciendo las mujeres músicas. Siempre hemos sido miradas con lupa muy grande. A las mujeres no se nos permite ser mediocres en lo que hacemos arriba de un escenario, pero un tipo se puede subir y cantar o tocar más o menos, pero a nosotras nos exigen una excelencia con una vara diferente. Una mujer que se sube al escenario, pareciera que tiene que dar el triple de demostración de que merece ese lugar y para los varones no es la misma vara la que corre. Ahora estamos redefiniendo la cancha y estamos imponiéndonos desde otro lugar. También estamos dándonos fuerzas en esto de poder reflejarnos, el poder mirarnos, el poder inspirarnos con otras compañeras y salir de este lugar tan básico de competencia en el cual siempre se nos impuso a las mujeres. Tenemos que caminar por el camino de la sororidad y entendernos como compañeras. Eso es muy transformador y creo que también, este proceso, no tiene vuelta atrás. Esto que sucede va a ir hacia un lugar de profundización y de que cada vez estemos mas unidas y más fuertes.