En unos días podrá encontrarse en las distintas plataformas de streaming musical, Modo Outlet, el más reciente disco de The Tristes.

¿Quién no ha comprado alguna vez ropa en un outlet? Recuerdo que una de mis camperas preferidas, la compré en un outlet porque tenía el cierre de un bolsillo descocido, pero repito, fue mi campera preferida. Y eso parece encontrarse en Modo Outlet, una banda que se muestra tal cual es y que no le tiembla la pera a la hora de mostrar su música. No se muestran como perfectos, sino tal cual son, en un mundo en donde por moda, por necesidad o búsqueda de un sonido de época se recurre, por ejemplo, al autotune. Los Tristes no, van al frente y regalan nueve canciones muy buenas, destacando que su fuerte está en la composición.

La formula es matices más, matices menos, la que parecen haber encontrado y macerado fuertemente desde su segundo disco Menos Dormir (2010), en el cual comienzan a sellar el sonido tristes. Una banda popera con anclaje en la guitarra y con canciones pendulantes que encuentran su lugar entre las canciones de Coleman, el Palo Pandolfo de los 90 y lo mejor de la linea pop siglo XXI que Estelares, Valle de Muñecas y Bicicletas, por ejemplo, como abanderados encabezaron. En The Tristes hay escuea de pop y rock, la composición de las 9 piezas dan muestra de eso

El disco comienza -acertadamente-, con “Abandónico” una canción que parece haber sido compuesta en verano, fresca y estimulante, que hace mover la patita. En el otro extremo del tracklist en “El Gran Señor”, se le canta a “un gran país que huye del dolor”, y allí es donde la banda planta bandera, permitiendo contextualizar su discurso, en una época muy atravesada por la corrección política. Luego cada uno puede sacar sus conclusiones.

The Tristes se dan el lujo de hablar de cosas cotidianas y analogizarlas con temas que requieren de un poquito mas de data, como sucede en la canción “Wikileaks”, dónde la filtración de datos recogida por el portal que hizo famoso a Juian Assange, sirve como espejo del mundo real -y virtual-, donde términos como filtraciones y rumores están a la orden del día. O en “Bigotitos” donde en forma poética se pinta una postal de época con el fetiche por los smartphones y esa sensación de vivir esclavizados por las imposiciones de moda.

Por otro lado y como contrapeso de las sonoridades pop antes descritas podemos encontrar en un par de canciones la impronta rockera, que siempre ha mantenido presente la banda. En el track 5, “El alemán” encontramos un un riff beilinsoniano, con aires punkys y ese mismo aire puede respirarse en “Senegal”.

Modo Outlet es un disco muy interesante, que demuestra el trabajo meticuloso en estudio de una banda que se mantiene vivita y coleando a través de sus canciones.