Desde la salida de “Clásico”, los Hipnótica han ingresado en un torbellino de actividad que los tiene tan ocupados como entusiasmados. “Tenemos muchas ganas de salir a tocar el disco en Córdoba” dice Nahuel Barbero a Otra Canción mientras acomoda el cuerpo en la silla desde donde protagonizará la charla en la que anticipa un viaje de prensa Buenos Aires y una seguidilla de conciertos que le seguirán a la presentación local de su tercer disco en estudio. Ya lo tocaron en Mendoza y Santa Fe y el domingo 21 será el momento del abrazo con el público propio, el original, la familia, ese grupo que los vio nacer y se emociona al darse cuenta del crecimiento que en el último año se ha manifestado a partir de grandes e inolvidables saltos. “Es la primera vez que tenemos la oportunidad de salir a tocar un disco con un trabajo prolongado en el vivo de la banda. Nosotros venimos preparando el concierto con este repertorio desde diciembre o enero, incluso antes de que el disco efectivamente estuviese sonando” dice orgulloso a sabiendas de que el resultado que se pone de manifiesto a lo largo de las canciones de “Clásico” tiene mucho más para dar que esas diez grandes canciones que forman parte del disco producido por Santiago Beltramo.


Antes de empezar a trabajar con Santiago, con Hernán estábamos buscando por algunos lugares más electrónicos y eso se notó, incluso, en muchas actuaciones en vivo”; se sincera Barbero al ser consultado por el trabajo a lo largo de los cuatro años que pasaron desde el lanzamiento de “Ese lugar imaginario” (2014) y el nuevo material; “con eso empezamos a hacer la preproducción de las canciones; de hecho había una primera versión de “Fluir” casi terminada que tenía una base de trip hop hecha totalmente desde la computadora. Pero de repente nos encontramos un poco perdidos y nos dimos la cabeza contra la pared. Nos desencontramos porque la situación musical no nos permitía encontrarnos, había un feeling interno que no cerraba y eso nos consumió un tiempo importante porque fueron como tres o cuatro meses de laburo que de repente decidimos romper para empezar de cero con la apuesta que terminó en el sonido de “Clásico”. Desde ese momento, fueron tres años de laburo concreto y obsesivo sobre el material del disco.

Otra Canción: ¿Y cuán importante en eso fue Santiago?
Nahuel Barbero:
Él tuvo muchísimo que ver con la obra final. Se convirtió en un partícipe necesario y nos enseñó mucho sobre los modos de trabajar y tratar las músicas. De algún modo fue una decisión tan inconsciente como acertada haberlo sumado desde la producción porque, me parece, que el universo propuesto en “Clásico” es el lugar en el que él más brilla a partir de un sonido que se desprende de lo moderno y vuelve al sonido de los instrumentos analógicos y al sonido más orgánico. Lo primero que trabajamos fue “Fluir” y a partir de ahí nos paramos. Hay canciones que terminaron siendo lo que son, básicamente, porque él metió mano. 

O.C: ¿Decidieron ese sonido o empezaron a fluir hasta que encontraron el perfil justo en el que se sintieron más o menos cómodos?
N.B:
Y, mira, yo diría que todo es producto de la incomodidad. En parte fue una decisión que se tomó luego de intentar rumbear para lugares que no terminaron de convencernos y, por otro lado, también existe esa necesidad interna de pensar siempre en superarse con respecto al trabajo anterior. ¿Y ahora para dónde voy? ¿Ahora qué hago? ¿Cómo cambio para evolucionar? En ese contexto, nosotros teníamos algo de temor de ser más soft desde el mood, de dejar de pensar en hacer bailar. Para nosotros eso era una supuesta incomodidad, un supuesto riesgo porque desde nuestra interpretación era más efectivo ir para ese lado; pero Santi fue fundamental para ayudarnos a cerrar la idea ir por el lado de la canción, que era algo re nuestro también. Hay varios videos en YouTube que tienen un montón de reproducciones con nosotros en ese formato pero nunca lo habíamos registrado, entonces decidimos hacerlo de una vez. Desde ahí sale todo el concepto. “Tres intentos” es una canción que no tiene batería; “Caída libre” es un tema mío que tiene como diez años pero nunca lo grabamos porque nunca encajaba con la situación, con el perfil de Hipnótica, con la estética o con lo que fuera. Bueno, ahora encaja.

O.C: ¿Qué es para ustedes un sonido clásico?
N.B:
Lo clásico puede tener muchos significado y estar cargado de subjetividades. Pero el nombre no viene por el sonido sino por el encare primario en el cual pensamos y planteamos el trabajo, que fue a través de un formato de banda clásica. Después, si sonaba clásico o no para nosotros no era tan importante como sí lo fue respetar el formato. Guitarra eléctrica, guitarra acústica, piano, piano rhodes, batería, bajo y las voces bien al frente. Y después hay una cosa que nos divierte un poco y es identificar que en este disco hay clásicos de Hipnótica. Es decir, canciones muy importantes para el mundo interno y que vamos a seguir tocando seguramente por mucho tiempo.

O.C: Uno imagina que en ese concepto se engloban temas como “Fluir” o “Así” básicamente porque suenan a Hipnótica. ¿Les costó mucho encontrar ese sonido tan propio que sirve para prender la radio y decir “esto es Hipnótica” a partir de un par de acordes?
N.B:
Sí, nos llevó mucho tiempo encontrar el sonido. Siempre cantamos juntos pero tuvieron que pasar las canciones de “A la luz” y probablemente una buena parte de “Ese lugar imaginario” para que nosotros nos demos cuenta de que ese era el sello que nos daba una personalidad como grupo, que tal vez el factor principal de atracción estaba ahí y que teníamos que darle la pelota suficiente. En este disco creo que está un poco más resaltado. Las voces están más limpias, más adelante y mucho más trabajadas desde la intencionalidad. Hay más aire, menos paredes de sonido, menor presencia de elementos digitales y menos procesos también en la voz. Nosotros efecteábamos mucho la voz en nuestro primeros tiempos y eso ya no está. Me parece que nos hemos dado cuenta que mientras estén nuestras voces ahí al frente, va a estar nuestra esencia y nuestro sello. Lo que suceda debajo de eso será una fuente de energía extra.

O.C: ¿El trabajo con las voces siempre fue así?
N.B:
Siempre fue así, desde que hicimos la primera canción con Hernán. Nos concebimos como un dúo vocal y entonces sería extraño pensar en otra forma. Al día de hoy, hay composiciones que yo pienso para dos voces. Hay otras que no, que nacen de una manera y luego se van tejiendo coros sobre su forma original. Yo no sabría decirte por qué pero hay canciones que nacen para ser cantadas de a dos, yo siento que determinadas melodías tienen mucho más impulso encaradas desde ese lugar. Me parece que ahí juega también algo de mística. En este disco nos pasó por ejemplo con “Tres intentos”, que no tiene una voz principal, y con el estribillo de “Así” que nació pensado para los dos.

O.C: ¿Hay una base de estudio más allá de la mística?
N.B:
Sí, yo tengo mi base académica y muchas veces nos apoyamos en eso. Pero hay una combinación entre las herramientas teóricas sobre lo que está sucediendo y la parte intuitiva de la música. La mayor de las veces, la música baja desde un lugar intuitivo y después empezamos a pensar cómo y desde donde se puede trabajar.

O.C: ¿Dónde se ven parados en la escena musical de la actualidad?
N.B:
La verdad es que no sabría decirte exactamente en equé lugar estamos parados, pero sí que nos están pasando cosas que son increíbles. El otro día fui a comprar un paquete de yerba a la vuelta de mi casa y me paró un pibe que me reconoció, me pidió una foto y me dijo que estab re manija con la fecha del 21. Nos pasan cosas muy lindas cuando la gente nos escribe y nos comenta sensaciones que les generan nuestras canciones, eso es cada vez más permanente y obviamente que nos toca muy en lo profundo. En este país es muy difícil lograr determinado tipos de cosas si no jugas en la “Liga A” y con eso me refiero a condiciones de laburo, a poder tocar teniendo la posibilidad de contar con una buena técnica y no renegar cuando tenes que probar sonido, por ejemplo. Nosotros estamos pensando en producir cosas pensando en la “Liga A” y no te hablo del mainstream ni de nada por el estilo, me refiero a la propuesta y las posibilidades de concretarla.

O.C: ¿Y dónde se sienten más cómodos? Ustedes han tocado en grandes escenarios pero también han construido un público acostumbrado a verlos en espacios más íntimos.
N.B:
Yo me quedo con lo íntimo, con lo más chico. En esas situaciones, que incluso pueden volverse más masivas, pasan cosas que en los festivales no. Nosotros no somos una banda arengadora que te vaya a generar un pogo, entonces la conecta real sucede cuando la gente va, siente la música y le pasa algo con esas canciones. Eso realmente se da cuando la gente se prepara puntualmente para nuestros shows. Ahora, por ejemplo, la venta de entradas está muy bien, parece que va a venir mucha gente y sin embargo nosotros seguimos pensando eso como un concierto íntimo, sin tanta vorágine visual y sin tanto artilugio. A la vieja usanza, con la banda tocando y el público yendo a escuchar.

*Foto de portada: Elefante Diamante