El compositor y poeta Paskual Kantero regresa a Córdoba con su proyecto Muerdo. La cita es el Juves 17 de Octubre a  las 22 en El Vicendario (Marcelo T. de Alvear  835).

“La mano en el fuego” es el cuarto disco de Muerdo. Fue lanzado en mayo de este año y contó con la producción de  Fernando  Illán,  galardonado  con  varios  premios Grammy. Además, participan en el disco músicos como Tino Di Geraldo y Martín Bruhn y grandes invitados como La Mari (Chambao), El Clan y Soje. En esta aventura, Muerdo continúa su particular y exquisita mezcla de sonidos mestizos y folcloristas tanto del mediterráneo como de América Latina, y todo ello aderezado con letras de gran contundencia profundidad humana y social, espiritualidad y compromiso.

Otra Canción: Creo que perteneces a una camada de músicos españoles a los que se los podría identificar al movimiento cantautor de Ismael Serrano y Pedro Guerra, por nombrarte sólo a algunos. Pero también de alguna forma tienen algo del movimiento mestizo que encabezan grupos como Ojos Brujos, Manu Chao o Amparanoia.
Muerdo: E
fectivamente como decís yo me he movido tradicionalmente como en el circuito cantautor, pero no porque mi música se defina en ese sentido. Yo siempre estoy tocando en pequeños locales de Madrid que tradicionalmente son frecuentados por cantautores. Locales como Libertad 8 donde pasaron tipos como Jorge Drexler o Pedro Guerra. Siento que mi música viene de muchas otras fuentes, como bien dices del sonido mestizo como Manu Chao o Amparanoia. También, a raíz de grabar el segundo álbum con Amparo Sánchez en la producción, entré en contacto con la corriente mestiza que es un poco más festiva y rica musicalmente. Entiendo que en un punto la canción de autor se convirtió en una música muy homogénea y nosotros buscamos un poco más riqueza sonora y tímbrica con instrumentos más ligados al folclore. Yo siempre digo que estoy en el medio del camino entre ambas cosas.

O.C: Hay algo interesante de esta nueva corriente y es que todos tienen algo de trotamundos. Transitan las calles juntándose con otros músicos y graban algo. De algún modo un poco lo que hace Manu Chao.
Muerdo:
El proyecto ha crecido muy paulatinamente donde, por ejemplo, los primeros viajes que nosotros hacíamos a Latinoamérica eran viajes más lúdicos que laborales. En esos viajes había momentos de ocio donde siempre andábamos con la música a cuesta y iban surgiendo momentos de compartir con músicos locales. Tampoco hemos sido, nosotros, de tocar en la calle. Nunca hemos sido muy callejeros en ese sentido. Pero si es verdad que el viaje propicia ese tipo de encuentros con músicos  locales. Esas cosas siempre se han dado. Siempre que haya un fogón, un asado hay una guitarra que va pasando de unas manos a otras y que va haciendo de la música un hecho social y un hecho de compartir.

O.C: ¿Qué lugar ocupan hoy las redes sociales? Pensando que sos una persona activa en ese sentido, siempre estás subiendo videos, temas acústicos y demás.
Muerdo: Para mí las redes sociales son tan adorables como repulsivas. Tengo una dicotomía, una lucha interna con ellas porque  hay cosas  muy cuestionables pero siento es que nos da la capacidad de que nuestra música la escuche todo el mundo.  Por eso hago un uso de ella bastante activo tratando que sean las alas que le dan vida y vuelo a las canciones. Al fin y al cabo creo que es un pequeño milagro de nuestro tiempo. El hecho de poder componer una canción subirla al minuto a internet y que instantáneamente se pongan a escucharla en cualquier parte del mundo es muy interesante.

O.C: ¿A quién o por qué canta Muerdo?
Muerdo:
La verdad es que yo hago canciones por pura necesidad. Hago canciones por necesidad de aclarar mis ideas, de  hacer aflorar miedos, sensaciones, inquietudes y  deseos. Yo hago las canciones para mí por eso al no ser un ejercicio de estilo, al ser algo completamente espontaneo, natural y  necesario para mi persona  es que el resultado es tan distinto. No hacemos ningún ejercicio de orientación hacía un punto concreto a la hora de componer las canciones. La composición es algo totalmente libre y que aflora al fin al cabo por mis pensamientos, inquietudes, mis historias personales que son tan diversas como las de cualquier otra persona. Porque al fin al cabo todos experimentamos las mismas cosas, tenemos los mismos miedos y los mismos deseos.

O.C: Entrando un poco en el último trabajo, “La Mano en el fuego”, que a  diferencia del anterior creo que tiene otra búsqueda musical. Un ejemplo podría ser el blues que antes no lo habías abordado.
Muerdo:
Como te decía, todo surge de manera natural y soy una persona a la que le gusta mucho la música y su diversidad. No me gusta circunscribirme a un solo estilo o género. Tampoco que se me pueda encasillar. Por eso en algún momento que surge un tipo de canción como la que decís, y que es cierto es atípica en nuestra trayectoria como hay otras dentro de este disco.  Te puedo decir que hay dos o tres temas que se desmarcan un poco  de lo que veníamos  haciendo.  Cuando surge este tipo de canciones y me apetece grabarlas, lo hago. No me importa si tiene más o menos sentido en nuestra trayectoria. Lo hago como un  ejercicio de libertad. Hay una frase que me gusta mucho de Joaquín Sabina  que dice que el artista tiene la obligación de traicionar a su público cada x cantidad de tiempo. Yo creo que esa frase es completamente cierta porque cuando no traiciones a tú público ellos te traicionarán a ti. La gente se aburre, evoluciona y vos tenes que evolucionar con ellos o viceversa. Tenes que ofrecer cada vez algo diferente. Manu Chao por ejemplo siempre será el señor Manu Chao pero estamos cansados de oír  que se repite cuando hace discos, que hace ya tiempo que no aporta nada nuevo. Creo que la supervivencia del músico también consiste en ir evolucionando y ofreciendo novedades.

 O.C: Hablando del público. Cuando sacaste el disco hubo gente que no estaba muy contenta que hayas firmado con Warner. Para quienes no saben hay que aclarar que siempre fuiste independiente.
Muerdo:
Los tres o cuatro comentarios que he podido leer al respecto me parecen una nimiedad. Yo creo que a mi público no le interesa si estoy en un multinacional o no. Lo que quieren son canciones honestas, bonitas y de verdad. Para nosotros no ha supuesto ningún cambio  a nivel  artístico. El único cambio es el hecho de tener un equipo de trabajo  más grande y luego en mí caso responde a una necesidad de experimentar. Yo publique mi primer disco de manera autogestionada, los dos siguientes lo hice con una  disquera independiente. Ahora sentía  la necesidad como ser humano y trabajador de este negocio de experimentar como es trabajar con una multinacional, de aprender cómo funciona esa estructura desde adentro y al fin al cabo experimentarlo. Fue una decisión que tampoco me la planteé demasiado, me apetecía hacerlo y lo hice. Tampoco es que me haya casado con Warner.  Cuando no quiera estar más con ellos pediré la carta de libertad y lo más  probable es que me la den porque la gente con la que trabajo son personas muy enamoradas de la música. Creo que hay que derribar el estigma de que las  multinacionales son malas. Yo creo que eso  se ha quedado un poco para los niños de dieciséis años que están en una etapa de rebeldía absoluta. Yo tengo  treinta no me vengan con ese cuento que  mi trabajo va ser peor por estar con una multinacional porque no es cierto. La multinacional a pesar de ser una estructura empresarial son personas. Yo tengo la suerte de trabajar con personas enamoradas de la música.

O.C: Fernando Illán, el productor del disco, fue productor de músicos como Estopa, Rosario, Antonio Vegas, entre otros. ¿Cómo fue trabajar con él y cuanto tiene que ver en un disco que se nota una evolución?
Muerdo:
Tiene que ver muchísimo porque si yo soy el “padre” de un disco  el productor es la madre, o al revés.  Fue una decisión importante trabajar con Fernando Illán porque el productor que eligiéramos y que fuera consensuado entre la productora y yo iba a determinar el productor final.
Creo que fue un gran acierto trabajar con Fernando por el hecho que hemos conseguido hacer un disco  mestizo que continúa con la línea  que veníamos trabajando en Viento Sur. “Mano de fuego” es un disco  que contiene reggae, funky, ska, chacarera, contiene líneas a sonoridades mediterráneas flamencas. Digamos que todo eso esta empapado de alguna manera por un sonido que llega al gran público y en algún punto radiable.
Al margen de eso  el aprendizaje que eh podido experimentar trabajando tres meses con Fernando  ha sido increíble. Illán es una persona que tiene tantísimos discos en la espalda y que viene trabajando desde los años 80 con grandes músicos. Lo que yo procuré fue ser una esponja y absorber todo ese conocimiento. La verdad que lo valoró muy positivamente el resultado.

O.C: ¿Por qué el nombre la “Mano en el fuego”?
Muerdo:
Es precisamente por todo esto que comentábamos. Para Muerdo era un momento de apuesta, de meter toda la carne al asador. También era un momento de riesgo porque como tu bien dices era un momento de pasar de la independencia a una estructura multinacional, pasar de un disco básicamente autoproducido a producir con un productor de renombre.
Digamos que el titulo del álbum trata de resumir ese momento de apuesta, de poner la mano en el fuego y  pensar que no nos íbamos a quemar tomando estás decisiones.

O.C: Hay una canción  que me pareció interesante que es “Niña de la ciudad”. ¿Podríamos decir que es una crítica a aquellas personas que  se creen diferentes o que confrontan con algo.  Esas personas que creen que están peleándole al sistema pero que sin darse cuenta están jugando el juego que quiere el sistema?
Muerdo: La canción, como bien has dicho, es una crítica a los sectores críticos. Yo consideró que vivimos en un mundo especialmente confrontado, donde la confrontación es rentable a todos los niveles.
Vivimos en un mundo donde la confrontación es el día a día que nos toca vivir cada vez más. Creo que nosotros jugamos a ese juego y formamos parte de esa confrontación creyendo que estamos cambiando el sistema o luchando por un mundo mejor y realmente lo que estamos haciendo es jugar al juego del sistema. El sistema tiene perfectamente previsto que nosotros creamos que estamos  formando parte de una revolución social, de un  cambio  de paradigma o  como le quieran llamar. Lo que trato es de cuestionar a toda esa gente, a ese momento por el cual yo también pasé cuando era  un poco más joven. Ese momento en el que crees que la confrontación es la solución a los problemas del mundo o crees que estas en posesión de la verdad absoluta, que tienes la autoridad moral para decirles a los demás como tienen que vivir o votar. Es una época por la que yo también pasé y que a veces creemos  que tenemos la verdad absoluta y la promulgamos como si fuéramos la máxima autoridad moral o política.
Lo que hace la canción como en casi todas mis canciones es una llamada a volver a la naturaleza, al origen. La canción dice “Niña de la ciudad vete a mirar la luna, vete a tocar tierra, vete al campo, relájate mira las estrellas, ten en cuenta que somos mucho más que ideología y que desgraciadamente estamos demasiado tiempo en la mente y no nos damos cuenta  que somos parte de un todo mucho más bonito”. Somos parte de ese todo los de derecha como los de izquierda, los socialistas, lo neoliberales. Todos  formamos parte de algo maravilloso que es la unidad del universo y muchas veces nos olvidamos porque vivimos demasiado en la cabeza.

O.C: Del disco  participan diferentes invitados como Mclan, La mari (Chambao), Tarque y Soge Culebra
Muerdo:
Todos los invitados están ahí por sus voces. Son voces que tienen sus características, son reconocibles y apropiadas para la canción  en la que están invitados. Ese es el principal motivo. Luego en el caso de Soge  y Carlos Tarque teníamos mucha afinidad porque ambos son proyectos  nacidos en Murcia, ciudad desde donde yo vengo. En el caso de la Mari teníamos un amistad y creí que le iba muy bien la canción no solo por  los guiños flamencos de la melodía sino  también por el tema que trata la canción que es un poco  la espiritualidad concreta.

O.C: Naciste en Murcia pero estás radicado en Madrid. ¿Es necesario establecerse en Madrid para hacer una carrera?.  En Argentina algunos sostienen que si te radicas en Buenos Aires tenes más oportunidades.
Muerdo:
Por fortuna o por desgracia todavía vivimos en un país muy centralista a nivel cultural. En Madrid es donde está la industria musical y los lugares donde puedes  tener más visibilidad. Tú puedes cortar mil entradas en Murcia que  no va a tener ninguna repercusión nacional. Sin embargo cuando cortas mil entradas en Madrid  tiene una repercusión nacional que se extiende a otras provincias y hace que el proyecto crezca.
En mi caso fue en realidad la búsqueda de experiencia fue lo que me llevo a Madrid pero en consecuencia también lo que supuso fue un crecimiento del proyecto porque  todavía vivimos en una sociedad centralista.

O.C: ¿Cómo vez el movimiento cantautor español del que participas vos, el Kanka, Pedro Pastor, Rozalén, el niño de la hipoteca entre otros?
Muerdo:
Yo creo que hay un movimiento y que eso responde a algo generacional. Al final al  cabo, los cantautores como Rozalén, el Kanka, Pedrito Pastor todos y muchos otros formamos parte de una generación. Venimos de una generación que se visibiliza en colaboraciones mutuas. También en que convivimos en los viajes, en los locales y en que nos movemos por el mismo circuito. Yo considero que esta cohesionado pero también hay que ser realistas y  no vamos hacer una asamblea ni un sindicato de cantautores porque este es un mundo en el que cada uno hace su carrera y va generando sinergia. No es que yo me considere parte de algún movimiento, lo que pasa que desde el exterior, desde los medios de comunicación, desde el mismo publico se percibe que hay  unos elementos comunes y que somos amigos. Más allá de eso los movimientos en la música están muy bien que los etiqueten desde afuera, que los nombren desde afuera y que a posteriori la historia diga surgió está generación que tenía estás características comunes.  Pero tampoco vamos hacer una organización cerrada de cantautores. Será el público, los medios y la historia de la música la que determinará  todo eso. Nosotros de momentos somos actores que coexistimos y cuando surge la posibilidad hacemos colaboraciones.

O.C: Estoy de acuerdo pero me parece que el planteo a veces va más por la falta de difusión…
Muerdo:
Yo creo que  todo está muy bien pero que va a venir mejor.  Soy una persona muy positiva pero creo que también hay que tener  paciencia. Yo por ejemplo llevo ocho años con este proyecto y recién ahora explota. En el caso de Pedrito Pastor tiene veintidós años recién tiene mucho por andar… yo creo que todo llega cuando tiene que llegar y que requiere un proceso. Muchas veces somos muy ansiosos los artistas y las personas en general, queremos todo inmediato. Hay que darle tiempo al tiempo hay que saber esperar y saber donde uno se encuentra y aceptarlo. Hay que vivir todo de manera muy positiva. Yo creo  que es muy grande lo que estamos viviend. Que Pedro Pastor ya con veintidós años llegué a córdoba o Buenos Aires y pueda meter las personas que sea ya es maravilloso. Eso ya es estupendo. Que no tenemos  apoyo institucional es cierto pero es que tampoco  es una función del estado apoyar la música. Yo prefiero  no tener apoyo institucional y poder cantar  lo que se me cante a tener apoyo  y tener que circunscribirme a una temática o un condicionamiento formal.
Yo confió mucho en el público que es el que te da la capacidad de vivir de la música. El público lo es todo  y esta subestimado. El público es maravillosamente inteligente y es muy certero a la hora  de darse cuenta de lo que sirve y vale  y lo que no.

O.C: Recién hablabas de momento del artista… ¿En qué momento te llegó este disco? En lo personal diría que es un poco más intimista o por lo menos reflexivo a diferencia del anterior que creo que tenía una idea más contestaría o por lo menos social.
Muerdo:
Estoy de acuerdo con tu mirada. Es un disco  mucho más intimista, habla mucho más sobre mi universo personal aunque siempre tiene un guiño sobre temas que me preocupan. Yo soy una persona muy provocativa.  Me gusta mucho explorar los límites de lo políticamente correcto. Me gusta entrar y cuestionar pero sobre todo cuestionarme.
Sin duda  es un disco mucho más introspectivo y críptico en las letras. De algún modo las letras no son tan directas como en los discos anteriores. Digamos que hay que pensarlas un poco más para darse cuenta de lo que estoy hablando. Creo que forma parte de mi evolución personal. No es ningún ejercicio que yo haya querido hacer. Es un poco la etapa que estoy viviendo ahora en mi vida  y yo canto lo que vivo porque no podría subirme a un escenario a defender algo que no me está pasando.

O.C: También estas por escribir un libro…
Muerdo:
En realidad estoy a punto de publicarlo porque va a salir a finales de Enero. Es un poemario que escribí en el año 2010 y que lo público ahora con  fotografías y textos de amigos. Es un pequeño  acercamiento al mundo de la literatura. No tiene mayor trascendencia por lo menos para mí. Como te digo respeto muchísimo  la poesía y la novela. La escritura en general me parece un género mayor al que le tengo muchísimo respeto, por eso lo mío es un pequeño acercamiento.

O.C: Pero podríamos decir que la música y la poesía a veces se unen.
Muerdo:
Yo creo que la música puede tener poesía. Hay canciones que pueden  tener un alto contenido poético eso es indiscutible. Pero la poesía en si misma  tiene otra música implícita que no es  la música sonora. La poesía ha de tener su propia musicalidad. La canción es otra cosa…

O.C: Para terminar ¿Podríamos decir que España y Argentina tienen una unión bastante fuerte musicalmente? 
Muerdo: Yo creo que es un intercambio cultural que se ha afianzado desde Atahualpa Yupanqui o Jorge Cafrune que tuvieron muchísima difusión en España. Después hubieron generaciones posteriores como la del rock de Charly, Calamaro, Los Rodríguez que han hecho carrera en España y viceversa. Yo creo que España y Argentina son países completamente hermanados y eso se traslada a la música. Esos puentes que estamos construyendo desde ambos países están cada vez más fuertes y son más fructíferos.