El viernes pasado, los amantes de la música popular brasilera tuvieron un encuentro íntimo con el cantautor brasilero Paulinho Moska. Promediando las 21:30 el carioca se subió al escenario de Espacio 75 para presentar su último disco “Beleza e Medo” y festejar 25 años de carrera. En un repertorio que no dejo ningún clásico afuera, algunas de las canciones que sonaron fueron “Que Beleza, a Beleza” de su ultimo disco, “Hermanos” del disco “Locura total” con Fito Paéz y el infaltable clásico “Pensando em Voce”. También hubo tiempo para algunos homenajes a Milton Nascimiento, Jorge Drexler (a quien describió como su mentor en latinomarica y agradeció por abrirles las puertas en otro paises) y algunos clásicos de la música popular brasilera.

Con una sala llena, Paulinho demostró que tiene una importante cantidad de seguidores en tierras cordobesas y que su buen humor y sus reflexión por las cosas que suceden en Latinoamericano le cae bien al público mediterréneo.

Minutos antes de empezar el show tuvimos la oportunidad de hablar con el cantautor sobre su último disco, el significado de la belleza y el miedo y, por supuesto, la actualidad de Brasil apenas dos días de las elecciones presidenciales en el país más grande del continente americano.

Otra Canción: Tu último disco se llama “Beleza e Medo”. Palabras que no sabría definir como contradictorias pero que dan la sensación de ir por caminos separados. ¿Por qué esa dualidad en el nombre?
Paulinho Moska: Empiezo diciendo que “Belleza y Miedo” no son conceptos tan separados el uno del otro porque si no hubiera belleza no sentiríamos el miedo de perderla. Si no sintiésemos miedo no habría necesidad de producir y contemplar la belleza. Creo que uno retroalimenta al otro. Son dos abstracciones que funcionan un poco como hermanos siameses. Son cuerpos separados pero unidos de alguna manera. En relación al álbum, hace tres años compuse la canción que abre el disco Que belleza la belleza y realmente pensé que este iba a ser un disco que hablara de la belleza artística, científica, humana, sentimental. A su vez, empecé a ver un Brasil dueño de un discurso de odio muy marcado, que apoya a un candidato que me parece una aberración. Yo soy un artista desde mi adolescencia, toda mi vida escribí y canté al amor, a la positividad, y pensaba que vivía en un país donde convivían todas las diferencias, donde había tolerancia y de repente surge una cantidad enorme de gente que encuentra en una situación de crisis política espacio para exponer su odio a las minorías, a los negros, a los pobres y a los gays. Es un momento donde estamos todos muy asustados y esa sensación me fue contagiando en estos tres años. Ahora, en este último año en que empecé a producir el álbum, quedé un poco constreñido de pasar por este momento. Editar un álbum y sacarlo en esta etapa pre elecciones no me dejaba hacerlo sin hablar algo concreto al respecto. Por eso invité a Carlos Rennó, un amigo poeta que ya había escrito varias canciones manifiestas, y tomé dos de Chico Cesar, una que hablaba sobre el territorio indígena y otra que ataca a la industria agropecuaria. Un dato terrible es que el 63% de las causas del agujero de ozono viene de la industria agropecuaria.

O.C: ¿A que le sentís miedo actualmente? Me imagino que hay miedo a la situación ambiental, pero también en el plano social.
P.M: Cuando trabajamos con abstracciones, la belleza y miedo son muy buenos conceptos para la poesía porque la poesía no trata de significaciones, trata de sentido. Una poesía puede tener muchos sentidos. Ciertamente el miedo pasa también por la naturaleza pérdida, por la sensación que estamos poniendo en riesgo nuestra madre total. Pero siento miedo de más cosas, siento miedo del fascismo, del odio, del prejuicio, de los militares y la dictadura que parece tener fuerza ahora como solución para la corrupción y es casi un chiste. La corrupción es una enfermedad humana, ya esta probado que no tiene lado como derecha – izquierda, negro – blanco, judío- católicos. La corrupción es corrupción, el poder de la plata es total. Yo no creo en un candidato que dice voy acabar con la corrupción. Lo que me da miedo es el discurso de los candidatos pero también ese discurso es de la gente que apoya ese candidato que está atacando a los artistas que están defendiendo de la democracia. Tienen que pensar que en este momento hay violencia física en Brasil.

O.C: Hay una canción que me llamó mucho la atención que tiene un poco que ver con el miedo creo es “Nenhum direito a menos” de Carlos Renno.
P.M: Llamé al poeta para escribir una letra de militancia. La idea era escribir una canción pero no sobre algo específico, quería que escribiera algo más humanista, que hablará de las minorías. El resultado fue la letra de “Ningún derecho es menos” que habla del derecho de la minoría y ataca un poco a nuestro Congreso que está dominado por las bancadas evangélicas, farmacéutica, agropecuarias, empresas.

O.C: Sé que estuviste en varios países del continente con otros proyectos. ¿Cómo viste la situación general?
P.M: Yo estuve el año pasado haciendo un trabajo audiovisual por América. Fui a doce países y en cada uno me encontré con un científico, un artista visual y un músico. A partir de la idea del científico el artista visual dibujaba y yo componía una canción con el cantautor sobre la idea científica. La idea era trabajar sobre ideas que pudieran cambiar nuestras vidas. A las 36 personas que visité les pregunté que había de bueno y de malo en su país. Todos me hablaron de lo que está viviendo Brasil como algo malo. Por eso concluí que toda América vive la misma situación. Somos un continente explotado hace 500 años. Es un lugar que explota a un pueblo, la plata, la naturaleza y construimos nuestra sociedad en base a eso. Por eso quienes dominan hoy son los “cerberos” o “de la familia” o “de los negocios”. Eso me da miedo porque pero también me dan ganas de luchar para  unir más Brasil y Latinoamérica, como lo estoy haciendo hace 15 años, con el arma que tengo que son las canciones. Yo vivo en un país muy grande que es muy diverso. Hay un dicho popular que dice “El Brasil no conoce el Brasil” porque somos muy diversos y evidentemente miramos para adentro y no conocemos todavía todo el país. Hace 15 años conocí a Jorge Drexler que me introdujo a Uruguay, Argentina, Colombia, Chile y España. Ahí fue cuando empecé a ver que había un equívoco muy grande en esa actitud Brasilera de dar la espalda a Latinoamérica.

O.C: Me pregunto si no es el lenguaje y la extensión del territorio lo que hacen que parezcan un mundo aparte.
P.M: Europa es un continente donde cada país tiene una lengua y no tiene eso de la separación. En América la lengua separa pero Europa tiene como doce o veinte lenguas diferentes y todas parecen unidas. El mercado común europeo fue una unión, nosotros lo logramos hacer con el Mercosur. Los artistas sólo intentamos hacer metáforas poéticas a través de nuestras prácticas de danza de cine, de literatura…

O.C: El arte los puede unir…
P.M: Para mi todos somos artistas desde el momento que creamos algo, que expresamos algo. La diferencia es que algunos trabajan con eso como vos y yo, pero todos son artistas. Todo ese expresar y crear un mundo nuevo es arte…

O.C: Volviendo un poco al disco, me gustaría saber un poco como se gestó el disco, cómo se crearon las canciones.
P.M: Lo que trate de hacer sintiendo miedo fue de a poco percibir las cosas a partir de la canción “Ningún derecho es menos”. Fue componer otras para equilibrar el disco porque la canción sola me pareció un poco extraterrestre en medio de un disco de belleza. Entonces me planteé empezar a componer a mi manera más metafórica canciones para apoyar la que me dio Carlos Renno. Cuando componía percibí que el miedo también es una sensación que le pusimos un nombre y que tenemos mucho miedo del miedo y de lo que la palabra significa. Lo que intenté hacer fue sacar la palabra miedo un poco de mis sentimientos y tratarlo como una energía creativa de canciones y discursos. Al final percibí que terminé con un álbum muy poderoso y que el miedo me sirvió. Fue la materia prima. Para mí fue importante porque percibí también que todo eso que hablaba del mundo de la ecología, la capa de ozono, agropecuaria y todos los excesos que estamos viviendo ahora que nos da miedo y esa energía nos tiene que mover. Es a partir del reconocimiento del miedo que hay que tratarlo como una energía.

O.C: Es una interesante forma de ver el miedo…
P.M: El miedo es una potencia aunque mucha gente dice que el miedo te deja sin hablar o te aleja. Para mí lo que te aleja y te deja sin hablar es el miedo al miedo. Hay que gente que no logra pensar así y el miedo los pone enfermos. Ojalas que todavía haya arte, ciencia, cultura, literatura para que nos apoyemos y encontremos inspiración para pensar diferente. Cuando era chico escuchaba canciones de radio y los poetas brasileros me decían cosas que no estaban en mi escuela, no estaba en mi familia, no estaba en la calle. Me decían cosas que me despertaban en un mundo alternativo pero muy real también. Yo intento hacer lo mismo, poner mis sensaciones. A veces la gente canta una canción mía pensando que es solo una canción de amor y está bien porque cada uno le pone el significado que quiere a las cosas. Pero para mí nunca fue una canción de amor simplemente. Fue con amor, por el amor y desde el amor pero no es solamente una canción romántica. Siempre quise poner algo en mis letras que hiciera al oyente pensar algo. Incluso en la canción más romántica que escribí que es estoy “Pensando en ti”. La letra en portugués hay un juego muy importante en palabras “ Eu estou pensando em você / Pensando em nunca mais / Pensar em te esquecer” que quiebra un poco el raciocinio abre paso para la poesía. Estuve trabajando con un científico argentino llamado Mariano Sigman que trabaja en una teoría desde hace 20 años que afirma que las palabras están físicamente en nuestros cerebros y que son separadas por barrios. A partir de allí, quedan juntas por ser similares como el rostro esta cerca de gusto y de la palabra cara. Me dijo que son barrios de palabras que se juntan para formar frases pero cuando hacemos una metáfora es porque salimos de un barrio a otro. Ese cambio nos produce una sensación con las metáforas de la poesía que nos quiebra un poco. Necesitamos quebrar nuestro raciocinio porque el exceso de raciocinio es lo que nos hace separar las cosas en grupos.

O.C: Pareces alguien que se siente cómodo hablando desde la ambigüedad.
P.M: Yo soy muy ambiguo porque creo en la positividad de la ambigüedad porque el espacio poético que se abre es una cosa muy consciente de mi parte. Incluso cuando estaba haciendo el disco “Que belleza la belleza”, había también en el principio una intención de jugar con las dos palabras. Pero después encontré el miedo y me sentí más confortable por estar nuevamente dentro de una dualidad.

O.C: Estoy de acuerdo en que se percibe en tus letras cierta ambigüedad y metáforas, pero en lo personal creo que este es el disco más directo que hiciste. De hecho la canción de Renno es muy directa, pienso que tal vez fue por ver el momento que nos rodea. ¿Fue consiente ese proceso de escribir canciones directas?
P.M: Fui presionado por mi propio miedo que tuvo ganas de luchar junto con mi gente de alguna manera. Sí, fue consciente. Yo quería ser directo y no dejar dudas. Llamé a Renno justamente porque no lograba escribir directamente lo que quería decir, siempre me salía por la metáfora. Es común para mí, yo ya soy preso dentro de mi propia personalidad artística.

O.C: Hubiera creído que es más difícil hacer una canción metafórica que directa. En tu caso parece ser al revés. De hecho escuché una vez decirte que la canción “Pensando en ti” fue la canción más difícil que escribiste precisamente por su simpleza.
P.M: Esa canción la hice por la presión de un director de grabadora al que le mostré diecisiete canciones y me dijo falta una para la teleserie. Me volví mal a casa entonces hice una canción. Pero hasta “Pensando en ti” no logré dejar de hacer mi juego de palabras. Pero tenés razón, la canción de Renno es la más directa que grabé en mi vida y por eso tuve que llamar a alguien que supiera hacerla.

O.C: Para terminar me gustaría preguntarte por el rol de cantautor, del músico hoy en día, pensando que estás muy involucrado lo que pasa a tu alrededor. A diferencia de algunos, como Piazzolla por ejemplo, que decía que siempre intentaba separar la política de su arte.
P.M: Hay que destacar que los músicos también son ciudadanos y seres humanos. El ser humano es muy complejo, hay gente que tiene timidez, yo por ejemplo tengo un límite en las redes si me agreden me siento mal entonces no hago siempre publicaciones políticas porque no soporto. Tengo amigos que hacen diez por día porque soportan y así se sienten bien. Creo que no debe haber obligación, cada uno debe pensar lo que soporta. Hay gente que piensa como Piazzolla, yo hago sólo música y así estoy colaborando y está bien. Yo pensé así por veinticuatro años.

O.C: Aún así creo que tu disco tiene una influencia política apartidaría, podríamos decir de política social.
P.M: Si es cierto, estamos a dos días de elección y soy apartidario. Soy más de izquierda pero soy progresista y apoyo a quien apoya las leyes de beneficio para los pobres, negros, las mujeres, los gays, las minorías. Yo estoy con las minorías y hago lo posible para apoyarlas. Estamos en un momento terrible porque estamos pensando en los otros candidatos. La primera cosa que tenemos que hacer es impedir es que un fascista llegue a ganar y eso es malo también porque tenemos en mi opinión cuatro muy buenos candidatos como Ciro Gomez, Marina Silva, Guilherme Boulos y Fernando Hadad. Hadad es de Lula, tiene una relación muy fuerte con el PT. Pero también esta muy bien preparado. Ciro muy bien preparado, viene de una familia de derecha pero tiene un corazón de izquierda, habla como un hombre de izquierda. Marina es divina pero está muy pequeña ahí y Boulos viene de un partido muy socialista que apoyó a Venezuela. Estos cuatro si los ves hablar son increíbles, hablan unas cosas que te dan ganas de ser su amigo. Es difícil porque en un momento donde podríamos tener un país con un debate muy lindo entre cuatro personas muy inteligentes estamos pensando primero en vencer a un fascista.