El viernes 5 de octubre llega al Espacio 75 de Alta Córdoba una referencia ineludible de la canción latinoamericana: Paulinho Moska, y es una clara oportunidad de ver a un gran artesano de canciones.

Paulinho Moska

Paulinho Moska nació en Río de Janeiro en 1967 y se crió en el sur del Brasil. El cancionista comenzó su carrera musical cuando se apagaba la década del 80 y formaba parte de la banda Inimigos do Rei. En esos momentos comenzaban a ganar terrenos propuestas como la de Os Paralamas, Legião Urbana y Titãs. En el 91 arrancó su carrera solista.

Moska es un caníbal y un claro exponente de lo que Daniel Drexler llama Templadismo (N. de R.: Leer la nota Caníbal Montevideano: Entrevista a Daniel Drexler), una idea que tiene como puntos geográficos principales a Montevideo, Buenos Aires y el sur de Brasil: algo así como un Cono Sur expandido. Su cruce con los Drexler lo pone en ese ideario de cancionistas que integran estos hermanos junto a Kevin Johansen, Lisandro Aristimuño, Lucio Mantel y otros, a los cuales se les pueden sumar los ya legendarios Palo Pandolfo y Fito Páez, más cercanos a la edad de Paulinho.

Moska es un artesano de canciones, de finas melodías y una interpretación sutil al servicio siempre de una canción que tira lineas y mueve cabezas. Su último disco se llama Beleza e medo y llega en un momento socio-político de Brasil que le da otro valor al disco. Brasil es belleza natural y cultural, pero el avance de la derecha encabeazada por Bolsonaro da miedo. Pero el disco también explota una realidad íntima, una realidad cotidiana de los seres humanos, todo el tiempo luchamos con la tirantez de lo bello y lo que da miedo. 

Paulinha Moska – Lagrimas de diamantes