Apenas un par de años después de su celebrado “La rabia que sentimos es el amor que nos quitan” (2016), la banda integrada por Luludot Viento, Flor Mazzone, Julián Desbats, Santi Mazzanti suman diez canciones al que posiblemente sea uno de los repertorios más rayanos a la rebeldía musical de la argentina de los últimos años. “Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor” es un disco en el que logran romper los encasillamientos de los acomodadores de bateas a partir de una revolución que mantiene el espíritu punk pero lo revierten dibujando horizontes y pisoteando el “no future”.  El sábado presentarán ese material en Club Paraguay (Pje.Agustín Pérez 99) junto a Bestia Bebé y Mi primo fosforescente. 

Otra Canción: El 2018 los agarra con disco nuevo. ¿Cómo andan ahora ya con el disco rotando?
Julián Desbats: Estamos muy contentos. Un disco nuevo siempre renueva energías así que estamos hechos unos torbellinos y eso se transmite en el vivo. El disco nuevo nos gusta mucho, estamos muy conformes con el proceso desde la composición hasta su sonido final. Creo que es nuestro mejor disco porque es un disco maduro que afrontó un riesgo estético. Pudimos habernos quedado en un lugar de comodidad pero sin embargo decidimos ir más allá.

O.C: ¿Cómo encararon ese proceso?
J.D: Cuando haces algo relacionado con el arte, en este caso con la música, tenes que asumir algún riesgo. Para no asumir riesgos está la vida cotidiana en la que uno hace todos los días lo mismo. Creo que los que tenemos la posibilidad de hacer algo relacionado con la expresión debemos arriesgarnos porque es algo muy aburrido quedarse siempre en el mismo lugar. Para nosotros, repetirnos no es una motivación. Siempre es lindo tirarse al precipicio y, después, ver si uno tiene alas.

O.C: ¿Cuánto tiene que ver un tipo como Guille Beresñak en todo este proceso?
J.D: Guille fue fundamental. Cuando terminamos el disco le dije que era mi persona del 2017. Fue un soplo de aire fresco en todo sentido, en producción, en grabación, en el aspecto creativo, en todo. Me encantaría empezar, ya, a hacer un disco con él. Yo creo, y capaz que pueda ser trasladable a la banda, que hemos encontrado un aliado, un amigo, y eso no es algo muy sencillo de encontrar en el camino.

O.C: “Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor” es un nombre que dice un montón de cosas.
J.D: Estamos todo el tiempo muriendo intentando hacer estrategias de amor. Ya sea con una compañera o un compañero o intentando hacer las cosas de la mejor manera posible. Vivimos haciendo eso para sobrevivir y el disco habla de eso. De los sentimientos, de lo difícil que es a veces vivir, de cómo todo sube y baja.

O.C: Uno escucha el disco y se encuentra con fotos muy actuales en medio de la desfachatez característica de Los Rusos.
J.D: No planeamos nada en materia de expresión. Pasa que al ser personas sensibles, a veces, nos exponemos más. No podes negar esa realidad que te empapa aunque podemos pelear y denunciar de la forma más bonita que es el arte. Lo que pasa alrededor te influye quieras o no, está ahí. Los rayos del mundo te están tirando todo el tiempo a la cabeza. Por suerte tenemos esta herramienta que es la música que nos permite traducirlo, alivianarlo, analizarlo y combatirlo.

O.C: Cuando tiraron los dos adelantos del disco, la respuesta positiva llegó al toque. ¿Son conscientes de lo que generan desde esa forma de expresión que eligieron y que hace que un grupo de gente deposite una gran expectativa sobre ustedes?
J.D: Es bonito que la gente responda. Decir que no es ser hipócrita. Cuando uno hace un disco y le gusta eso que ha hecho, el camino se completa cuando esas canciones llegan al corazón de la gente porque así se convierte en una experiencia compartida y no en una obra que saca uno. Está bueno que eso se proyecte y no quede en la valoración individual y se convierta en algo colectivo.

O.C.¿Cuánto de esto tiene que ver con formar parte de esta generación de artistas que conviven en la Argentina actual?
J.D: Es increíble. Yo creo que nunca pensé que íbamos a estar viviendo un momento como el que estamos viviendo, con esta cantidad de artistas tremendos que estamos grabando disco, tocando en vivo y llegando a la gente de la manera en que está sucediendo. Es un privilegio porque estamos aprendiendo todo el tiempo, es una gran experiencia y es algo hermoso ser contemporáneo a esto y no tener que leerlo en las enciclopedias, como ha pasado con otras tantas etapas de nuestro rock argentino. Este nuestro tiempo y en el futuro se vendrá el tiempo de otra generación y no creo que se acabe nunca. Siempre hay alguien con cosas para decir y siempre habrá una guitarra colgada por ahí.

O.C: ¿Qué significa para ustedes parte de Sony Music?
J.D: Creo que habíamos llegado a un techo, habíamos conseguido todo nosotres y apareció Sony. Nos pareció piola lo que nos ofrecieron, fueron muy respetuosos, no se metieron con ninguna decisión artística y nos dejaron hacer desde las canciones hasta la tapa del disco. Tampoco puedo decir mucho porque recién arrancamos, hasta el momento venimos bien. Todo para nosotros es una aventura y quien no asume riesgos no crece.

O.C: Te lo pregunto porque siempre se levanta la idea de la independencia como algo que garantiza una libertad que en otros lados no existe. ¿No hubo temores al momento de firmar?
J.D: Para nada. Nosotros teníamos en claro para que íbamos y sabíamos que queríamos hacer.

O.C:¿Ustedes fueron o ellos vinieron?
J.D: Ellos vinieron. Les interesó nuestra propuesta y a nosotres nos cerró lo que nos propusieron.

O.C: ¿Cómo se están sintiendo tocando el disco? ¿Cómo los esperamos en Córdoba?
J.D: En el vivo viene mejor que en el disco. Hemos ensayado mucho y te diría que suena idéntico. Crecimos mucho, hay más sintetizadores, más baterías electrónicas. Somos expedicionarios musicales, no nos ponemos ningún límite. Nos gusta ir para adelante y asumir los riesgos. No nos gustan que nos digan “punkis” ni nada por el estilo, hacemos los que nos sale del corazón y siempre vamos para adelante.

*Foto de portada de Julieta Briola