Según el mítico Billy Bond, “son de lo mejor que hay en el under nacional“. Si uno repasa su último disco “Juguete de troya” podrá percatarse de que las músicas de Las Bodas Químicas representan la conjunción de lo más tradicional del rock clásico hecho en nuestro país con una dosis desprejuicio que lo llevan a incursionar en la utilización de juegos electrónicos que aggiornan la propuesta y la ubican generacionalmente en el lugar en el que precisamente están: ese en el que el rock lucha contra sus propios fantasmas y se inmola en clave fenix.

El próximo viernes 20 de julio el trío intergado por José Lavallén (guitarra y voz), Nicolás Daniluk (batería) y Andrés Tersoni (bajo) vuelve a Córdoba y nosotros conversamos con su baterista a la previa al concierto que tendrá lugar el próximo viernes en Club Belle Epoque (Lima 373).

Otra Canción: ¿Me gustaría preguntarte por la banda, hoy, ya con algunos años en ruta y un puñado de discos encima?
Nico Daniluk: Estamos felices de poder realizar el sueño de estar juntos tocando y recorrer el camino de la vida haciendo lo que más disfrutamos. Atravesar las dificultades cotidianas no es cosa sencilla para nadie, por lo que poder contar con ésta unión espiritual y creativa nos hace estar agradecidos.

O.C: El último disco fue “Juguete de Troya”. ¿Hay canciones nuevas? ¿Cómo están trabajando el repertorio?
N.D: Los tiempos de los discos muchas veces no son precisamente los tiempos creativos de las bandas, tratamos de estar siempre con las antenas compositivas prendidas. Tenemos siempre canciones y melodías nuevas que vamos trabajando en el cotidiano. Puntualmente, tenemos planeado estrenar en breve una canción nueva que grabamos con Richard Coleman de invitado, cosa que nos tiene muy entusiasmados, no solo por lo buena que quedó su participación, sino por la calidad de persona que descubrimos que es. Además para esta canción contamos con la producción de Alejandro Vázquez, con quién ya trabajamos en “Juguete de Troya”, su aporte siempre es muy importante y liberador para nosotros.

O.C: La banda combina la crudeza del rock en su sentido más visceral con una apuesta de profesionalismo en los arreglos que un poco marcan su estilo. ¿Qué elementos priorizan a la hora pensar en la obra que van pariendo?
N.D: Buscamos que la canción nos conmueva, que trasmita una energía sincera, real. Luego surge una naturaleza que nos acompañó siempre, que es la obsesión por el cuidado de la obra, tratar de pulirla lo justo y necesario para que su esencia no se altere pero sacar lo mejor de su espíritu a la luz.

O.C: Hay una apuesta importante en las letras. Uno puede encontrar en las guitarras y en el pulso roquero dos elementos característicos pero ahí tenemos que agregar una voz cantante bien presente y un mensaje sin demasiados dobleces. Eso me hace pensar en el rock y su compromiso por las cosas por decir. ¿Pensás que es eso un elemento a tomar como algo relevante?
N.D: Siempre si es con sinceridad, cantar forzadamente sobre cosas que no tienen un nervio interno carece de sentido. Lo que no quita estar despierto y receptivo a todos los sucesos y emociones propias o ajenas que andan dando vueltas cotidianamente.

O.C: Esto me lleva a preguntarte por la forma en que ven el Movimiento Rock Argentino en la actualidad.
N.D: Sinceramente vemos una escena repleta de propuestas interesantísimas, muy diversas y con una vitalidad que en otros periodos no encontramos. Hay música nueva todo el tiempo, está bueno mantenerse curioso y no perder la capacidad de sorprenderse, en todas las provincias hay escena, más grande o más chica, pero viva, eso es algo por lo que festejar.

O.C: ¿Cuán importante para ustedes es que Billy Bond que fue quizás el primer gran productor de rock de nuestro país diga que ustedes son la mejor banda del país en un momento en que su lectura con respecto al mapa general es más bien apocalíptico?
N.D: Creo que su lectura está más enfocada al vaciamiento cultural y la decadencia que se generó décadas atrás, desde la década del 90 en adelante, pasando por la tragedia de Cromañón, el Rock y su cultura sufrió de cierta carencia de creatividad, y el negocio eclipsó y adormeció al gen revolucionario que siempre caracterizó al género. Igualmente siempre hubo expresiones y bandas de dónde agarrarse para no apagar ese fuego. Y ver al Bondo, con toda su experiencia, activo y curioso es muy inspirador. Más allá del placer y el honor de que nos convoque a participar con él.

O.C: ¿Cómo es un show de Las Bodas Químicas? ¿Qué esperamos los cordobeses?
N.D: Las Bodas es pura entrega, no nos guardamos nada. Compartir nuestras canciones con el público es lo que más nos gusta hacer, es donde nos sentimos realmente vivos. Además Córdoba es nuestra provincia favorita, sin pecar de obsecuentes. Siempre que podemos nos venimos a descansar, tanto a tras la sierra o a capilla del monte en mi caso. Más allá que también tenemos un vínculo musical especial, ya que grabamos en varias oportunidades con nuestro anterior grupo (The Keruza) en el estudio de Las Pelotas en Nono. Estamos muy felices de volver y ansiosos de que llegue el viernes para dejar todo en el escenario.