Hace cerca de tres horas que estoy sentado frente a una página en blanco sobre la que escribo y reescribo un puñado de palabras que giran en torno a adjetivaciones pomposas y universos ideales. El avance de la tecnología ha desterrado al garabato del menú de posibilidades que empuja la falta de inspiración. O el exceso de la misma cosa. Nunca había pensado en sentarme a escribir sobre un espacio en el que yo y tantos otros hemos pasado tamaña parte de nuestra vida. Nunca pensé en tener que encarar este texto en primera persona, pero aquí estoy desmaradoniando el testomonio.

Hay algunos miles de andariegos mediterráneos que difícilmente podamos imaginar nuestra nocturnidad sin Pétalos de Sol. Es probable que no haya entre nuestras historias fragmentos que puedan prescindir de sus paredes, sus colores, sus olores y reverberancias. Hace poco más de ochos meses ese espacio empezó a llenarse de nuevas sensaciones, una de las añoranzas de muchos de los nuestros emergía entre la quietud de la ciudad. De repente los artistas que siempre habían sobrevolado el ambiente desde parlantes y pantallas comienzan a corporizarse en un escenario que da cuenta del paso siguiente, ese que el sábado se celebrará en el PétalosFest encontrando su albergue alternativo en Studio Theater (Rosario de Santa Fe 272).

La idea del festival nos sirve para ampliar las limitaciones que nos presenta Petalos que principalmente tienen que ver con la capacidad” dice Alen Sued, el actual dueño del bar y el productor de los eventos que se abren lugar donde la Cañada se abraza con el Bv. San Juan. Morbo y Mambo, Francisca y los exploradores y Rayos Láser serán los protagonistas de una noche en que algunas de las expresiones más actuales del universo musical joven de nuestro país alzarán sus voces en la primera edición de un espacio que parece decidido a quedarse y proyectarse en el tiempo. “Nosotros siempre apostamos a una cultura musical que es muy amplia y eso lo hemos podido plasmar en el amplio abanico de estilos que representan los artistas que se han presentado en todo este tiempo. Son varias generaciones las que pasaron a lo largo de todo estos años por ese lugar y nuestra intención es seguir respetando esa línea que dentro del rock y del pop siempre ha contemplado a un montón de sectores, por eso podemos tener a Palo Pandolfo y al otro día a Bándalos Chinos sin que eso represente un riesgo demasiado grande” dice Alen a Otra Canción.

La historia tiene diapositivas concretas que se superponen de modo coordinado. Alen trabaja en Pétalos hace 13 años, su tío era uno de los dueños y una noche le comentó que tenía ganas de vender. Según la narración, las negociaciones empezaron en ese preciso momento y, cuando finalmente el traslado se concretó, Alen logró llevar a cabo una de sus ideas principales a las que su tío siempre había sido reacio: llevar a uno de los subsuelos más famosos de la noche cordobesa a aquellos artistas que durante décadas habían animado el espacio desde discos, primero, y pistas de computadora, después. “Tenía ganas de ponerle una impronta de juventud que me parecía que venía haciendo falta. Por eso empezamos a renovar un poco la música y avanzamos con el tema de las bandas. Pétalos funcionaba muy bien y llevar artistas a tocar ahí representaba un riesgo que, por suerte, decidimos asumir” advierte. Desde entonces, los artistas se suceden periódicamente en actuaciones que se abren lugar entre las 22 y el comienzo de la madrugada coincidiendo con lo que otrora representaba el horario de entrada a Pétalos. La decisión de proyectar conciertos en la previa a los horarios tradicionales del espacio fue consiguiendo recuperar una cultura casi perdida en la noche cordobesa. Los artistas que se presentan allí pueden hacerlo en un horario que no obliga a los asistentes a perderse en medio de largas noches para poder disfrutar de la música en vivo teniendo que lidiar con el cansancio acumulado de los días y las horas sobre los hombros.

Los números suelen importar poco si lo que uno decide observar son los resultados culturales pero también hay datos que ponen en valor las iniciativas de quienes avanzan con más riesgos que certezas. “Los resultados económicos no modifican lo que tradicionalmente factura el bar, pero sí hay una gran recepción por parte de la gente que se ha apropiado de ese horario y lo hace notar cada vez que una banda se presenta en el escenario. Con suerte salimos hechos pero lo que yo quiero es que esto le haga bien a Pétalos así que si eso sucede todo está más que bien“.

Luego del festival del sábado, la actividad en Pétalos de Sol no se detendrá y, aunque aún se está trabajando en la agenda de conciertos, hay algunos números fuertes ya confirmados. El 8 de Junio, un encuentro de bandas de la nueva generación de artistas reunirá a Un buscador, El Chacal y los Alpes Floreados, Todo el Verano y Francisco Cañadas y el viernes 15 de junio Zeta Bossio y Fernando Montmurro llevarán a Petalos su Shoot the Radio. Alen también anticipa que los Karamelo Santo volverán en el mes de septiembre y se disculpa por no poder adelantar más fechas aunque asegura estar “trabajando para que el ritmo de la programación se mantenga como hasta ahora“.

Lo del sábado será una celebración, una de esas en la que se unen festejos y se mezclan sensaciones. Muchos seremos los que estaremos ahí con la excusa que siempre nos llevó a Pétalos, la que invita a moverse, a encontrarse y disfrutar. Estarán los que también decidan ir a ser protagonistas de una escena emergente del rock argentino que cada vez empuja más fuerte y se impone con más fuerza para escribir esta parte de la historia con tinta cordobesa y estarán también los que aparezcan por primera vez como alguna vez aparecimos nosotros: con la inquietud de los curiosos, regalados al amor a primera vista.