La banda nacida en la zona norte del Gran Buenos Aires viene a Córdoba a despedir su último disco “En el aire” en una fecha que los cruzará con otras tres bandas con nuevos materiales en el horizonte para esta 2018: Barco, Hipnótica y Valdes. Hablamos con Goyo Degano, el cantante de los Bándalos, acerca del gran momento de la banda y de la escena, los aprendizajes y las puertas que han ido abriendo en los últimos años y la expectativa sobre su inminente nuevo material que verá la luz el mes que viene.

Otra Canción: Despiden disco y vienen a Córdoba donde siempre han sido muy bien recibidos. ¿Cómo están para el viernes?
Goyo Degano: La verdad es que estamos con mucha expectativa y con muchas ganas. En Córdoba pasa algo especial que es claramente distinto a lo que pasa en Buenos Aires y a los demás lugares en los que tocamos, de hecho vamos a tocar temas que todavía no hemos tocado en Buenos Aires y que van formar parte del próximo disco. Estamos despidiendo un material que nos ha dado muchas alegrías y nos ha abierto muchas puertas, por lo que estaremos tocando todas esas canciones con mucha energía.

O.C: ¿Dónde crees que estuvo la clave para todas estas puertas que se abrieron con el último disco?
G.D: Hay algo muy concreto y que tiene que ver con el trabajo prolongado en el tiempo. Empezamos a llegar a más orejas y más gente empezó a escuchar nuestra música. Eso trajo aparejada una mejor recepción, lo que nos obligó a trabajar mucho más en la preparación de los conciertos. Nosotros hace casi dos años que venimos tocando básicamente lo mismo y fuimos ajustando cada vez más ese show y encontrando los matices necesarios para armar la lista justa para cada uno de los escenarios en los que nos tocó actuar. Una buena actuación también supone entender en qué momento funciona cada uno de los elementos que se ponen en juego. No es lo mismo actuar en un festival que en un concierto un poco más largo o en una fecha en donde solamente estamos nosotros, las listas son distintas porque nuestra energía y la del público se mueven por lugares específicos. Hace un tiempo que conseguimos una sala de ensayo en la que podemos trabajar más tranquilos y eso nos ha ayudado mucho a crecer en el vivo porque es elemental tener mucho ensayo.

O.C: Hay en ustedes y en otros artistas una especie de conexión particular con el público que los sigue. Si uno lo analiza desde las canciones, me parece que hay en Bandalos Chinos una impronta propia  que expresa un universo personal muy fuerte y no tanto una búsqueda de forzar un universo común con quienes escuchan. ¿Dónde crees que se da esa conexión que los termina hermanando con el público?
G.D: Yo creo que nuestro objetivo es ser lo más sinceros posible con las cosas que nos pasan, en el estudio y en el escenario. Conectamos con nuestra generación porque es una generación muy conectada a todo lo que pasa alrededor, por lo que “ser reales”, ser nosotros mismos, ser auténticos y no posar es una virtud. Me parece también que a nosotros nos acompaña un crecimiento del público general en la escena de artistas independientes en donde creo que hemos subido la vara entre todos. Y esto te lo digo como espectador porque nosotros somos grandes consumidores de lo que pasa en esta escena ya que nos encanta ir a ver bandas y aprender de esas experiencias también. Compartimos con nuestro público la necesidad de conectar con algo real y concreto y eso sucede más allá de las imágenes puntuales que aparecen en nuestras canciones. En el tema “Veccar”, por ejemplo, describimos una sensación que nos conecta con el lugar desde el cual venimos y eso le pasa a todo el mundo, uno se aleja de los sitios en los que creció pero esos lugares nos dejan una marca que nos acompaña siempre. La marca de los lugares en los que crecimos, pateamos nuestra primera pelota o tocamos nuestra primera guitarra puede ser positiva o negativa pero siempre está. Creo que esa nostalgia con el pasado es algo bastante comun en el grueso de la gente y poder expresarlo nos hace conectar de otra manera con las personas que nos escuchan.

O.C: Es interesante esto de entender que hay una actual generación de músicos y de públicos que “elevaron la vara”. De hecho eso es algo que puede servir para explicar las fortalezas del movimiento actual. ¿Por qué crees que eso es así?
G.D: Yo creo que mucho pasa por una especie de apertura colectiva hacia todo lo que pasa. Me parece que internet nos ayudó mucho para que nos desprejuiciemos con respecto a un montón de cosas y nos ha dado la oportunidad de abrir nuestras cabezas a universos que en otros momentos parecían inalcanzables. Alguna vez leí a Spinetta diciendo que, con el paso de los años, los artistas iban a poder ser personas comunes y no personas con un desarrollo técnico tan específico, ahí hay otra clave porque la tecnología nos da una oportunidad a todos para poder experimentar y poder crear una canción sin tener una formación definida pero sí una intuición que te puede llevar a tener la posibilidad de generar algo a partir del sentimiento. La subida de vara también está en la conciencia de que las canciones tienen que tener sustancia y que tienen que estar cargadas, al menos, de tus propias emociones. Haberle perdido el miedo a eso también es fundamental.

O.C: ¿En que anda el disco nuevo?
G.D: El disco se grabó en enero y estimo que lo estaremos lanzando en mayo. Fuimos a hacerlo a un estudio que se llama Sonic Ranch en Texas, Estados Unidos, y fue una experiencia impresionante. Estuvimos 20 días encerrados grabando y vinimos con el disco terminado, se mezcló acá y ahora estamos en la etapa de postproducción y mastering.  El 18 de Mayo lo vamos a lanzar con un concierto en Niceto (C.A.B.A.) por lo que estamos ensayando mucho porque es un disco que prácticamente creamos en el estudio.

O.C: ¿Por qué se fueron hasta Texas para terminar los temas en el estudio? ¿No fue arriesgado?
G.D: No. Hicimos eso porque por primera vez trabajamos con un productor (Adan Jodorowsky) que nos propuso llegar al estudio con los temas terminados sólo en guitarra y voz para llegar al estudio a producir entre todos y encontrar el sonido definitivo. Eso hizo que nunca hayamos tocado en vivo las canciones que aparecen en el disco entonces ahora estamos ensayando mucho. Estamos cuatro o cinco horas tocando la misma canción hasta que le vamos encontrando los elementos necesarios para que funcione, incluso nos estamos escuchando mucho a nosotros mismos. Tenemos una gran expectativa, estamos muy manija porque ya tenemos muchas ganas que el nuevo bebe salga a la vida.

O.C: ¿Tiene nombre el nuevo bebé?
G.D: No tiene nombre todavía, estamos esperando que nazca para ver cara de qué tiene (risas).

O.C: ¿Y por dónde va el disco? ¿Será el sonido ya tradicional de los Bándalos Chinos no han escuchado cosas que los han conectados con otros paisajes sonoros que se metieron en el disco?
G.D: Es un sonido mucho más orgánico en un disco que está mucho más tocado. Incluso desde el plano de la voz, se va escuchar más mi voz hablada y no tanto como un sinte, que es un poco lo que estaba presente en la búsqueda anterior donde la voz a veces se perdía entre las capaz de sonido que convivían en cada una de las canciones. Ahora hay una búsqueda más orgánica y una búsqueda de la canción que es más profunda y que tiene mucho que ver con esto de haber llegado al estudio con las canciones cerradas solamente en guitarra y voz. El sonido va a ser otro.

*La foto de portada es de Leandro Frutos.