El próximo viernes 16 de febrero el cantautor Pedro Pastor y el poeta Suso Sudón llegan desde España para presentar “Los locos viven la libertad”.

Hay dos artistas que andan por vez primera por nuestro continente y el viernes van a estar presentando su show en conjunto en Cocina de Culturas. El cantautor Pedro Pastor es conocido por seguir el legado familiar de la canción, el de la música de autor con letras de rebeldía, viajes y amor. Claro que lo hace a su manera, con una fuerte influencia de ritmos muy variados que van desde el funk y los ritmos latinos y se concentran alrededor de la canción acústica con la guitarra como única acompañante. Suso Sudón es poeta y licenciado en arte dramático. Vive en Madrid pero está en constante movimiento movido por la constante necesidad de hacer llegar sus palabras a distintas parte del mundo.

A días de la presentación en córdoba, hablamos con Pedro Pastor sobre la actualidad del arte en España, el rol del cantautor y el proyecto que lo trae por primera vez a la Argentina.

O.C: Podemos decir que sos parte de la tercera generación de cantautores españoles. ¿Crees que existe alguna diferencia  a la hora de ver la realidad actual y de componer entre las tres generaciones?
Pedro Pastor: La primera generación de cantautores es irrepetible por el contexto social y, creo, que los que nos diferencia del contexto social que vivimos. Por eso cada  generación y cada cantautor o cantautora  escribimos cosas diferentes. Yo diría que la primera oleada de cantautores fue en la dictadura y eran líderes políticos más allá de cantantes, hacían música para hacer política. Ahora estamos  muy lejos de esa realidad, aunque hay similitudes muy fuertes en la sociedad que ahora mismo vivimos en España con la de la dictadura que vivieron  nuestros padres y abuelos. Lo cierto es que la música es un arte mucho más individualista ahora que aquel entonces. No se le da tanta importancia al contexto socio político, sino que hacemos música de todo tipo. Me parece que los cantautores que se suponen que tienen que tener intrínseco una respuesta social ya no la tienen y está todo bien. Digamos que hay lugares comunes, por supuesto porque somos cantautores de todas  las generaciones, donde cada uno vive en el tiempo que le tocó y el mundo se transforma tan de prisa que hasta asusta.

O.C: Recuerdo una entrevista en  que salió finales del 2016 o principios del 2017 donde declarabas que te sentías solo. Como que sentías que había falta de apoyo. ¿Actualmente cambio algo de eso?
P.P: Sí, creo que la infraestructura no es solida y que  la canción de autor en el mundo y concretamente en  España no le interesa al poder, ni al estado y ni a las grandes empresas que al final son las que ponen la plata para los grandes eventos en lugares públicos. Digamos que no tenemos infraestructura para hacer presentaciones públicas y, ahí, es donde yo creo que deberíamos tocar los músicos.  Obviamente que también hay que hacer conciertos durante el año en salas, teatros o casas, hacerlo con entradas. Pero la música debería ser gratuita y que se pague con los impuestos.

O.C: Creo que por lo menos en Argentina y parte de América Latina hay un movimiento de cantautores interesante donde conviven artistas como Fernando Cabrera, Laura Murcia, Lucio Mantel, Pablo Dacal, Carlos Varela. ¿Cómo ves la situación de ese movimiento en España y Europa?
P.P:
Me gusta mucho la aleatoriedad de los trovadores y trovadoras que nombras. Son muy diversas las edades, los países  y los universos. Creo que en España hay un movimiento muy fuerte y muy interesante, aunque creo que la crítica que le puedo hacer al movimiento tiene que ver con  la desunión que hay entre nosotros. Creo que vivimos  un momento en la que prima mucho el individualismo de cada artista  y no se busca un camino colectivo de apoyarnos entre nosotros, dándonos los contactos, cantando juntos. La verdad es que hay mucho talento de cantautores jóvenes en España como  Roa ramos, Alberto Alcalá, Patricia Lázaro y Kanka con propuestas muy interesantes.

O.C: Mientras pensaba esta entrevista recordé a Mario Benedetti y su poema “Por qué cantamos”. ¿Por qué canta Pedro Pastor? ¿Cuál es la función de la canción?
P.P:
Yo canto por necesidad vital, canto por vos, canto por mi, canto por este momento, canto por el movimiento canto invocando al viento y al sentimiento. Canto por que nace de mí, nace de mí la voz y es una  necesidad que me hace sentir vivo.

O.C: Días atrás, un colega tuyo decía que para los cantautores españoles era más fácil hacerse conoce en América Latina que en la propia España. ¿Estás de acuerdo con esa afirmación y en caso de estarlo porque crees que se da eso?
P.P:
Estoy completamente de acuerdo. De hecho mis números en conciertos y escuchas, tiene un porcentaje mayor acá en Argentina que en mi propio país. La ciudad del mundo donde más personas meto en un concierto es Bogotá y Medellín luego vienen las ciudades de España. Bueno actualmente estamos metiendo más gente en Buenos Aires que en algunas ciudades de España. Mi teoría dice que es por educación musical porque en España llevan muchos años escuchando muy mala música a nivel consiente colectivo. Mas allá de lo que cada uno quiere investigar por su cuenta. En las radios suena muy mala música, música  muy comercial, muy masticada y digerida que no requiere de una atención, de un trabajo del que escucha para entenderla. En América latina a nivel general hay mucha más cultura que necesita de la intención del que escucha para  entender la canción. En el caso de Argentina creo que es claro, los ídolos son Cerati, Spinetta o Páez, los de España que son Rafael, Manolo Escobar y Rocio Dúrcal. De los cantantes españoles que te nombré nace todo y vas tirando a las siguientes generaciones que están contaminadas de lo bueno y lo malo donde la canción de autor. Es mucho más difícil la llegada al público para el cantautor en España que en Argentina.

O.C: Con el tiempo te hiciste con un nombre propio y desde hace tiempo venís en ascenso, pero sos consciente que llevas encima un apellido importante ¿Cómo te llevas con el apellido? Pregunto porque a muchos les cuesta despejarse de la imagen del padre.
P.P: Yo me siento privilegiado de haber nacido donde nací. Mucho más allá de lo musical, lo digo por lo humano, por la educación que recibí y la libertad que me  sembraron, las ideas que aprendí en casa y que no tuve que aprender afuera. En cuanto al apellido musical, el hecho de sentirme hijo de Luis Pastor que es una persona que no es famosa, pero que es importante. Él tuvo mucha importancia en la lucha contra el franquismo, pero hoy  en día Luis Pastor podemos decir que es un cantor de culto que tiene un público muy minoritario por desgracia, porque lo que hace para mi es de una calidad y sensibilidad fructífera. No hay ese peso del público que llega a escucharte porque eres el hijo de alguien. Aunque eso siempre influye, son pocos los que meten esa presión. Yo he construido mi obra  y mi carrera sin darle vueltas a eso. El apellido no es algo que pese, sino todo lo contrario. Me hace muy feliz y trato de aprovecharlo y disfrutar de quien soy.

O.C: El disco “Solo los locos viven de la libertad” une poesía y música, dos cosas que  parecen distintas pero que siempre estuvieron unificadas ¿Cuál fue el punto que  te unió a Suso Sudón para hacer este disco?
P.P: Suso que dice que toda la poesía convive en mayor o menor grado dentro de todas las artes y que deberían también convivir todas las artes dentro de la poesía. Creo que la música y la poesía pueden ser uno, lo son en sí pero a veces no lo vemos. En este caso la unión con Suso es algo que sucede por naturaleza de los encuentros, de la música y la poesía. Somos uno con nuestras canciones, conciertos y con el disco que hemos hecho juntos. Fue  inevitable que Suso y yo nos juntáramos porque sin saberlo estábamos diciendo las mismas cosas con distintas palabras y formas de afrontar el arte. Los dos estábamos en el mismo camino y por supuesto que cuando tomamos los mismos rumbos con otra persona aunque no lo sepas te acabas encontrando y uniendo.

O.C: El nombre del disco me hizo acordar algunas charlas con amigos donde algunos sostenían que la libertad plena no existe, que siempre  estamos atados a algo ya sea espiritual, material, social, político. ¿Qué opinas?
P.P:
Mi alma un tanto pesimista está de acuerdo con la afirmación, sobre todo porque creo que la humanidad lleva muchos milenios en una misma dirección y estamos absolutamente condicionados por ella. Entonces es muy difícil alcanzar la libertad plena o, como dices,  prácticamente imposible. Pero mi parte optimista dice que por el camino por el que andamos en esta vida podemos desencadenarnos de  muchos  prejuicios, comportamientos, valores  que nos atan y hacernos libres desde lo individual a lo colectivo  y viceversa. La idea es tejer esa red que  nos ayude unos a otros a  liberarnos y a decidir. Yo creo que la libertad es decidir y por eso es tan confuso, porque la decisión misma está manipulada. Ese es el camino y lo que nos va a ayudar a crecer, a transformar y hacernos libres

O.C: Me enteré que Madrid había empezado a controlar la música en las calles. De hecho, solamente se puede tocar en lugares establecidos por el gobierno en su mayoría plazas con alta contaminación acústica. También recuerdo  que se debatía el pagar una especie de impuesto para tocar…
 P.P: Te rectifico, fue el ayuntamiento el que prohibió la música en las calles, puso un examen. El ayuntamiento ponía a una especie de jurado que te decía si eras valido o no para tocar en las calles, sobre los sitios donde ellos te decían. La música es censurada, eso es una realidad, vivimos en democracias que son bastante poco democráticas y que siguen censurando el arte.
Cuando haces arte que va en contra de los poderes económicos y el estado el arte se censura. Hace poco hubo un juicio en España a un rapero que ha sido condenado a dos años de  cárcel por injurias a la corona. Si ya es cavernícola que haya una corona, que te  metan en la cárcel por hablar de ella es como si estuviéramos en el antes de Cristo. Entonces por mucho que  digamos que no, que vivimos en una sociedad moderna y libre, la  realidad es que cada año retrocedemos unos pasos en cuanto a derechos fundamentales y a libertades sociales porque además si cantas con un mensaje que no le interesa al poder, no te van a contratar eso es una clásico. Si no te adaptas a la industria te va a costar mucho mas vivir de tu arte.
Hay  censura económica y política pero creo que ese es nuestro punto, que el arte sea en sí mismo un acto de resistencia, subversión, debemos utilizar los dones  artísticos que tenemos  para seguir haciendo resistencia y construir otros caminos que no son  las que marcan las grandes empresas del mundo  y los estados.