El cuarteto presenta su segundo disco “El último latido de Lao” en Club Belle Epoque.

La identidad es algo que se pone en cuestión de modo permanente. No por el riesgo que puede traer aparejado el peligro que supone su negación sino porque es algo en permanente construcción. Desde su irrupción en la escena musical, allá por el año 2010, Manuel Acosta, Ramiro Rodriguez Goitia, Martín Rizzola y Martin Greiner parecen haberse puesto como horizonte esa tarea de creación que da origen a una forma propia de hacer las cosas.

En los inicios, los primeros pasos obligaban a pulir la propuesta para darla a conocer. Pelearon contra los obstáculos y los fantasmas que tuvieron que pelear. Editaron dos EP y se embarcaron en la edición de su primer larga duración en el año 2014. “Bioma” fue una revolución. Por la puesta, por los colores, por la forma en que decidieron salir a pelear por su lugar en la historia. Por estas horas, Translúcido se presenta como la primera banda electro go de Latinoamérica y llegará a Córdoba para presentar la obra titulada “El último latido de Lao” en la que profundizan la búsqueda sonora del primer disco, con los arreglos de cuerdas a cargo de Alejandro Cornes como el elemento sorpresivo y determinante.


Otra Canción: Vienen a presentar “El último latido de Lao” un disco que tiene apenas unos meses. Es imposible no caer en la comparación con el antecesor “Bioma”. Me parece que es un disco más ensamblado, por llamarlo de alguna manera, con un sonido más sólido, con un diálogo mucho más logrado entre las instrumentaciones. A la vez, es un disco con estados más variables. Como con un abanico de colores más amplio ¿Cómo lo ven ustedes?
Ramiro Rodriguez Goitia: Yo coincido con esa lectura con respecto a la instrumentación. Esta mejor logrado y creo que los instrumentos se amalgamaron más con respecto al primer disco. Funcionamos muy bien nosotros cuatro, que al fin y al cabo somos los cuatro elementos centrales, y se sumaron otros nuevos, como el cuarteto de cuerdas que ayudó a llevar la sonoridad del disco hacia otro lado. Pero a la vez creo que son dos mundos diferentes y que si bien uno los une, cada uno dentro de su universo tiene su variedad

O.C: Hay un ensamble de cuerdas también que da un matiz muy particular.
R.R.G: El cuarteto de cuerdas estuvo dirigido por Alejandro Cornes, que es un arreglador muy genial y profesionesional. Los arreglos están en tres temas (“21 12 2112”, “Akuma” y “Pasaje”). La verdad es que esa participación es la que le dio al disco un matiz distinto al de “Bioma” que tuvo un poco más intervención de voces haciendo melodías. En este disco primaron las cuerdas y le dieron un toque nuevo a nuestro sonido.

O.C: ¿Me explicas qué es el electro go?
R.R.G: El electro go es un género que une las estructuras de la música progresiva y el jazz fusión en cuanto lo armónico y lo estructural propiamente dicho con una estética y unos sonidos más ligados a la música electrónica. También tiene dentro de sí diferentes matices. Es como una textura de todos géneros diferentes que aparece y se ensambla. Nosotros lo hacemos.

O.C: En tren de explicaciones, te pregunto por la forma de nombrar al disco. La pregunta que todo periodista odia hacer y todo músico odia responder. Pero en este caso me parece oportuna.
R.R.G: “El último latido de Lao” era el nombre de un tema. De repente nos fuimos dando cuenta de que también encerraba en sí mismo una historia que queríamos contar, una cierta estética que queríamos proponer: la estética japonesa. Detrás de la elección del nombre de ese tema como nombre del disco, el trabajo completo terminó tomando una relevancia más conceptual. Los nombres, las melodías y las atmósferas de los temas elegidos y ordenados tal como están, terminaron por conformar un escenario que nos gusta y nos complace haber desarrollado.

O.C: El diálogo entre el rock y la música electrónica ha tenido altibajos, pero podemos coincidir en que la relación está pasando por un buen momento. Ustedes, además revitalizan un elemento que es casi genético de ambas, que es la psicodelia. ¿Cómo trabajan esas búsquedas?
R.R.G: La psicodelia es un gran factor presente en nuestra música. Nosotros abordamos esa música de un modo desprejuiciado y partiendo desde las influencias de cada uno. Tratamos de escuchar las ideas del otro y no tener miedo a probar todo el tiempo ideas nuevas. No importa que no nos guste o no estemos convencidos, nosotros nos lanzamos y de esa manera vamos amalgamando las diferentes influencias que traemos cada uno de nosotros, que a la vez son diferentes géneros y diferentes maneras de abordar la música que hacemos. El truco es ser honestos con lo que nosotros imaginamos y dejarlo salir.

O.C: En tiempos de tanta vehemencia lingüística, decidir expresarse sin palabras es un desafío. ¿Cómo creen que las canciones de Translucido comunican esas cosas que ustedes deciden comunicar?
R.R.G: Nuestras canciones y nuestras melodías no están, creo, arraigadas a la realidad en sentido estricto. Es como que lo que componemos y los que decimos tiene que ver con sensaciones de cada uno, por lo que tampoco está la intención de transmitir un mensaje. No es nuestra intención tirar algo que sea literal, que se pueda leer, sino que invitamos a que la gente puede usar nuestra música para sentir cosas. Pero por otro lado hay un mensaje que es que hacemos la música más libre que es posible hacer en este país y en este momento. Nos la estamos jugando toda por lo que amamos y eso, creo que como gesto y postura, es un mensaje muy fuerte.

O.C: Los que los han visto en vivo destacan la puesta en escena de la banda: las visuales, las luces, las proyecciones. ¿Qué traen a Córdoba?
R.R.G: Vamos a llevar un show tremendo a Córdoba. Vamos a tocar los temas de nuestros dos discos y vamos a poner el énfasis en los temas más arriba. Va a ser algo potente.